Visión de la crisis impulsada por la “invasión socialista”, hasta ahora – Jesús Alexis González Ponce

Visión de la crisis impulsada por la “invasión socialista”, hasta ahora.

Iniciemos con una verdad por demás evidente: “El primer semestre de 2018 muestra un desplome generalizado de la economía venezolana” (Academia Nacional de Ciencias Económicas), sin embargo, una visión cuantitativa de la hecatombe (suceso trágico que produce gran destrucción) facilita descubrir los escombros y sobre ellos procurar la Venezuela de siempre.

 El PIB 2017 (producción de bienes y servicios del país) cayó un -13,2% en su cuarto año consecutivo de descenso hasta acumular un –35% desde 2014; lapso durante el cual el sector manufacturero (transformación de materias primas en productos y bienes terminados) retrocedió un -41%, mientras que la inversión real (gasto que se destina a la adquisición de bienes de capital para incrementar la capacidad de producción) disminuyó en un -69%, propiciando la desaparición de un alto porcentaje de empresas privadas desde más de 600.000 que existían en 1998  a menos de 200.000 “sobrevivientes” en 2018, con el agravante que esta 2018  será el quinto año consecutivo de contracción económica que inducirá, según el FMI, una caída del PIB de un -15% acumulando un -50% desde 2014. Este panorama se complica, habida cuenta del profundo deterioro de la industria petrolera al punto que la producción de crudo para mayo 2018 se ubicó en 1,39 millones b/d muy distante de 1999 cuando se producían más de 3 millones b/d; escenario que obviamente ha generado una reducción de los ingresos y una contracción de las importaciones que ha profundizado la escasez de materias primas al igual que de bienes de consumo intermedio y final, sin dejar de mencionar la tendencia decreciente de las reservas internacionales que entre otras dificultades mantiene al país desde el 2017 en situación de default selectivo (solo paga la deuda a un grupo de sus acreedores) y por ende imposibilitado de recurrir a nuevos endeudamientos externos.

Complementariamente, el régimen ha instaurado una perversa política de monetización del déficit fiscal financiándolo mediante la emisión de dinero inorgánico, con la consecuente expansión de la liquidez monetaria (activos que pueden ser convertidos en dinero efectivo de forma inmediata) desde Bs 423 billones (30/03/2018) a Bs 1.355 billones (08/06/2018) lo cual representa un aumento del 1.000% con relación a diciembre 2017 con macabra repercusión sobre el proceso inflacionario. Resulta pertinente señalar, que esta indeseable situación de hiperinflación está estimulada por la reforma a la Ley del BCV (GOE No 6.211 del 30/12/2015) que ahora está facultado (y obligado) a financiar al régimen cuando señale que existe amenaza interna o externa a la seguridad, a los derechos humanos, la libertad de expresión, la democracia , los derechos civiles y políticos y pare de contar; lo cual puede interpretarse como que el régimen puede emitir “caprichosamente” dinero inorgánico. Esa diabólica libertad propicia consecuencias devastadoras, tal como que el FMI estima una inflación al cierre de 2018 superior al 13.000 % mientras que otros entes estiman un 150.000 %.

Tan fatal desenvolvimiento ha propiciado, entre otros muchos males, en el orden social que en el presente el estado de pobreza de la población supere el 87% al tiempo que más del 70% de los trabajadores de la economía formal (unos 5,6 millones) tienen como remuneración el salario mínimo integral (Bs 5.196.000) lo cual les impide cubrir la Canasta Básica Familiar (CBF) que para mayo 2018 se ubicó en Bs 301.138.353,05; o lo que es lo mismo con el “salario” pueden adquirir el 1,72% de la CBF. Tal situación, explica en mucho que más del 60% de la población dependa de la “mano extendida” del régimen a través de los denominados programas sociales y en particular del CLAP para mitigar mínimamente la hambruna, de un total poblacional en situación de hambre que según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alcanzó al cierre de 2017  unos 1,9 millones mientras que 8,2 millones ingerían dos o menos comidas al día, y de igual modo la desnutrición aguda en los niños menores de 5 años afectó, según Caritas (organización de promoción y asistencia social de la Iglesia Católica), a un 16,2% del total nacional de niños. En lo atinente al crecimiento económico, vale referenciar (aparte de lo ya mencionado para PDVSA) un análisis sobre la situación de las industrias básicas de Guayanas elaborado por un conocedor de la materia (Damián Prat), donde se afirma que al primer semestre de 2018 todas se ¡encuentran en la ruina! siendo que el Complejo Siderúrgico Bolivariano (Sidetur) dedicado a la producción y ventas de productos de acero tiene un año paralizada; Bauxilum (producción de alúmina) tiene paralizada nueve meses y en continua destrucción ya que para principio de los años 2000 producía cerca de dos millones de toneladas/año, hecho que facilitaba que Venalum y Alcasa produjeran más de 630.000 toneladas/año que alrededor del 50% se destinaba a la exportación y el resto era vendido a cerca de 60 empresas localizadas en el país, mientras que en 2017 Bauxilum produjo unas 212.000 toneladas (12% de su capacidad); CVG Bauxilum (extracción y procesamiento de bauxita) que antes de la “invasión socialista” de 1999 producía cerca de 6 millones de toneladas/año ahora en el primer semestre 2018 produjo apenas 51.383 toneladas; Sidor en el IS 2018 produjo algo menos del 2% al tiempo que Ferrominera produjo en el mismo lapso un 50% menos que en el mismo período 2017 cuando produjo a un 33% de su capacidad instalada.

Acotación final: A pesar de las escalofriantes cifras, el régimen anunció el 12/07/2018, con marcado populismo y burla implícita, que los “integrantes del Frente Francisco de Miranda (¿?) estarán al mando de la reestructuración de las más de 700 empresas manejadas por el Estado venezolano”; para concluir señalando que “el socialismo productivo es el frente principal de batalla en todos los campos de lo productivo, de lo industrial, en el agrícola, etc”. ¡Se cansa uno! como expresaba aquel prestigioso periodista.

Economista Jesús Alexis González

08/07/2018