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La Iglesia rechaza la Masacre de Valencia: Comunicado

COMISIÓN EPISCOPAL DE JUSTICIA Y PAZ

 COMUNICADO ANTE LA MASACRE DE VALENCIA

Ante el lamentable suceso ocurrido en esta Semana Santa en una Comisaría Policial del Estado Carabobo, con el trágico saldo de numerosas personas fallecidas, probablemente otras heridas, familias presas de dolor, aumentado por el silencio y la sospecha de que no se quiera encarar la verdad de los hechos, la Presidencia de la CEV y la Comisión de Justicia y Paz, consideran deber cristiano primario hacerse presente, con una palabra de cercanía fraterna, de denuncia moral y de esperanza compasiva.

1.- Ante todo, y en una fecha tan significativa para el conjunto de nuestro pueblo como es el Viernes Santo, memorial de la Pasión y Muerte del  Señor Jesús, deseamos hacer llegar al conjunto de familiares de las víctimas , nuestros sentimientos de sinceras condolencias, de solidaridad humana y cristiana, de comunión en la oración ante el Padre de bondad y misericordia, para que acoja en su bondad a los fallecidos y acompañe con el bálsamo de la paz interior y la esperanza cierta a sus seres queridos. Ofrecemos también, con espíritu de misericordia y cercanía samaritana, los servicios que la Iglesia Católica tiene en su pastoral penitenciaria integrada por sacerdotes, religiosas y laicos, para acercarse y atender espiritual y físicamente en la medida de nuestras posibilidades tanto a los privados de libertad como a sus familiares y personas cercanas.

2.- Expresar nuestra consternación más profunda y nuestro rechazo más firme ante lo ocurrido. Urge la voluntad decidida, la sinceridad más diáfana y la disponibilidad más eficaz para encarar con verdad y autenticidad las causas y circunstancias de lo ocurrido, para proceder con justicia, responsabilidad y eficacia. Entretanto no es temerario afirmar que lo ocurrido se inscribe en una fatídica crónica anunciada y denunciada, habida cuenta de la cadena de imprevisiones, carencias, distorsiones y complicidades que imperan en el entramado judicial, policial y penitenciario. Ejemplos fehacientes son las impunidades, retrasos judiciales, dotación insuficiente y a ratos cómplice, hacinamientos y otros tratos inhumanos y un largo etcétera, reflejo de una ausencia de políticas idóneas, de corrupciones diversas, negligencias patentes y la mentira o el disimulo. Son muchos los familiares de los presos en las distintas cárceles y centros de reclusión que tocan las puertas de la Iglesia para que hagamos algo para que haya una atención en condiciones más humanas.

3.- Dos reclamos podrían resumir los sentimientos y las expectativas más sentidos. El primero, espontáneo y primordial: “basta ya” de compatriotas crucificados por el dolor, la angustia, la injusticia, porque hay que devolver su lugar de honor a la presunción de inocencia mientras no haya condena firme y porque incluso el culpable de delito debe ser tratado siempre con respeto en sus derechos humanos básicos y la expectativa de su reinserción social positiva. Un modelo para ello lo tenemos a mano en el ejemplo de Jesús en la cruz y su relación de humanidad misericordiosa con el “buen ladrón” y con sus propios verdugos.

El otro, necesario y exigente, sanador y reconciliador: atrevámonos a la verdad, porque “la verdad nos hará libres” (….) . Verdad  de investigación correspondiente, exhaustiva y convincente. Verdad política  de asumir las consecuencias de responsabilidades o culpabilidades por acción u omisión. Verdad ética y espiritual de conversión, de cambio de rumbo, de nueva humanización como personas y como pueblo.

4.- Una última palabra, en el horizonte del Domingo de Resurrección, de la Pascua o “paso” del Señor, corresponde a la esperanza. No basta con indignarnos y denunciar, unámonos a las muchas instituciones de iglesias o de organizaciones privadas que trabajan por el adecentamiento y mejor trato humano y jurídico, para que los muchos reclusos que hay en el país tengan una vida digna en medio de estar privados de libertad.

