La desunión de un organismo inservible- Jose Luis Zambrano Padauy

 Existen mancomunidades e instituciones internacionales que tienen la mala idea de no servir para nada. No hacen falta ingenios superdotados para comprender que por variados intereses, pueden crearse organismos con la estampa detestable de sólo ser útiles, cuando se requiere de un apoyo para hacer daño a uno u otro bando, sin lograr apaciguar los problemas trascendentales.

Entre esos parapetos improductivos y desafortunados se encuentra Unasur. Su objetivo inicial fue el de construir una identidad y ciudadanía suramericana, al igual que desarrollar un espacio regional integrado, pero a la larga sólo sirvió como la trinchera insípida en la que siempre se refugió Chávez y el régimen, para defender las fechorías de siempre.

Por eso no sorprendió a nadie cuando se efectuó el anunció sin evasivas de la separación del boque, por parte de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú.

Aunque se aferraron a la excusa valedera, de no estar garantizado el funcionamiento adecuado de la organización y de que ha estado a la deriva, bajo la actual presidencia pro témpore de Bolivia, las auténticas razones se fundamentan es que este organismo sólo ha intervenido en el pasado, en el instante en que las críticas llueven en contra del Gobierno venezolano y su sistema anárquico.

Para explicar los motivos de esta estampida indefinida -de unas naciones que a bien, forman la mitad de un bloque tan diverso como extraño- , se envió una misiva remitida por los seis ministros de Relaciones Exteriores, quienes más allá de aclarar que no comparten la posición política de la otra mitad, prefirieron precisar que no pagarían sus cuotas a la institución.

Esta ineludible más que tumultuosa decisión, pareciera ser el acta de defunción de una unión, más desligada por sus discrepancias irreconciliables como naciones, que unida por alguna convicción momentánea que nunca tuvo una buena memoria política y, tal vez, tampoco contó con verdaderas buenas intenciones.

Realmente se le echaría el pestillo a las puertas de la institución. Dudo que pueda durar con sólo Venezuela, Boliva, Guyana, Surinam, Uruguay Ecuador, siendo estos dos últimos posiblemente, los próximos en sacar sus maletas de la mancillada Unión de Naciones Suramericanas.

Inmediatamente, el Presidente de Venezuela pidió con un tono de rogativa soberbia y con una sensación de abandono, un poco de “conciencia suramericana a los líderes de la derecha”. Y dijo con una frase incrédula, que “estoy seguro, total y absolutamente, que bajo la presidencia de Evo (Morales), Unasur va a tomar el ritmo que necesita para la integración y el desarrollo de América Latina”, cuando lo único desarrollado en realidad es la posible desintegración del bloque.

Mientras, un organismo que trata de servir para algo, se pronunció también la semana pasada, ante el hecho de existir más de un millón 600 mil venezolanos viviendo fuera del país, con la posibilidad de sobrepasar este año los tres millones. El secretario general de la OEA, Luis Almagro, catalogó al “éxodo involuntario” venezolano como una “crisis humanitaria de proporciones nunca vistas antes en las Américas”, ofreciendo a la vez su solidaridad.

Posiblemente los países que dimitieron de esta Unasur sin sentido, tomen otro tipo de iniciativa y hagan causa común, unidos por otros motivos y certezas, para evitar en mayo la realización de las elecciones presidenciales de fantasía en el país  y sea otro el desenlace de los quebrantos de nuestra amada Venezuela.      

 

 

MgS. José Luis Zambrano Padauy