“Juan Carlos Zapata, el ‘Gabo’ nació en el callejón de la puñalada”- Mario Valdez

Un comentario que hice sobre el libro de Juan Carlos Zapata “Gabo nació en Caracas, no en Aracata”, generó una polémica discusión entre Manuel Felipe Sierra, Andrés Aguilar “Papote” y Alejandro Fuentes, todos conocedores tanto de las obras (10) de Zapata como las de García Márquez. Donde el autor revela hechos pocos conocidos del premio Nobel en Caracas, sitio donde se inspiró en algunos de sus grandes escritos. Lo cierto es que cuando se fue de aquí, más nunca volvió a ser el mismo, dejó de “feliz e indocumentado”. Para reafirmar su nacimiento en la Sultana del Ávila, llegamos a la conclusión que “Gabo” cuando trabajaba en las revistas criollas “Venezuela Grafica”, “Momento” y “Elite”, a finales de los años 1950 y comienzos de la década de los 60, gustaba pasear por Sabana Grande, al encuentro de la bohemia, a la buena mesa y a las mejores tertulias intelectuales, para esa época era una fija encontrarlo en los restaurantes “Vamos a Madrid”,  “Torremolinos” o en “La hoguera”, bares contiguos unos a otros, en lo que hoy es conocido como ”El callejón de la puñalada”. Después de leer la obra y escuchar los argumentos de estos tres Cronistas  Sabana Grandinos, he llegado a la conclusión de decirle a Juan Carlos Zapata, el “Gabo” nació en el callejón de la puñalada”.

García Márquez, Caracas, Zapata, Teodoro y la política

Zapata ilustra la solida relación de amistad que se forjó entre Gabriel García Márquez y Teodoro Petkoff, quien en 1967 se había desencantado del comunismo y publicado el libro “Checoslovaquia, el socialismo como problema”, a quien Leonid Brézhnev, jefe del Soviet Supremo Ruso lo catalogó como “un hereje del mundo”. García Márquez le donó a Teodoro Petkoff, todo el dinero que obtuvo con Cien años de soledad del premio Rómulo Gallegos en 1972,  para que fundará el partido político Movimiento Al Socialismo.

El año 2007, Juan Carlos Zapata le hizo entrega a García Márquez del libro donde éste recoge las vivencia y lo fundamental que fue Caracas para el  premio Nobel colombiano, al  respecto dice, “Cuando se lo presenté me devolvió la provocación en una dedicatoria: ‘Juan Carlos’, yo si nací en Aracataca”. El escritor narra de manera magistral lo que Caracas fue para “Gabo” y como éste se expresaba de ella: “Caracas le da una especie de sosiego para escribir. En esta ciudad consigue la anécdota que luego le permitiría escribir El otoño del patriarca. Aquí por fin pudo vivir con Mercedes por primera vez y escribió su mejor cuento, La siesta del martes, que fue rechazado por el jurado del concurso anual de cuentos del diario El Nacional”, recuerda. En un texto llamado La infeliz Caracas el escritor también agregó otras razones. “Venezuela fue por poco tiempo, pero de un modo inolvidable en mi vida, el país más libre del mundo. Y yo fui un hombre feliz, tal vez porque nunca más desde entonces me volvieron a ocurrir tantas cosas definitivas por primera vez en un solo año (1958): me casé para siempre, viví una revolución de carne y hueso, tuve una dirección fija, me quedé tres horas encerrado en un ascensor con una mujer bella, definí para siempre mi concepción de la literatura y sus relaciones secretas con el periodismo, manejé el primer automóvil y sufrí un accidente dos minutos después, y adquirí una claridad política que habría de llevarme doce años más tarde a ingresar en un partido de Venezuela (Movimiento al Socialismo-MAS)”.