Que el Señor de la pasión y muerte del viernes santo, bendiga y acoja a nuestros privados de libertad como Jesús al buen ladrón. Y que las lágrimas de la Virgen Dolorosa se conviertan en sonrisa y alegría de resurrección.

Caracas, 29 de marzo de 2018.

Con nuestra copiosa bendición.

Presidencia de la CEV y Comisión de Justicia y Paz.

Comunicado: ANCO fija postura ante el “Mensaje al pueblo de Dios y a personas de buena voluntad” de la CEV

1.- La ALIANZA NACIONAL CONSTITUYENTE (ANCO), manifiesta a la nación, su público reconocimiento y respaldo al  documento que la presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana, publico el 19 de Marzo del presente, titulado: “MENSAJE AL PUEBLO DE DIOS Y A LAS PERSONAS DE BUENA VOLUNTAD”. En él se afirma que “Venezuela se ha convertido en una especie de “tierra extraña” para todos. Con inmensas riquezas y potencialidades, la nación se ha venido a menos, debido a la pretensión de implantar un sistema totalitario, injusto, ineficiente, manipulador, donde el juego de mantenerse en el poder a costa del sufrimiento del pueblo, es la consigna”, y continúan reafirmando su compromiso con los pobres y el exhorto a todos los cristianos en este tiempo pascual para definir a conciencia “de lo que queremos hacer con el futuro de nuestra patria”.

Han levantado su voz autorizada ante la agresión violatoria a los derechos humanos y políticos de los venezolanos, que nos coloca en un estado de sobrevivencia y subsistencia, recogiendo la dramática situación de la familia  empobrecida, carente de servicios, alimentos, medicinas, que buscan unos, en los más diversos e indignos medios su subsistencia, y otros, se aventuran a emigrar masivamente en busca de mejores condiciones de vida.

Reclaman con firmeza a “la dirigencia política que no ha estado a la altura de la problemática venezolana” y asignan la principal responsabilidad de la crisis al gobierno “al querer imponer un régimen que mediatiza al ser humano, y así mantener sus intereses políticos y económicos”. Igualmente llaman a los sectores de la oposición a la “coherencia en sus prácticas y acciones” para atender el reclamo de una salida democrática y pacífica de un gobierno cada vez más ilegitimo por sus actuaciones y represión.

Afirman que en esta búsqueda por solventar la crisis  “las organizaciones populares tienen un lugar primordial, pues son ellas las protagonistas de la vida ciudadana. Nuevamente recordamos queel pueblo, y en especial los pobres, es el auténtico sujeto social del cambio y del desarrollo del país”… y continua, “Los venezolanos estamos convencidos, que no es con las dádivas gubernamentales ni con las promesas de los dirigentes políticos como se va a solucionar la grave situación que afronta nuestra VenezuelaSi el pueblo no es tomado en cuenta como protagonista de los cambios necesarios en lo político, económico y social, crecerán la desilusión, la migración, la desconfianza, el conformismo y la pobreza”… Y  con ello perderemos la patria, si no asumimos la responsabilidad de decidir cuál ha de ser la solución que el país requiere.

De manera enfática señala finalmente: “Como lo hemos señalado en nuestro comunicado del 29 de enero pasado, en el pueblo reside la soberanía, por lo que ante esta situación tan dolorosa y dramática que vivimos los venezolanos, urge que sea tomado en cuenta como protagonista y sujeto de su cambio y de la construcción de la Venezuela que todos queremos. Interpelamos a los dirigentes políticos, del Gobierno y de la Oposición, así como a profesionales, miembros de los diversos gremios, obreros, empresarios, trabajadores del campo, maestros y estudiantes:¡Escuchen el clamor del pueblo! Está pidiendo ser oído. No basta con promesas o con pequeñas dádivas dirigidas a esclavizar y hacer improductivas a las personas. No hay tiempo que perder y es la hora de un verdadero cambio para ser una nación próspera y donde se viva en democracia, y todos encontremos una tierra propia para construir sueños de libertad, fraternidad e inclusión social… Imploramos la gracia del Espíritu Santo: que su luz y sabiduría nos acompañe para poder contribuir a la salida justa, pacífica y humana de la crisis que golpea a todos en Venezuela”.

