Pacientes del Pérez Carreño en vela, sin poder dormir ni morir en paz – Entérese

Leyda Vásquez @Infocifras / Sucesos.

“The Cáncer”  display.  “Déjalo Ser”, display, los discjay Nelson y Jr, se turnaron de manera disciplinada y eficiente, para atormentar a los pacientes y  acompañantes del Hospital Miguel Pérez Carreño y demás vecinos de Bella Vista. ¿Cómo se aguanta esta tortura escandalosa?

La Historia no contada

La noche del sábado ya anunciaba lo que sería. Toda la madrugada y a la hora de redactar esta nota de prensa que termino de escribir, son las 6.45 am y la bendita Miniteca “The Cáncer”, continúa con su música a todo volumen, recordandoles a los pacientes del mal que se van a morir. ¿Pero, no hay quien pueda hacer algo para bajarle el volumen a esa música? – le pregunte, a un señor mayor, que acompaña a un hijo que se ve muy mal.  – Hable con el vigilante, señora – me respondió.

¿Señor vigilante, se puede hacer algo para bajarle el volumen a esa música? – Le pregunté al funcionario y representante del sistema de salud venezolana.

-No – , Me respondió de una.  – Señora esos son los del barrio del Puente Los Leones, dicen que están apoyados.  Que son hijos de Chávez. Que Erika Farías, la alcaldesa de Libertador,  los protege…

Señor, si vamos y hablamos con ellos, podrán entender la situación de los pacientes graves  hospitalizados. Este es un hospital que recibe muchos pacientes de toda Venezuela. Le repito, una y otra vez.  Desesperada por el tormento de la música a full volumen. Veo en mi celular, que el reloj marca las 2.45 de la madrugada del domingo.

-Ni se le ocurra señora. En esos bloques mataron al “Colombia”, el jefe de la banda que  asesinó a su “amiguito” el joven diputado Robert Serra – aseguró el funcionario. ¡Las cosas que uno se entera por boca del pueblo!

Mi tía

Se retuerce del dolor Elina Margarita, mi tía chevere, la hermana de mamá que nos acompañaba en nuestras salidas juveniles.  -¿Que puedo hacer?- Me pregunto, en medio de tanta indefensión. Aún no aparece el medicamento que  aliviará el dolor de mi tía y para colmo de males, la calle y el barrio, están encendidos y nos regalan este tormento musical. Mi tía no tiene hijas, por ello, mis hermanos y yo,  la convertimos en nuestra segunda madre. Elina Margarita, era tan pana, que más de las veces, me acompañó a “la casa que vence las sombras”, la UCV,  cuando estudiaba periodismo.

 Se fue Julián

Mija,  llamo a Julián y no me responde, me dice el señor mayor que acompaña a su hijo. Será que se durmió, respondo. Están muy agotados y además en vela toda la noche y la madrugada. Son las 4.10 a.m.,  del domingo. Mija -quien va a dormir con ese escándalo- asegura el mayor, quien se dirige al funcionario del piso. Pasados unos minutos, regresa el padre de Julián, en compañía de un médico, y dos camilleros. Se llevan a Julián, en la camilla, veo como brotan lagrimas de los ojos del señor mayor,   el dolor lo destroza. ¡Se fue Julián! Le alcanzo una silla y logro sentarlo por unos minutos.

-Ay Mija, se fue Julián. Toda la noche me dijo que quería dormir y la “pachanga” esa, no lo dejo pegar un ojo… Ni en un hospital descansan en paz, los pacientes. – Sentenció el mayor.  Logra ponerse de pie, e inicia el camino que recorrió la camilla que llevaba el cuerpo de Julián.

Auxilio Erika

“The Cáncer, DiscPlay, la miniteca que suena duro”, se escucha una y otra vez. En verdad, que suena duro. Los pacientes recluidos en el Hospital Pérez Carreño, no la bailaron más bien la padecieron…. Alguna autoridad podrá hacer algo. Alguien podrá decirle al barrio que el Hospital Pérez Carreño, hay pacientes terminales, que quieren y merecen dormir en paz. Erika Farías, la GNB, la PNB, quizás al leer esta crónica, apliquen la ordenanza sobre ruidos molestos. Máxime, si estos ruidos se producen frente al principal hospital de Venezuela.