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Javier, Paúl y Efraín, su sangre es tinta para continuar escribiendo la historia

Javier, Paúl y Efraín, no pueden llamarse muertos. Más bien son héroes, que derramaron su sangre para que otros podamos continuar escribiendo la historia…!  

Víctor Manuel García Hidalgo

Una pluma, una cámara y un micrófono, eran las armas que portaban los miembros  del equipo periodístico de El Comercio de Ecuador, secuestrado el pasado 26 de marzo por un grupo disidente de las FARC, al mando de Alías “Guacho”.

La muerte de estos tres colegas ecuatorianos no solo enluta al periodismo latinoamericano sino además,  retrata una acción cobarde, vil y repudiable, que  intenta silenciar, una vez más,   la voz del periodismo valiente, que no se amedrenta, no es genuflexo y mucho menos calla y  baja la cerviz ante los criminales y perversos enemigos del honor y el valor de los pueblos. Los asesinos de la libertad de información y del pensamiento.

Los tres integrantes del equipo periodístico del diario El Comercio secuestrados por disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia fueron asesinados, confirmó hace minutos  el presidente ecuatoriano Lenín Moreno.

Los tres trabajadores de la prensa fueron acribillados a balazos, fotos que circulaban desde el jueves en redes sociales, hacían presagiar el peor resultado. ¡Así fue!  El colega periodista Javier Ortega, de 32 años, el fotógrafo Paúl Rivas, de 45, y el conductor Efraín Ortega, de 60 años, hoy no están con nosotros.  Sus captores exigían un canje por tres presos y la rotura de un convenio antidrogas entre Colombia y Ecuador.

Vemos como los tentáculos del narcotráfico, además de atentar contra el capital más valioso de la humanidad: LA JUVENTUD, también asesina periodistas en México, Colombia, Ecuador y Centroamérica.

El periodismo esta luto en la región, pero este luto no puede ser pasivo, todo lo contrario,  tiene que ser activo y militante, enérgico en la búsqueda de la verdad y valiente en la denuncia de todo flagelo que dañe a la sociedad.  El comunicador social, se hace grande cuando se hace acompañar de valores,  principios y ética, que se aprenden y norma la conducta de los comunicadores sociales. Solo así podremos avanzar hacia sociedades más justas, equitativas, democráticas y cultas: Javier, Paúl y Efraín, no pueden llamarse muertos. Más bien son héroes, que derramaron su sangre para que otros podamos continuar escribiendo la historia…!  

Desde Infocifras.org – Venezuela, nuestra oración por el eterno descanso de sus almas y nuestra palabra de aliento para sus familiares y amigos. A las autoridades de Ecuador y Colombia,  nuestro ruego de una pronta y ejemplar Justicia, para sus captores y asesinos. ¡Enemigos de la humanidad!

Víctor Manuel García Hidalgo / @Infocifras

Correo: victorg197@gmail.com

2017 fue el año de mayores obstáculos para ejercer el periodismo en Venezuela

Agresiones, abuso de poder por parte del Estado, restricciones a los derechos digitales y agresiones, junto a la reducción de espacios informativos y de opinión en medios radioeléctricos representaron un “retroceso histórico” en las libertades informativas en la nación sudamericana, de acuerdo con el Índice de Libertades que realiza el Instituto Prensa y Sociedad en Venezuela

 

Carlos Zapata | Reporte Católico Laico

 

Caracas.- Las agresiones, las amenazas, el abuso del poder estatal, la desinformación, la opacidad y diversas formas de censura, marcaron el 2017 como “el año de los mayores obstáculos para el ejercicio del periodismo en Venezuela”. La conclusión se desprende del sistema de monitoreo y alertas del Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela (IPYS Venezuela), que evidenciaron al menos 518 casos con un al menos 1087 violaciones a la libertad de expresión.

En 2017 las restricciones en la labor periodística fueron mayores a las registradas en el 2016, cuando ocurrieron 331 casos que comprendieron 763 violaciones, señala la institución, al indicar que tal aumento en el número de limitaciones “se dio en un contexto de sostenidos conflictos sociopolíticos que a lo largo del año coartaron los derechos comunicacionales de los venezolanos, en medio de una crisis profunda de derechos humanos”.

Más de 500 agresiones

Advierte además el organismo que las “órdenes de censura, el abuso de poder estatal, las restricciones a los derechos digitales y agresiones, así como el cierre y la reducción de espacios informativos y de opinión en los medios radioeléctricos marcaron un (nuevo) retroceso en la historia de la libertad de expresión en Venezuela”.