2. La ALIANZA NACIONAL CONSTITUYENTE (ANCO), de manera responsable celebra y hace suyo el Mensaje de la CEV, a quien considera y siente aliada solidaria en nuestra iniciativa de  proponer y convocar una vez más, a todos los venezolanos, con espíritu de justa y necesaria reconciliación nacional, a que participemos en la activación de la unidad verdadera, que  debe darse en torno a una solución constitucional y democrática, incluyente, plural y electoral, donde todos participemos, como protagonistas y sujetos de cambioen la convocatoria y realización de una Gran Consulta popular, para hacer posible el Gran Cambio necesario, sin la injerencia del CNE. En contraposición a un proceso electoral ilegitimo y fraudulento, desconocido por la Comunidad internacional al que no se puede ir a convalidar un nefasto régimen totalitario por seis años más, cuyo resultado está decidido a favor del oficialismo. Entonces, porque no convocarnos para que de una vez y con el apoyo internacional decidamos una solución donde participemos y nos sintamos interpretados amplia y solidariamente con el devenir nacional?. Porque no darnos la oportunidad de que el pueblo recupere su Poder Originario establecido en el art. 347 de la constitución yejerzamos la soberanía nacional que en nosotros reside y es intransferible, como lo establece el art. 5 de la constitución? Pongamos de lado la nefasta practica de poner al pueblo como razón de planes y proyectos políticos, pero nada se hace con él, sino solo se le consulta en elecciones? Porque temer a la voluntad popular, de un pueblo que ha resultado ser más avezado político que su dirigencia?

¡Consultemos ya!, al pueblo de Venezuela: legítimo representante de la Soberanía Popular, y depositario del Poder Originario de la República; a quienes por derecho natural le corresponde darse la solución que más convenga al interés nacional y a quien más duele el presente y más interesa el porvenir libre, democrático y desarrollado del país. Es el momento de todos para librar esa gloriosa batalla,  contra la opresión, la tiranía, el despojo nacional, contra el cómplice y el traidor a la patria, contra quienes privilegian su interés particular o grupal, sobre el interés de todos y de la república.

Vamos todos a esa Gran Consulta Popular para el Gran Cambio necesario, con el apoyo solidario de la Comunidad Internacional, que sea el pueblo de Venezuela, representado en sus más diversas expresiones, quien decida sobre el presente y futuro de la república. En esta Consulta  se preguntaría, por ejemplo,  1ro. Si disuelve o no la Asamblea Constituyente de Maduro y deja sin efecto sus actos, 2do, si desea o no,  convocar por iniciativa popular  en esa consulta a un proceso constituyente de carácter originario, (art. 347 y 348.- 15%. 3 millones  de firmas de electores inscritos en el RCE), 3ro. Si desea autorizar a la nueva constituyente una vez instalada,  apartar al actual gobierno y nombrar un gobierno de transición y unidad nacional, que abra los canales humanitarios, libere los presos políticos, el retorno de exilados, supresión de medidas cautelares y de inicio a un gobierno de emergencia nacional para reconstruir la república, hasta que entre en vigencia la nueva constitución que defina un nuevo modelo descentralizado de país, con base en un nuevo Proyecto de País, convoque a elecciones generales y arbitre todas las decisiones derivadas de dicha consulta, para erradicar al régimen, superar el estado de subsistencia y de extrema necesidad que sufre el país, y de inicio al  progreso de la  Venezuela moderna y desarrollada a que aspiramos todos.

De manera que hacemos una GRAN CONVOCATRIA al pueblo soberano de Venezuela a la recuperación de su Soberanía Popular y su Poder Originario y a sumarse a esta “Gran Alianza por la Consulta Popular, la unidad y reconciliación”, para acometer todos la épica y honrosa  labor de Refundar la República y hacer el Gran Cambio necesario. Que sea el pueblo de Venezuela quien la refunde, la haga libre,  justa,  democrática, prospera y el que rescate para siempre la Dignidad Nacional y el Orgullo de ser Venezolanos.