En Guasdualito nace un escritor

El 23 de diciembre de 1960, en el pueblo de Guasdualito Estado Apure, Venezuela, punto fronterizo con el Arauca colombiano, en el seno de una familia humilde, vio la luz del sol, un bebe a quien bautizaron Juan Carlos Zapata, sus padres Publio Sánchez, su madre doña Beatriz Zapata. Su padre Publio Sánchez, fue prefecto, juez, concejal y presidente del Concejo Municipal de Guasdualito, (tuvo dos mujeres y 20 hijos, diez hijos con cada una de ellas), Juan Carlos es el número 13 de los 20 y el número 5 de los 10 hijos con doña Beatriz. Estudió la primaria en la Escuela doctor Julio de Armas y el bachillerato en el Liceo Fernando Calzadilla Valdez, en su pueblo natal. En 1977-78, estudiaba quinto año, fue el primer presidente del Centro de Estudiantes del liceo, con una alianza de izquierda le ganó a adecos y copeyanos. En el liceo fundó el Movimiento Progresista Alto Apure (MOPA), fueron promotores de la de eventos culturales, de la construcción de la  biblioteca y de la casa de la cultura, son las que están hoy día.

La fuente luminosa y la ciudad luz

A la edad de doce años, Juan Carlos viene a Caracas con su señora madre a visitar a su tía Alcira, que regentaba una pensión de estudiantes, cuando vio la Torre Polar y la Torre Capriles que estaban recién inauguradas, se mojó y se baño en la fuente grande de agua luminosa que estaba en plaza Venezuela, caminó por la calle El Recreo (hoy Boulevard de Sabana Grande), quedó maravillado con los restaurantes con toldos y las sillas en la calle, conoció el Gran Café, dijo quiero vivir en esta ciudad. A los 20 años conoció Paris, la ciudad luz, ahí sí quedó fascinado y repitió “vendré a vivir a esta ciudad donde no se duerme”. Se graduó de bachiller y en 1979, se vino a estudiar a Caracas, vivía con su mamá y sus hermanos. Hoy parte de sus sueños se encuentran realizados, vive en Madrid.

La pensión “San Luis”, en Los Caobos

Doña Beatriz Zapata es una mujer admirable, visionaria, temprano entendió que debía venirse a Caracas a trabajar y a echar pa’ lante, para que  los hijos fueran alguien en la vida y no se quedaran en el pueblo, porque en El Arauca iban a seguir la vida del llano y ella quería que sus hijos surgieran, soñaba con sus hijos universitarios en el aula Magna, esa fue su meta y la logró.

En 1975, doña Beatriz se vino a Caracas con los hijos mayores  y atendía su pensión de estudiantes universitarios, Quinta “San Luis”, número telefónico 02 551260, en la calle Lima con Avenida Rio de Janeiro en Los Caobos,  cerca del Hato Grill, su hermana Alcira,  también tenía otra pensión de estudiantes universitarios. A la pensión fui muchas veces porque ahí vivían David De Lima, Freddy Rincón, Arnulfo Arias y Agustín Berrios entre otros dirigentes juveniles de la época.

Un Araucano triunfa en Europa

A Juan Carlos lo conocí en 1985 – 86, cuando estaba finalizando la carrera de Periodismo en la Universidad Central de Venezuela y era pasante en la revista Número y Dinero, de allí ha perdurado una amistad en el tiempo. Siempre hablando de su Arauca, Guasdualito, sus recuerdos familiares. Ha sido reportero, jefe de redacción, fundador de medios digitales, hoy dedicado al periodismo de investigación.

Es que Juan Carlos tiene muchos cuentos, ya que por el lado de doña Beatriz, su bisabuelo estuvo al lado de Maisanta, en la era gomecista, eran ganaderos del Arauca. A la periodista Milagros Socorro refiriéndose al Arauca, y hablando de sus años de adolescencia le comentó. “Para uno, la frontera ha sido mágica, una bendición, una participación permanente, una convivencia, un espacio de compenetración, no de separación. Allí no ha habido fronteras, ni limites, ni siquiera el rio. En Semana Santa tú estás bañándote en esta orilla del Arauca y, en la otra, están los colombianos, y uno dice: ‘oye, pero aquella playa está mucho mejor, vámonos para allá’. Pasaba el puente, o nadaba, y en medio del río quedaban los grupos mezclados”.

Los venezolanos y los colombianos siempre hemos estado hermanados, no a la guerra, no a la provocación, hay que sentarse dialogar y buscarle solución a las diferencias.