Condición electoral de la que nada se dice- Luis Fuenmayor Toro

Desde hace unos diez años, el movimiento De Frente con Venezuela viene enfrentando la polarización política y electoral construida en el país por el gobierno de Chávez y la oposición de la Coordinadora Democrática, primero, y de la MUD, después. El 6 de marzo de 2010 aprobamos nuestra primera declaración política, la cual iniciamos de la siguiente manera: Hace 21 años, los venezolanos protestaron violentamente contra un modelo económico-político agotado, que había traicionado sus esperanzas y aspiraciones de bienestar, democracia, independencia y soberanía, al construir y mantener un régimen de entrega de nuestras riquezas y de nuestro destino al mundo desarrollado, principalmente a Estados Unidos, en lugar de asumir la creación de una nación próspera y justa, a través de la educación, el desarrollo del conocimiento científico y tecnológico y la utilización del petróleo como palanca del crecimiento agroproductivo e industrial en sus máximos niveles de perfeccionamiento.”

Seis meses antes, habíamos hecho público un primer documento dirigido concretamente, al despojo hecho por la Asamblea Nacional del derecho de los venezolanos a estar representados en los cuerpos deliberantes en forma proporcional a los votos obtenidos (Artículo 63 de la Constitución Nacional). Iniciábamos este documento diciendo: “Una característica de las democracias verdaderas es la existencia de la representación, en sus cuerpos deliberantes, de todas las tendencias políticas existentes en su seno, en forma directamente proporcional a la magnitud de su expresión en la sociedad. Éste ha sido un motivo de lucha de los grupos de avanzada, quienes han enfrentado los sistemas electorales que, con subterfugios legales o de otra índole, asignan las plazas de sus poderes legislativos sin atender al principio de la estricta proporcionalidad entre los votos emitidos y la asignación de los integrantes de los cuerpos deliberantes.” Rescatar la proporcionalidad electoral ha sido una de nuestras metas permanentes.

En el primero de los documentos mencionados también señalábamos: “(..) el país está políticamente entrampado en una situación polarizada artificialmente por un acuerdo colusorio entre el Gobierno y la oposición tradicional, quienes realmente comparten intereses estratégicos contrarios a la nación venezolana, como el mantenimiento del modelo de explotación petrolera de venta de combustible fósil, utilizado sin interrupción desde hace 90 años; el apoyo a la creación inconstitucional de empresas mixtas de explotación de crudo, las ventas petroleras a futuro, la cesión de activos petroleros nacionales a compañías extranjeras y su uso como garantía de préstamos, (..) la Ley Orgánica de Procesos Electorales, que cambia la proporcionalidad constitucional por la sobre representación de la mayor minoría; la ausencia de inmunidad jurisdiccional del Estado en la resolución de controversias (..)”. Así, el enfrentamiento de la polarización ha determinado nuestra conducta política y electoral en el país.

En 2010, nos embarcamos en impulsar una alternativa electoral distinta a las presentadas por el gobierno y la Mesa, la cual obtuvo una interesante votación, que no fue comprendida en su significado por el partido Patria para Todos, eje de la alianza, que atravesaba en ese momento por una contienda interna que lo llevó casi inmediatamente a la división. Se vio de esta forma abortada esta línea de acción, que había confirmado en la práctica el significado de la ausencia de proporcionalidad electoral. Pese a haber obtenido unos 600 mil votos totales, la alianza no alcanzó a tener ninguna representación legislativa. El propio partido de Henri Falcón, con éste a la cabeza, que participó en aquella alianza contra el gobierno y la MUD, obtuvo en Lara una votación cercana a la de la Mesa y sin embargo no logró obtener ningún diputado. La LOPRE, aprobada por consenso entre el gobierno y la MUD, les quitó a sus votantes, en forma fraudulenta e inconstitucional, la representación debida.

Fuente: costa del sol FM