ALIANZA NACIONAL CONSTITUYENTE (ANCO)

Caracas 22 de Marzo de 2018

Comunicado de la CEV, debe leerse sin interpretaciones sesgadas: Víctor Manuel García Hidalgo

VMGHCP

A Humberto González, @humbertotweets ,  lo invito a volver a leer el Comunicado de la Conferencia Episcopal Venezolana, ya que en niguna parte del documento la CEV, se refiere al Frente Amplio Nacional y a la MUD, hablan si, los Obispos, más bien repudian a “La dirigencia política que no ha estado ni está a la altura de la problemática que sufren los venezolanos. Pareciera que la calidad de vida del venezolano no es la prioridad de quienes nos gobiernan, pues son insensibles ante tanto dolor, sufrimiento y muerte”. Más adelante, en el numeral 5, se lee: “Como lo hemos hecho en otras oportunidades, llamamos a la dirigencia que disiente del oficialismo, que cada día es más numerosa, a una mayor coherencia en sus prácticas y acciones. La unidad se construye en la pluralidad. Por tanto, no se debe satanizar a todos los que tengan opiniones divergentes, sino más bien, asumir la realidad que vivimos los venezolanos siendo todos más conscientes de dicha unidad. Con ello, se podrá tener un horizonte más claro en el que el reclamo exigente de una salida democrática y pacífica, supere la terquedad de un gobierno que se hace cada vez más ilegítimo por sus actuaciones y por la creciente represión hasta para quienes han sido sus miembros. Hay que tratar de sumar cada día más a todas las instituciones y sectores, sin olvidar que las organizaciones populares tienen un lugar primordial, pues son ellas las protagonistas de la vida ciudadana. Nuevamente recordamos que el pueblo, y en especial los pobres, es el auténtico sujeto social del cambio y del desarrollo del país”.

De manera, que invito a todos los venezolanos a que lean e internalicen el Comunicado de la CEV, de una manera equilibrada, serena, sin interpretaciones sesgadas, que difieren del tenor justo, democrático y espiritual, que nos deja esta impronta eclesial…. Fraterno abrazo de Víctor Manuel García Hidalgo.

Ir al Comunicado Completo de la CEV

Comunicado: CEV lamenta que clase política no esté a la altura de los problemas del país

Cercana la conmemoración de la Semana Santa, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) realizó este lunes un comunicado en el que denuncia la precaria situación del país en cuanto a salud, alimentos y corrupción.

Asimismo, lamenta que la clase política no haya estado a la atura de los problemas que padecen los venezolanos.

“Pareciera que la calidad de vida del venezolano no es la prioridad de quienes nos gobiernan”, señala la misiva.

A continuación el texto íntegro:

PRESIDENCIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA

MENSAJE AL PUEBLO DE DIOS Y A LAS PERSONAS DE BUENA VOLUNTAD

1.Terminando la Cuaresma y cercana la conmemoración de la Semana Santa, nos disponemos a celebrar la Pascua del Resucitado. Es la fiesta de la alegría que nos da el sabernos liberados del pecado y convertidos en “hombres nuevos”. Este año, sobre todo por las circunstancias que nos rodean, debido a la crisis generalizada que afecta particularmente a los más pobres, ese tiempo pascual debe ser preparado y vivido con espíritu de fraternidad, solidaridad, caridad y con mucha conciencia de lo que queremos hacer con el futuro de nuestra Patria.

I.”¿Cómo podríamos cantar un cántico nuevo en tierra extraña?” (Salmo 138)

2.En los últimos tiempos, Venezuela se ha convertido en una especie de “tierra extraña” para todos. Con inmensas riquezas y potencialidades, la nación se ha venido a menos, debido a la pretensión de implantar un sistema totalitario, injusto, ineficiente, manipulador, donde el juego de mantenerse en el poder a costa del sufrimiento del pueblo, es la consigna. Junto a esto, además de ir eliminando las capacidades de producción de bienes y servicios, ha aumentado la pobreza, la indefensión y la desesperanza de los ciudadanos.