De acuerdo con el Índice de libertades, que elabora la institución, los hechos comprendieron: 507 agresiones y ataques contra periodistas y medios de comunicación social, 283 limitaciones de acceso a la información pública, 250 casos de uso abusivo del poder estatal en materia de comunicaciones, 22 acciones legales administrativas, 10 casos de censura interna, 8 casos de censura previa, 6 agresiones con el uso de normas que dificultan la libertad de expresión, y un caso de impunidad.

Basta de atacar al periodista venezolano – Sebastiana Barráez

@SebastianaB

En una entrevista que Jaime Bayly le hace al periodista Casto Ocando, éste descalifica al periodismo venezolano. En toma y dame, alimentan los extremismos en sus opiniones sobre lo que ocurre en la política venezolana, al referirse a la postulación presidencial de Henry Falcón.

Casto asegura que en nuestro país no hay cabida para el intermedio, solo se está a favor o en contra. Lo inaudito es cuando Bayly le pregunta a Casto por el periodista Vladimir Villegas, quien estuvo en Estados Unidos entrevistando a algunas personas, entre ella a Patricia Poleo, y habría tratado de contactar al periodista peruano.

Bayly pregunta que si ese canal Globovisión no lo compró alguien amigo del chavismo. Casto dice que sí, aunque en algunos momentos ha sufrido persecución. Y sobre Villegas dijo que “éste periodista ha tenido una posición en algunos casos crítica”, mientras hacía señas con las manos de “entre comillas”.

El periodista peruano alimentado porque como dijo considera que Casto es un periodista “muy bien informado”, aseguró que hizo muy bien en no haber recibido a Villegas. “Si hubiera estado acá no los hubiera dignificado con una entrevista, porque esos, los de Globovisión, son los peores, afines, adictos al régimen”.

Casto por su parte dijo que la situación de la libertad de expresión en Venezuela es dramática. Bayly lo interrumpe y le dice “todos los periodistas serios de Globovisión se fueron de ese canal, los que quedan allí son bufones, arlequines de pacotilla”. Casto lo secunda: “si, no hay periodismo de investigación serio en ninguna parte”. Y al final se aplauden entre ellos.

Uno pudiera perdonarle a Bayly sus expresiones porque al fin y al cabo ni es venezolano, ni conoce a nuestro país, ni sabe de nuestra cultura, nuestras costumbres, ni nuestras luchas y mucho menos de cómo es ejercer el periodismo en Venezuela.

Pero lo de Casto Ocando es imperdonable, así tenga ya muchos años viviendo en los Estados Unidos. El periodista venezolano “tan bien informado”, según dice su anfitrión, ¿sabrá que le sucedió a la periodista Lorena Bornacelly y a su camarógrafo en Táchira? Al regresar a su vehículo, luego de cubrir una pauta electoral, y a unos metros de un Punto Rojo, detectan que les han abierto el vehículo, que les han robado equipos de grabación y computadora; mientras esperaban la grúa, fueron agredidos por un grupo de colectivos quienes los agredieron y los atracaron.

Tampoco se enteraron que al periodista Félix Amaya le tirotearon su vivienda en la época en que gobernaba el montillismo en el estado Falcón. Lo detuvo el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), en octubre 2017, dos días después de haber sido despedido de su trabajo y su casa atacada.

Los casos se multiplican, solo en el último año. El 06 de mayo 20017, la periodista Gabriela Aguilar, del portal El Pitazo en Aragua, recibió una pedrada que le lanzó una funcionaria de la policía regional en Maracay, cuando grababa un video de la manifestación de mujeres contra el uso desproporcionado de la fuerza por parte de los cuerpos de seguridad del Estado durante las manifestaciones. Antes, el 24 de agosto 2015, Gabriela fue agredida verbalmente por A. González, teniente de la Guardia Nacional Bolivariana, mientras cubría una protesta de trabajadores de la ensambladora de carros “Chery”, en Tejerías, estado Aragua.

Hay numerosos periodistas que han debido enfrentar denuncias, demandas, querellas. He ahí el caso de Yonnathan Gúedez, periodista de la Alcaldía de Iribarren, estado Lara y reportero del portal Lasperas.com. Le fue abierta una causa judicial con régimen de presentación cada ocho días, luego de darle cobertura a una de las numerosas protestas que hubo en el país.

Durante la sesión del día del periodista en la Asamblea Nacional, un grupo de comunicadores  fueron secuestrados, golpeados y robados dentro del palacio Federal, ante la presencia de grupos afectos al gobierno.

El 16 de mayo 2017, en la sede de Universidad Católica Andrés Bello en Puerto Ordaz, la Guardia Nacional detiene al estudiante de Comunicación Social, Nelson Nava  y al profesor de la misma escuela, Marcos Valverde, quien también es periodista del Correo del Caroní, delegado del Sindicato de Prensa en el estado Bolívar y corresponsal de los medios digitales Crónica Uno y Analítica.

