Carta de Claudio Fermín al Editor: Dos Visiones Un Mismo Tema –

El editor de Infocifras.org Víctor Manuel García Hidalgo,  escribió en los grupos de Whatsapp, un breve mensaje sobre lo que significa continuar con la polarización opositora entre “votantes” y “abstencionistas”

Al respecto Claudio Fermín, sociólogo, profesor universitario y jefe del Comando de Campaña del ex candidato presidencial Henri Falcón, le responde con un texto que publicamos a continuación del mensaje del editor. Se trata de un interesante contrapunteo intelectual y político, que conociendo a ambos personajes, no quedará en dos textos. Se abre el debate:

Escribe el Editor Víctor Manuel García Hidalgo

“Mantener la polarización entre votantes y abstencionistas opositores es una estupidez que solo conduce al fortalecimiento del régimen y al agotamiento opositor. El respeto al electorado opositor, bien sea abstencionista o votante es fundamental. Vale decir, que tampoco próspero el recurso judicial de Falcón en contra del proceso electoral fraudulento. En consecuencia, se perdió el voto. Tenían razón entonces los que se abstuvieron por no haber condiciones electorales….. Lo más sensato es pasar la página y construir de nuevo el tejido opositor partiendo de una propuesta con contenido, organización y liderazgo, que le hable al país nacional y no al país político. Abrazos”.

Respuesta de Claudio Fermín al Editor de Infocifras.Org Víctor Manuel García Hidalgo

Querido editor y amigo, las posiciones políticas no son estupideces, son criterios formados alrededor de hechos sociales. Todo fenómeno político debe ser analizado en profundidad, en especial cuando tienen pesada incidencia en el curso histórico de los pueblos. Hacerse de la vista gorda con las variables que impactaron el resultado de las elecciones del 20 de mayo que le dieron a Maduro seis años más de gobierno no es un buen consejo para la acción política.

Puede ser una buena herramienta de relaciones públicas para actuar “políticamente correcto”, es decir, no pelear con nadie y salir ilesos de la controversia, pero es una pésima receta si queremos que la ciudadanía tome conciencia de la circunstancia que debe sortear.

El 20 de mayo debe ser analizado exhaustivamente aunque eso pise algunos callos. Como todo hecho social fue un fenómeno pluricausado en el que influyeron y concurrieron diversas variables: en primer lugar la abstención, aunque algunos perciban esta observación como un ataque a los abstencionistas, que no lo es. Es la señalización de un fenómeno evidente: más de ONCE millones de venezolanos no fueron a votar, siendo la mayoría de ellos (más del 80% según varios estudios de opinión) venezolanos descontentos y críticos del gobierno de Maduro. Por supuesto que esa abstención está a su vez causada por la desconfianza en las alternativas de oposición, en los partidos políticos, en la MUD, en el Consejo Nacional Electoral y en las reservas y críticas a muchos liderazgos individuales, como también está influido por el cansancio político y sin duda por la promoción que de la conducta abstencionista hicieron el propio gobierno y grupos que la plantearon como una reivindicación ética y como un atajo o prerequisito para que condujese al desconocimiento y desplazamiento del gobierno por parte de la comunidad internacional, lo que a un mes de las elecciones evidentemente no ha ocurrido. Por otra parte, gran influencia tuvo el ventajismo y los abusos del gobierno que se tradujeron en numerosas irregularidades, constituyendo elementos necesarios para comprender el 20M, al igual que tuvo gran peso en el curso de los acontecimientos las múltiples visiones y concepciones del cambio que desde la oposición se tejían y que al sumársele prejuicios diversos, competencia por espacios e intereses creados hicieron imposible la concreción de una política unitaria eficiente que aprovechara la resuelta decisión de las mayorías de cambiar el gobierno.

De todas esas variables concurrentes, y otras más no señaladas por ahora, tuvo inmenso peso el que de manera concertada y con sólido financiamiento y apoyo varios sectores auspiciaron la tesis según la cual el cambio político deseado operaría como consecuencia del desconocimiento que la abstención generaría.

Esta breve crónica ilustra sobre complejos hechos que deben tratarse con mente abierta, no a la defensiva. Y deben incorporarse muchos otros elementos que también son pertinentes. Eso es lo que debe hacerse. Pero pretender desde el Olimpo sentenciar que escudriñar sobre las consecuencias de la abstención es una herejía o una estupidez no sólo entra en el terreno de la censura, siempre abominable, sino que parte de la falsa premisa de creer que absolviendo a los promotores de la abstención se ganan simpatías. Y peor, puede conducir esa omisiva conducta a que se repita el fenómeno abstencionista con trágicas consecuencias para nuestro país. Lo que debe hacerse es estudiar con seriedad el fenómeno para buscar los correctivos y los consensos que enderecen entuertos en el terreno de quienes promovemos el cambio. Lo que no debe hacerse es ignorar ciertos hechos porque le incomodan a quienes desde hace muchos años conducen la política de la oposición y han cometido costosos errores que han fortalecido el continuismo chavista.

No sólo la recurrente y costosísima convocatoria a la abstención, sino la promoción fantasiosa y repugnante de intervenciones extranjeras, de golpes de estado, de guarimbas y de violencia, de satanización de sectores de oposición que no le son sumisos a esos cogollos y en fin de variadas erráticas decisiones que ahora se pretende estén exentas de la crítica histórica. Analizar las conductas de los electores, bien sea la abstención o votar por Maduro, o por Falcón o Bertucci, no es irrespeto alguno y mucho menos una estupidez, es el ejercicio serio de la política que tanta falta hace. Te devuelvo el abrazo con todo afecto y te invito a que profundicemos en ese debate, no que lo cancelemos creyendo que así abonamos el camino de buenas relaciones con quienes aspiran cancelar esta polémica y esconder sus errores en el silencio.

Amigo siempre, Claudio Fermín. 20 de junio de 2018.