3. El deterioro ha sido inmenso: la falta de alimentos, medicamentos y de otros productos, así como las fallas de energía eléctrica que impide el trabajo productivo y el desarrollo normal de la vida cotidiana, atenta contra la dignidad de las personas. Esto ha conducido a que un considerable número de venezolanos decidan irse del país en búsqueda de nuevos horizontes, trayendo como consecuencia el desarraigo y la tristeza en miles de familias; a otros los ha empujado a la práctica del contrabando, el “bachaqueo” y variadas formas de corrupción. Quienes nos quedamos luchamos por no perder la esperanza y llamamos a los más débiles a defender sus derechos y recuperar las libertades perdidas.

4. La dirigencia política no ha estado ni está a la altura de la problemática que sufren los venezolanos. Pareciera que la calidad de vida del venezolano no es la prioridad de quienes nos gobiernan, pues son insensibles ante tanto dolor, sufrimiento y muerte. El Gobierno y sus seguidores tienen la mayor responsabilidad, al querer imponer un régimen que mediatiza al ser humano, y así mantener sus intereses políticos y económicos; el plan de la patria ha sido nefasto para la vida de los venezolanos, los tan nombrados motores de la revolución sólo han quedado en el papel. Los venezolanos no nos merecemos esto, mucho menos quienes han estado sumergidos en la pobreza y hoy han pasado a engrosar el número de personas en la miseria. Es imposible que un pueblo con hambre, con enfermedades y sin oportunidades, pueda pensar en el desarrollo integral de la Patria; y más difícil es entender cómo personas que están sufriendo tantas calamidades se adhieren aún a las propuestas gubernamentales que les hacen sufrir, que han quebrado a la nación, y han propiciado que funcionarios públicos hayan hecho de ella su hacienda y peculio personal.

5. Como lo hemos hecho en otras oportunidades, llamamos a la dirigencia que disiente del oficialismo, que cada día es más numerosa, a una mayor coherencia en sus prácticas y acciones. La unidad se construye en la pluralidad. Por tanto, no se debe satanizar a todos los que tengan opiniones divergentes, sino más bien, asumir la realidad que vivimos los venezolanos siendo todos más conscientes de dicha unidad. Con ello, se podrá tener un horizonte más claro en el que el reclamo exigente de una salida democrática y pacífica, supere la terquedad de un gobierno que se hace cada vez más ilegítimo por sus actuaciones y por la creciente represión hasta para quienes han sido sus miembros. Hay que tratar de sumar cada día más a todas las instituciones y sectores, sin olvidar que las organizaciones populares tienen un lugar primordial, pues son ellas las protagonistas de la vida ciudadana. Nuevamente recordamos que el pueblo, y en especial los pobres, es el auténtico sujeto social del cambio y del desarrollo del país.

6.Los venezolanos estamos convencidos, que no es con las dádivas gubernamentales ni con las promesas de los dirigentes políticos como se va a solucionar la grave situación que afronta nuestra Venezuela. Si el pueblo no es tomado en cuenta como protagonista de los cambios necesarios en lo político, económico y social, crecerán la desilusión, la migración, la desconfianza, el conformismo y la pobreza. Entonces nos preguntamos con el salmista, “¿Cómo cantar un cántico nuevo en esta tierra que cada día se vuelve extraña?”.

II. “Lo que hicieron a uno de estos pequeños, a Mí me lo hicieron” (Mt. 25,40).

7. Para los cristianos, esta situación no puede ser ajena a nuestras preocupaciones, oraciones, compromisos evangelizadores y de promoción humana. En primer lugar porque formamos parte de este pueblo sufriente; en segundo lugar porque nuestra fe en Jesús nos lleva a tener y testimoniar una permanente opción preferencial por los más pobres, excluidos y afligidos de la sociedad; y en tercer lugar, porque esa misma fe, vivida en caridad nos impulsa a hacer realidad en nuestra nación el Reino de Dios, que lo es de justicia, paz, amor, verdad y libertad. Somos solidarios no por un sentimiento, sino por nuestra pertenencia a ese pueblo con el cual compartimos sus esperanzas y gozos, sus angustias y problemas (cf. G.S. 1). El tiempo que vivimos debe ser una ocasión propicia para manifestar la misericordia del Padre Dios, a través de nuestras obras y testimonio de una caridad fructífera: Caridad y misericordia que deben conducirnos a trabajar también por la reconciliación en nuestra Patria.