Aunque mostró sus identificaciones del sindicato, del periódico y de la universidad, los guardias no lo escucharon, advirtiéndole que se encontraba en zona de seguridad y le ordenaron  entrar a una tanqueta militar. “Como me rehusé, comenzó el forcejeo, me tiraron al suelo y luego me metieron en la tanqueta”, señaló Valverde.

No es menos significativo el caso del periodista José Rangel, en el estado de Sucre, quien permaneció detenido por casi cinco horas, luego de ser aprehendido por la Guardia Nacional Bolivariana. El Sindicato de Trabajadores de la Prensa (SNTP) denunció entonces que Rangel fue brutalmente golpeado y requisado por la policía.

En Mérida fue secuestrado y luego liberado el periodista Daniel Molina, del diario El Pico; cuando cubría una protesta en Tovar, fue abordado por  unos desconocidos, quienes se lo llevaron, le robaron sus pertenencias y lo dejaron abandonado en las afueras de la ciudad.

Ningún periodista venezolano puede olvidar la indignación de los reporteros que a diario estamos en la calle, cuando la periodista Elyangélica González fue rodeada por una docena de funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), en las afueras del Tribunal Supremo de Justicia, quienes la golpearon, agarrándola del cabello y arrastrándola por el suelo.

El reportero de la LaPatilla.com, Román Camacho, sufrió en Caracas fractura en la tibia cuando la GNB lanzó una bomba lacrimógena que impactó en su pierna; eso fue el 10 de abril pasado.

Unos días antes Miguel Gutiérrez, reportero de EFE Noticias, fue impactado en el pecho por una bomba lacrimógena, momentos después de tomar la fotografía de una confrontación entre la policía y un diputado de la oposición.

En esos días la Policía Nacional Bolivariana detuvo a Elvis Flores, camarógrafo del sitio de noticias Venezolanos por la Información (VPI TV), mientras filmaba un enfrentamiento entre la policía y manifestantes.

La Guardia Nacional detuvo a Andry Rincón, un periodista de VivoPlay, por una media hora y le confiscó todos sus equipos, salvo una tarjeta de memoria.

El l9 de abril 2017 el corresponsal de El Venezolano y Unión Radio, Ramón Véliz, dijo que miembros de la GNB allanaron a su casa en el estado Lara sin orden judicial y apuntaron con armas a miembros de su familia. Los militares le dijeron que estaban buscando bienes robados y confiscaron su teléfono cuando empezó a filmarlos.

Más recientemente la periodista y directora Indira Lugo y el editor Daniel Trujillo, del diario La Región de Cumaná, fueron citados a declarar por un reportaje publicado.

Durante los ejercicios militares, el sábado 24 de febrero, los periodistas René Méndez y Daniel Cáceres fueron detenidos, en Táchira, por funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), quienes los obligaron a borrar el material grabado en sus equipos periodísticos.

Creo que tanto a Casto Ocando como a Bayly les convendría hablar con Carlos Correa, director de Espacio Público, quien informó que su organización documentó 29 casos de periodistas agredidos, acosados, atacados o prevenidos de cubrir las protestas en Caracas y otras ciudades de Venezuela, sólo entre el 30 de marzo y el 8 de abril del 2017.

También podrían informarse con el Instituto Prensa y Sociedad (Ipys), que bastante material tienen sobre agresión a periodistas, cierre de medios en Venezuela, acoso y censura.

Empecemos pidiéndole a esos dos que no descalifiquen el trabajo de los periodistas, del periodismo y de la prensa venezolana libre, que padece la crisis económica, la polarización destructiva, la desaparición progresiva de los medios de comunicación, pero aún así hay periodistas, y bastantes, que salen todos los días a la calle tratando, en la peor de las adversidades, de ejercer el periodismo para llevar la verdad a su público.

Tampoco saben esos periodistas, Bayly y Ocando, de las amenazas, golpes, presiones que sufren decenas de reporteros en diferentes regiones del país.

Deberían molestarse en preguntar a los periodistas de la frontera con Colombia cómo han sido perseguidos, amenazados y obligados incluso a abandonar el territorio.

Es muy cómodo hablar desde un sillón en los Estados Unidos de lo que hacen los periodistas que salen a diario a enfrentarse con lo que sucede en este país.

