Con la trenza al cuello zapateros sobreviven

Los dueños de las zapaterias se enfrentan a la disyuntiva de mantener abiertos sus comercios o cerrar las santa marías debido a la crisis económica que afecta a Venezuela

Por el Bulevar de Sabana Grande caminan. Hay pequeños actos circenses repartidos por el corredor de cemento en el que los comercios son el principal atractivo de la zona.  Actualmente la crisis ha apagado paulatinamente la actividad comercial.  La venta de zapatos, que en una época era variada y próspera, ahora es uno de los rubros más perjudicados.

Jesús Novoa es dueño de una zapatería del bulevar. Su oficio tiene su propio santo, a San Crispín y San Crispiniano, patronos de los zapateros enviados a evangelizar Galia y que se dedicaron al oficio del tratamiento del calzado.

En la década de los 90, Novoa era dueño de dos negocios los cuales, debido a la crisis económica que enfrenta Venezuela, se han ido extinguiendo paulatinamente.

Como a San Crispín el zapatero lo persiguió el emperador romano Diocleciano, a Novoa lo atormenta la descapitalización de su negocio. El costo de reposición de inventario aumenta día tras día con una inflación interanual calculada aproximadamente, según Econométrica, en 41.000%.

 

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