8. A todos los dirigentes políticos, sociales y económicos, les queremos recordar que cualquier cosa que se haga a cada uno de los hermanos que empeore su situación de vida, sea menosprecio, imposición de cargas pesadas, empobrecimiento, olvido de su protagonismo, robo de lo que les pertenece, se le está haciendo al mismo Jesús. No hay que olvidar que, al final, seremos juzgados por el amor con el cual hayamos vivido y trabajado. Algunos dirán que su fe no se fundamenta en Jesús, sino en el poder que ostentan, pero les recordamos que todo poder es efímero: así como lo han obtenido, podrán perderlo en cualquier instante, y lo peor del caso es que quedarán expuestos a ser juzgados por sus propias acciones y palabras.

9. La de los pobres es la causa de Jesús y, por ende, de la Iglesia. Los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos de nuestras comunidades eclesiales y grupos apostólicos, al anunciar el Evangelio y construir el Reino de Dios, expresamos no sólo nuestro compromiso solidario, sino que garantizamos con nuestra entrega, el acompañamiento a los pobres, a los que sufren y a quienes se sienten excluidos. Nuestras acciones de caridad y acción social quieren ser una contribución para aliviar sus penas y también para aportar soluciones que dignifiquen su existencia personal, familiar y comunitaria. Todas nuestras instituciones están, hoy más que nunca, al servicio del pueblo y con mayor énfasis, a los más necesitados.

III. “La comunidad de los creyentes compartía todo lo que poseían… y nadie pasaba necesidad” (Hech. 2, 44-45).

10. Durante la Cuaresma solemos fortalecer nuestra vida de creyentes con acciones de caridad y misericordia. Nuestra participación en las diversas celebraciones litúrgicas y otros actos de devoción deben ser una bella ocasión para reafirmar precisamente nuestro compromiso con los más necesitados. De ahí, la importancia no sólo de prepararlas con dedicación junto con nuestros sacerdotes y laicos, sino que hemos de predicar con decisión la Palabra de Dios, para que sea iluminadora en estas circunstancias que todos vivimos. Dedicaremos mayor tiempo para atender a las personas en sus necesidades espirituales, de modo especial en el sacramento de la reconciliación. Debemos recordar que durante la Semana Santa, al conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, podemos acercarnos a los sacramentos, al encuentro con la Palabra y la renovación de nuestros compromisos bautismales que nos lleva al encuentro misericordioso con los más necesitados. Con la Resurrección del Señor reafirmamos nuestra esperanza y nuestro compromiso caritativo.

Deseamos presentar en orden a lo expuesto, desde una perspectiva eclesial, las siguientes propuestas:

