España Vs. Portugal una guerra de nervios que paralizará al mundo del Fútbol

Hoy, en Sochi, el encuentro tiene una trascendencia capital precisamente por todo lo vivido en estas jornadas de estrés y tensión, pues una derrota podría derivar en una crisis de muy difícil digestión.

«Llegamos en un buen momento, perfectamente preparados. Estas dos semanas han sido intensas, y eso es lo más importante», apuntó Hierro, un discurso prudente y medido.

España, por fin, celebra que empieza el Mundial, la mejor de las noticias después de negociar con las horas más convulsas del fútbol nacional. Ya no está Julen Lopetegui, despedido a las bravas porque ocultó a la Federación que se iría al Real Madrid y su actitud entendida como una deslealtad intolerable, y en su lugar está Fernando Hierro, al que le toca negociar una situación repleta de trampas, aunque lo cierto es que en Rusia solo puede ganar. La selección, la misma que maravilló en una fase de clasificación esplendorosa, la misma que enlazó 20 partidos seguidos sin perder y marcando en todas esas citas, la misma que había recuperado un estilo algo olvidado en los últimos grandes torneos, se somete desde ya a una prueba de fuego sin apenas margen de error, imprevisible su reacción después del exagerado trajín que ha vivido estos días en Krasnodar. A las 20 horas, habla la pelota de una santa vez y toca lidiar con la Portugal de Cristiano, una cita de altos vuelos para empezar el camino, ya de antemano tortuoso, hacia la segunda estrella.

Por lo que sea, no hay una explicación empírica que valga como argumento, a España se le dan fatal los debuts en el Mundial. De sus 14 participaciones, solo en cuatro ha comenzado ganando (el resto, tres empates y siete derrotas), pero la estadística se puede interpretar al gusto del consumidor. En Sudáfrica, sin saber cómo, el equipo perdió ante Suiza (1-0) pese a jugar bastante bien, aunque esa derrota fue la única mancha del viaje al paraíso, abiertas sus puertas con el gol de Iniesta en Johannesburgo, el gol de todos. En Brasil, también sin saber cómo, el equipo fue maltratado por Holanda (5-1), una paliza sin precedentes en la calurosa ciudad de Salvador de Bahía que terminó con un adiós prematuro y penoso.

Hoy, en Sochi, el encuentro tiene una trascendencia capital precisamente por todo lo vivido en estas jornadas de estrés y tensión, pues una derrota podría derivar en una crisis de muy difícil digestión. «Llegamos en un buen momento, perfectamente preparados. Estas dos semanas han sido intensas, y eso es lo más importante», apuntó Hierro, un discurso prudente y medido.

Cabe, pues, pensar en una España cohesionada, empeñado el vestuario en lanzar mensajes épicos a través de las redes recordando hazañas del pasado y prometiendo sudor y lágrimas por la bandera, todo muy patriótico porque para algo esto es un Mundial. Los jugadores son los primeros a los que le va la vida y reiteran, cada vez que abren la boca, la relevancia de la puesta en escena, crucial lo que pase esta noche en el precioso estadio de Sochi. Ayer, quizá para transmitir una imagen muy distinta a la de Krasnodar, los jugadores se lo pasaban pipa en los 15 minutos abiertos a los medios, como si nada hubiera pasado. Pero sí, ha pasado.

 «Cambios, los justos»

Atendiendo a las reflexiones en voz alta de Hierro, España será reconocible en su esquema y en sus nombres. «Hay que cambiar lo mínimo», propone el entrenador, sin apenas horas de vuelo, pero convencido de que se puede. Así, se da por hecho que el once mantiene las mismas dudas que cuando estaba Lopetegui, con Nacho aparentemente por delante de Odriozola para ocupar el lateral derecho y con Koke y Thiago discutiendo como socios de Busquets e Iniesta en el centro del campo. La responsabilidad del gol cae sobre Diego Costa, aunque Iago Aspas y Rodrigo esperan en la banda dispuestos a agitar. «El equipo español está consolidado. No creo que cambien de la noche a la mañana», asume Fernando Santos, seleccionador de Portugal.

De ese conjunto, basta con mencionar a Cristiano Ronaldo, al que se le ilumina la cara pensando en el Mundial para completar una colección insuperable. La selección lusa, campeona de Europa en 2016 sin la necesidad de su estrella en la final ante Francia, tiene también otras virtudes y estrellas de primer nivel como Bernardo Silva, André Silva o Gonçalo Guedes, además de veteranos como Pepe o Rui Patricio. Esto ya va muy en serio.