Los farsantes de hoy-Luis Fuenmayor Toro

El llamado canal humanitario, justificado en el hecho cierto de la grave escasez existente en Venezuela de alimentos, medicamentos, hidroterápicos, sangre, vacunas y otros productos, que ha generado sufrimientos y muertes comprobables en nuestra población, es una de las vías asumidas por un grupo de políticos traidores a la patria, para buscar la intervención extranjera en nuestro país, como fórmula de acabar con el régimen mafioso, ineficaz e indolente de Nicolás Maduro. Otra vía que se cruza con ésta es la de crear lo que se conoce como un “Gobierno en el Exilio”, practicada en Libia, la cual inició con el llamado “Tribunal Supremo legítimo”, actuando bajo el ala protectora y financiamiento del corrupto gobierno colombiano, y la también llamada “Fiscalía General legitima”, ambos bautizados en esta forma por la MUD y la oposición que va más allá de ésta en radicalidad y sectarismo, donde destacan Ledezma, el “Alcalde Mayor legítimo” y María Corina Machado, a quien alguna legitimidad le asignarán posteriormente.

El próximo paso podría ser el de la Asamblea Nacional actuando desde el exterior, para de esta manera tener un “Poder Legislativo legítimo”, lo cual sería sumamente fácil luego que las acciones del TSJ de Dos Pilitas y de la ANC han eliminado en la práctica el funcionamiento de la electa Asamblea Nacional. Este paso podrá darse luego de un fraude electoral el 20 de mayo próximo o de alguna otra medida irresponsable del Ejecutivo que pudiera producirse. Un “Presidente legítimo en el exilio” también podría surgir posteriormente, si se considera que una victoria fraudulenta de Maduro no sería reconocida y que adicionalmente está siendo enjuiciado por el TSJ legítimo. Esto se hubiera facilitado, si alguno de los candidatos de la Mesa hubiese participado en las elecciones, pues entonces se tendría a uno de los conspiradores como candidato fraudulentamente derrotado, quien en forma inmediata podría pasar a ser el Presidente en el exilio. Éste es el juego de quienes no quieren elecciones y llaman a la abstención.

Una pregunta que surge de inmediato es: ¿Cuándo decidió esta ruta en forma democrática el pueblo venezolano? ¿En nombre de quién actúan quienes desde el exterior se hacen llamar legítimos? ¿En la supuesta consulta del 16 de julio de 2016? En la misma sólo participaron los seguidores de la Mesa, y sus imaginarios 7,5 millones de votantes valen lo mismo que los también imaginarios 8 millones de votantes por la ANC presentados por el gobierno. Aunque a ambos les aceptáramos esas ridículas e inconstitucionales votaciones como ciertas, las mismas no alcanzan ni a la mitad del padrón electoral venezolano que es más de 20 millones de votantes. Luego, los farsantes de uno y otro bando no tienen apoyo popular demostrable ninguno, lo cual es más que evidente en las movilizaciones de calle escuálidas del gobierno y del Frente Amplio por Venezuela, que no es ni frente, mucho menos amplio y trabaja contra Venezuela y los venezolanos. Las farsas y los farsantes son algo cotidiano en el país; no hay que descuidarse.