  • Qué hermoso sería que el Domingo de Resurrección, como expresión de nuestra fe en el Resucitado que nos ha hecho hijos de Dios Padre y, por tanto hermanos, en cada una de nuestras comunidades parroquiales se pueda tener una “olla comunitaria” o una “comida fraterna”, en la que todos participemos, invitando a los más pobres, a los indigentes, a los necesitados.
  • Que a lo largo de los últimos días de Cuaresma, de la Semana Santa y de Pascua intensifiquemos las visitas a los enfermos, a los ancianos, a los privados de libertad, a los barrios pobres y a las comunidades necesitadas, para llevar de lo que tenemos; para acompañar a tantas personas que sienten la tristeza de la partida de sus seres queridos hacia otras naciones; para que tomemos conciencia de la labor que se va realizando en la frontera con Colombia y Brasil donde se acogen y acompañan a tantos migrantes venezolanos, así como en otros países hermanos que los han recibido con solidaridad: Gracias a las Iglesias hermanas y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
  • Sugerimos que en toda Venezuela, del 19 al 22 de abril, además de organizar una jornada nacional de oración, al estilo de las “Cuarenta Horas”, en todas las comunidades parroquiales y eclesiales, se hagan gestos significativos de misericordia y caridad para con quienes de verdad sienten necesidad de una expresión de ternura, solidaridad y caridad.
  • Mención particular deben tener en nuestras oraciones todas las personas, la mayoría jóvenes, que a partir del 19 de abril del año pasado fueron asesinadas por reclamar los valores de la democracia en el país. Su memoria y entrega no deben ser olvidadas. La justicia prevalecerá en algún momento de nuestra historia Patria. Igualmente el día de Pentecostés a celebrarse el próximo 20 de mayo, pidamos que el Espíritu Santo ilumine nuestras mentes para discernir el camino a seguir para la recuperación del país.
  1. Como lo hemos señalado en nuestro comunicado del 29 de enero pasado, en el pueblo reside la soberanía, por lo que ante esta situación tan dolorosa y dramática que vivimos los venezolanos, urge que sea tomado en cuenta como protagonista y sujeto de su cambio y de la construcción de la Venezuela que todos queremos. Interpelamos a los dirigentes políticos, del Gobierno y de la Oposición, así como a profesionales, miembros de los diversos gremios, obreros, empresarios, trabajadores del campo, maestros y estudiantes: ¡Escuchen el clamor del pueblo! Está pidiendo ser oído. No basta con promesas o con pequeñas dádivas dirigidas a esclavizar y hacer improductivas a las personas. No hay tiempo que perder y es la hora de un verdadero cambio para ser una nación próspera y donde se viva en democracia, y todos encontremos una tierra propia para construir sueños de libertad, fraternidad e inclusión social.
  2. Imploramos la gracia del Espíritu Santo: que su luz y sabiduría nos acompañe para poder contribuir a la salida justa, pacífica y humana de la crisis que golpea a todos en Venezuela. Dios Padre nos ha dado el hermoso regalo de su Hijo, quien con su muerte y resurrección nos ha dado la vida nueva que hemos de vivir con decisión en el amor, en la justicia y la Paz. Para ello, contamos con la maternal protección de María, Nuestra Señora de Coromoto, Madre de todos los venezolanos.

Con nuestra bendición.

Caracas, 19 de marzo del año 2018, Festividad de San José.

+José Luis Azuaje Ayala
Obispo de Barinas
Presidente de la CEV

+Mario Moronta Rodríguez
Obispo de San Cristóbal
1° Vicepresidente de la CEV

+Raúl Biord Castillo
Obispo de La Guaira
2° Vicepresidente de la CEV

+José Trinidad Fernández Angulo
Obispo Auxiliar de Caracas
Secretario General de la CEV

+Jorge Cardenal Urosa S.
Arzobispo de Caracas
Presidente honorario de la CEV

+Baltazar Cardenal Porras C.
Arzobispo de Mérida
Presidente honorario de la CEV

Comunicado: CEV rechaza convocatoria a elecciones presidenciales por la ANC

La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) manifestó el pasado lunes su rechazo a la convocatoria de elecciones presidenciales por parte de la “inconstitucional e ilegítima” Asamblea Nacional Constituyente.

Asimismo,  aseveró que “el CNE es la institución llamada a velar por las garantías electorales de los ciudadanos”, y abogó por su reestructuración total para los próximos comicios que se efectúen en el país.

A continuación el texto íntegro:

ANTE LA CONVOCATORIA A ELECCIONES PRESIDENCIALES ADELANTADAS.

1.- Ante la decisión de la Asamblea Nacional Constituyente -ANC-, y su “imposición” al Consejo Nacional Electoral -CNE- de realizar elecciones presidenciales adelantadas para el primer cuatrienio del año 2018, en comunión con nuestros hermanos Obispos de Venezuela, llamamos a la comunidad nacional a reflexionar serena y seriamente sobre lo que ello significa.

2.- En primer lugar, ratificamos lo dicho en la Exhortación Pastoral “Dios consolará a su Pueblo”, del pasado 12 de enero 2018: “La Asamblea Nacional Constituyente es inconstitucional e ilegítima en su origen y en su desempeño. En vez de limitarse a redactar una nueva Constitución pretende erigirse en un supra poder con funciones ejecutivas y judiciales” (n.4). Demostración de esto es el mandato dado al CNE por parte de la ANC para que convoque elecciones presidenciales adelantadas, contraviniendo el marco legal vigente.

