Migración venezolana camina por toda América Latina

Venezuela invirtió sus patrones de migración. La nación que otrora recibía extranjeros ahora los produce. En ese sentido, Ligia Bolívar, directora del Centro de Derechos Humanos de La Universidad Católica Andrés Bello explicó a Globovisión que en los últimos 4 años este fenómeno se ha multiplicado exponencialmente.

Bolívar precisó que de mantenerse como hasta ahora, el flujo migratorio podría alcanzar los 3 millones en 2019. Estas declaraciones coinciden con el último informe emitido por la Organización Internacional de Migraciones (OIM), según el cual, entre 2015 y 2017 el desplazamiento de venezolanos hacia otros países de Sudamérica se disparó a 895%

La tendencia señala que en los últimos 3 años, unos 885 mil migrantes venezolanos han optado por quedarse en la región dirigiéndose a destinos como: Colombia, Chile, Argentina y Brasil.

Con base en información estadística suministrada por las autoridades de los países monitoreados, encuestas y entrevistas, la OIM determinó la dinámica migratoria mediante una “matriz de desplazamiento”.

Fronteras álgidas

Colombia se mantiene como el destino más concurrido. Autoridades de Migración estiman la presencia de unos 600 mil venezolanos en el país. Asimismo, alertaron que se acrecentó la dinámica de utilizar su territorio como “puente hacia otros destinos”.

Cifras de la OIM reportaron la movilización de unas 144 mil personas, quienes ingresaron al país neogranadino durante 2017, principalmente a través de los municipios: Arauca, Cúcuta, Villa del Rosario y Bolívar.

Durante un año, el gobierno de Colombia autorizó el desplazamiento de venezolanos por su territorio, a través de una Tarjeta de Movilidad Fronteriza. Hasta la suspensión de ese carnet en febrero de 2018, se otorgaron cerca de un 1 millón.

Brasil

Amplios contrastes dominan la nación carioca, que concentra su flujo migratorio en los estados fronterizos de Roraima y Amazonas. El conjunto es dominado por hombres jóvenes (72% tienen entre 20 y 30 años de edad), provenientes del oriente venezolano.

La mitad de los encuestados admitió que su estadía en el territorio brasileño es transitoria, pues esperan desplazarse hacia Chile o Argentina. Asimismo, la OIM destacó la presencia de unos 370 indígenas pertenecientes a la etnia Warao.

Las variables económicas se dividen en dos grandes grupos, la mayoría (82%) trabaja en el mercado informal, mientras un porcentaje superior a la mitad (57%) no tiene empleo.

La Organización Mundial de Migraciones (OIM) combina esfuerzos con diversas entidades, entre las que destacan: la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, (ACNUR), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), para atender a los migrantes en el estado de Roraima, con una importante presencia de organizaciones vinculadas a la Iglesia católica.

Apertura regional

Frente a la creciente presencia de migrantes, los países de Latinoamérica han introducido una serie de reformas en sus leyes migratorias:

En los primeros 10 días del proceso de las reformas implementadas por el gobierno de Sebastián Piñera, unos 77.262 extranjeros regularizaron su situación en Chile. Apenas 14 mil eran venezolanos, el resto se repartió entre emigrantes haitianos y peruanos.

Según las estimaciones de la OIM, entre 2015 y 2017 la cancillería chilena otorgó más de 120 mil documentos residencia, entre permisos temporales y permanencias definitivas.

En julio de 2017, Colombia implementó un Permiso Especial de Permanencia (PEP), que condujo a la regularización de unos 68. 374 nacionales de Venezuela, mecanismo que además permitió incorporarlos al sistema de salud.

Por su parte, Argentina aprobó un Acuerdo de Residencia que permite a los nacionales de Estados miembros del Mercosur, extender el plazo para la recepción de documentos (constancia de antecedentes penales, pasaporte), entre otros trámites esenciales para regularizarse.

En febrero, el Ministerio de Educación argentino adoptó una resolución, en aras de flexibilizar el proceso para la convalidación de estudios universitarios cursados en instituciones venezolanas.

Igualmente, El Vaticano manifestó su disposición para colaborar con la integración de venezolanos en América Latina. Bajo esa premisa, la oficina de prensa de la Santa Sede, anunció la creación del programa “Puentes de Solidaridad”, un proyecto que a pedido del Papa Francisco, cuenta con el apoyo de diferentes organizaciones y 8 Conferencias Episcopales de Sudamérica.

La Dirección de Migraciones de Argentina dio un paso hacia la incorporación de unos 7.000 ingenieros venezolanos al sector energético, a través de una serie de convenios con Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) y el Colegio de Ingenieros:

“Vemos que esta mano calificada de ingenieros venezolanos puede ser de un gran aporte a la producción del país”, declaró a medios digitales Horacio García, portavoz de la iniciativa.

El proyecto espera crear un taller multidisciplinario que permita definir ámbitos de participación, con el fin de aprovechar estos recursos humanos en distintas zonas geográficas. Asimismo, se inició un proceso de diálogo con gobernadores del norte y centro del país, potencialmente interesados en captar mano de obra venezolana.

Chile también ha sabido aprovechar las capacidades de los profesionales extranjeros. Casos como el del Hospital de Puerto Montt, donde apenas un 16% de la plantilla de médicos son naturales de ese país.

En este aspecto, en entrevista a medios chilenos, el presidente del Colegio Médico, Enrique París, elogió la formación de los galenos venezolanos:

“Muchos son especialistas, y tenemos buenas referencias de algunos que ya se desempeñan en El Maule, Santa Cruz y el norte de Chile”, precisó.

En 2017 unos 857 médicos venezolanos rindieron el Examen Único de Conocimiento en Medicina para optar a la convalidación de estudios universitarios.

A pesar de que los migrantes venezolanos no están exentos de dificultades como la xenofobia o la falta de oportunidades, en líneas generales, Latinoamérica muestra una muy amplia disposición de “abrirles caminos”.

Fuente: Globovisión