Fe y Alegría cumplió 63 años

Fe y Alegría nació el 5 de marzo de  1955 en lo que hoy es el 23 de Enero en Catia, Caracas, en un rancho que regalaron el obrero Abrahán Reyes y su esposa Patricia para que los niños y jóvenes del barrio pudieran  tener una escuela. Cien niños sentados sobre el piso, pues no tenían ni sillas ni pupitres fueron los primeros alumnos. Y dos muchachas de quince años y sólo sexto grado, las primeras maestras.  De allí, impulsada por la audacia y solidaridad de muchos,  saltó a Petare, Altavista, La Charneca,  a los barrios más pobres  de la capital. Una vez que se consolidó en Caracas, se sembró  por toda Venezuela en los barrios y caseríos más  olvidados,  sin servicios, sin escuelas. Sus lemas   “Fe y Alegría comienza donde termina el asfalto”,  “La educación de los pobres no puede ser una pobre educación”, “Un niño sin escuela es problema de todos”, motivaron  a muchas  personas generosas a enrolarse bajo sus banderas de educación integral de calidad para los más pobres.

Lograr calidad educativa en contextos de marginalidad y de exclusión, sólo sería posible si la  escuela  compensaba las desigualdades  de origen y brindaba a los alumnos los medios necesarios para garantizar su aprendizaje. De ahí que ya en las primeras escuelas de Fe y Alegría, y a pesar de no contar entonces con ningún apoyo del Estado, empezaron a funcionar comedores escolares, roperos, dispensarios médicos, bibliotecas comunitarias…, y las puertas se abrieron  a todos los miembros de la comunidad. Durante el día acudían los niños y los jóvenes, y en las noches y fines de semana los adultos, con los que se iniciaron cursos de alfabetización, cooperativismo, capacitación, higiene y salud, ahorro, cuidado de los hijos.   Y por estar muy convencidos de que la pieza más importante para una educación de calidad son los educadores, Fe y Alegría empezó a privilegiar ya  desde entonces, como lo sigue haciendo,  la formación permanente e integral de  sus educadores:  formarlos para que enseñen a aprender, emprender y producir;   enseñen a vivir plenamente, a convivir con el otro diferente y a vivir para los demás, es decir, a trabajar sin descanso por establecer una sociedad justa y solidaria, que privilegie a los más débiles, donde todos podamos  vivir con dignidad.

Hoy,  Fe y Alegría con 63 años de creativa juventud, está presente en todos los rincones de Venezuela con diversos programas educativos y comunicacionales, y crece pujante en otros 21 países de América Latina, Europa y África.

Muy conscientes de la grave situación que vivimos en Venezuela, Fe y Alegría se afianza hoy en las raíces de su identidad que aparece recogida en su nombre y reafirma su Fe en un Dios Padre de todos, que nos invita a construir un mundo fraternal Fe en Venezuela, que nos necesita esperanzados y comprometidos en trabajar con entusiasmo para superar la grave crisis; fe en una educación de calidad, verdaderamente integral, que forme razón, corazón y espíritu; conocimientos, sentimientos y valores. Y esta fe, que se vive como servicio solidario, como amor práctico, que es lo que expresa el corazón de Fe y Alegría, es fuente de alegría profunda. Por ello, en estos tiempos tan difíciles, mientras multiplicamos las propuestas de solidaridad efectiva para atender las necesidades más urgentes de maestros y alumnos, trabajamos con especial tesón por una pedagogía del amor y la ternura, de modo que en todos los centros se viva un ambiente de ilusión, acogida y esperanza comprometida con Venezuela.

Pérez Esclarín, Pechín

 

¡Agradecemos de corazón a todos por sus mensajes! Hoy más que nunca seguimos comprometidos por la educación, por seguir en la construcción de una mejor Venezuela. 

“Si me Censuro la dictadura me derrota”, Leopoldo López más preso y acosado por esta declaración

 

Funcionarios del Sebin apostados en la casa de Leopoldo López, en la urbanización Los Palos Grandes de Caracas, amedrentan a los periodistas que van a realizar su trabajo. Vestidos con pasa montañas y armados hasta los dientes, los funcionarios apresaron a Vanessa Rivas y Jhonathan Guaricuco, reportera y conductor de Caraota Digital; Karola González y Alejando Medina, periodistas de Univisión; Rafael Hernández, reportero de NTN24 y Luis Gonzalo Pérez, periodista de Venemundo.

Más temprano los funcionarios del SEBIN con rostros cubiertos, entraron a la residencia de Leopoldo López, en actitud amenazante y manifestaron que actuaban “por ordenes de arriba….”, según informó a Infocifras.org Lilian Tintori, esposa del preso político Leopoldo López.

Carlos Valero en Twitter

Según el diputado Carlos Valero, por una entrevista el régimen acosa nuevamente a . Cuando Chavez estaba preso en Yare, se le permitió recibir visitas y declarar a cada rato. Maduro es primitivo, violento y actúa con saña inhumana contra todos lo que piensan distinto.

A continuación la entrevista que concedió Leopoldo López al New York Times:

Si me censuro la dictadura me derrota

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