3.-En segundo lugar, estamos ante un hecho de extralimitación y desnaturalización de las funciones de la ANC. Tenemos una Constitución Nacional y unas leyes que estipulan claramente el procedimiento de las elecciones. Sencillamente, se desconocen y omiten estas disposiciones, para legislar según los intereses propios del poder.

4.- En tercer lugar, es, además, un despropósito ético y humano, un verdadero crimen que clama al cielo, que en medio de una situación de penuria, hambre, parálisis de servicios, muerte y colapso nacional, se privilegie un espectáculo de distracción y alienación, en condiciones desiguales, contra todo sentido de equidad y servicio a la población. En Democracia la primera responsabilidad de todo gobernante es atender las necesidades básicas de la gente, que por desgracia hoy está obligada a pasar hambre, a no contar con los servicios mínimos indispensables para la vida, en ocasiones hasta morir, y en otras, a emigrar ante la necesidad de sobrevivir.

5.- Debemos recordar lo que dice la Constitución Nacional: “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo…” (Art. 5), por tanto, es el pueblo el que debe asumir “su vocación de ser sujeto social con sus capacidades de realizar iniciativas como, por ejemplo, que la sociedad civil lleve adelante una consulta para señalar el rumbo que quiere dar a la nación como prevé nuestra Carta Magna (Cfr. Art. 71)” (n.6). Es el propio pueblo, y no una instancia espúrea el que sitúe las cosas en su justo lugar.

 

6.- Para ello se necesitan instituciones del Estado que respeten la voluntad del pueblo. El CNE es la institución llamada a velar por las garantías electorales de los ciudadanos, de ahí la necesidad de su reestructuración para que “cumpla con la imparcialidad que le pide la Constitución vigente. Solo así actuará con transparencia y equidad en sus funciones y garantizará el respeto a las decisiones del pueblo” (n.7). Aunado a esto debemos recordar que si realmente vivimos en democracia, la institución electoral –CNE- debe mantener su autonomía y servir al pueblo elector.

7.- La dirigencia política debe asumir responsablemente la difícil y real situación: la comunidad internacional ha declarado abiertamente su convicción de que la actuación del gobierno es inaceptable. La dirigencia de los partidos políticos ha sido en muchas circunstancias deficiente e incoherente. Deben abrirse a buscar un consenso con los diferentes sectores de la sociedad, pues una condición imprescindible es el reconocerse y lograr una unidad política que va mucho más allá de las alianzas electorales.

8.- La situación y el momento que estamos padeciendo los Venezolanos ante esta crisis global, “requiere de una gran dosis de esperanza junto a acciones concretas que contribuyan a mejorar las condiciones de vida, a dignificar a las personas, y a fortalecer a las familias y comunidades a las que pertenecemos” (n. 9). En ello estamos dispuestos a colaborar para que encontremos el rumbo de una Venezuela fraterna y de todos. “Lo positivo y lo eficaz es el compromiso, la esperanza y la solidaridad. ¡Despierta y reacciona, es el momento!, lema de la segunda visita de san Juan Pablo II a Venezuela (1996), resuena en esta hora aciaga de la vida nacional. Despertar y reaccionar es percatarse de que el poder del pueblo supera cualquier otro poder” (n. 8).

Que el Espíritu nos ilumine y nos dé fuerzas para servir a nuestro pueblo.

Con nuestra bendición.

29 de enero de 2018

 

+José Luis Azuaje Ayala
Obispo de Barinas
Presidente de la CEV

 

+Mario Moronta Rodríguez
Obispo de San Cristóbal
1° Vicepresidente de la CEV

 

+Raúl Biord Castillo
Obispo de La Guaira
2° Vicepresidente de la CEV

 

+José Trinidad Fernández Angulo
Obispo Auxiliar de Caracas
Secretario General de la CEV

 

+Jorge Cardenal Uorsa S.
Arzobispo de Caracas
Presidente honorario de la CEV

 

+Baltazar Cardenal Porras C.
Arzobispo de Mérida
Presidente honorario de la CEV

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