El que  Silva, tiene sembrada la semilla – Editorial

 

El que  Silva, tiene sembrada la semilla

Cuando usted observe que una persona: 1) “asume una conducta imprudente”; 2) sufre de “escaso juicio e Impulsividad”; 3) intenta siempre de “aumentar el sentido de la importancia en si mismo”; 4) demuestra un “comportamiento agresivo” y 5) su estado de ánimo revela un “optimismo y autoconfianza extremos”. Son 5 síntomas que denuncian a las personas con estas conductas actitudinales. O tiene la semilla sembrada y no termina de salir del closet o son bipolares. Estas patologías se confunden casi siempre.

Por lo general son personas que experimentan cambios de ánimo poco comunes. Pueden pasar de ser muy activos y felices a sentirse muy tristes y desesperanzados. Y, así, empezar el ciclo otra vez. Frecuentemente tienen estados de ánimo normales entre uno y otro ciclo. A las sensaciones de euforia y actividad se les llama manías. A las de tristeza y desesperanza se les llama depresión.

Si no se trata, el trastorno bipolar o no salen del closet,  pueden dañar las relaciones personales, causar bajo rendimiento en la escuela o en el trabajo e incluso el suicidio. Sin embargo, existen tratamientos eficaces para tratar los síntomas: medicinas y “terapia de conversación”. La combinación de ambas suele ser lo que mejor funciona.

Está enfermo

Al principio asumimos que se trataba de un “provocador de oficio” con ganas de alcanzar  notoriedad en las redes sociales, tras cada disparate que escribe en twitter. Así las cosas, no nos  ocupamos en escribir del sujeto, de hecho, nunca  la pluma editorial se empuña para dirimir conductas personales. Somos respetuosos, que cada quien haga con su rabo, lo que le venga en ganas.

Pero el asunto es más grave. ¡El sujeto está enfermo!  Esta mañana, uno de mis pasantes, de la Escuela de Estudios Políticos de la Universidad Central de Venezuela, me dijo estas palabras: “yo lo detesto. En la Escuela de Estudios Políticos, se conduce y asume la misma conducta”.

Inmediatamente tomamos el teléfono y nos comunicamos con las autoridades académicas de “la casa que vence las sombras”, mientras esperaba el contacto a través del hilo telefónico, iba recordando mis vivencias en aquella grandiosa, majestuosa, regia y excelsa obra de Don Carlos Raúl Villanueva. “Ya lo atienden doctor.” – Y me comunicaron, después del saludo cordial de siempre, esta fue la respuesta que obtuvimos de la autoridad académica de la máxima casa de estudios de Venezuela: – “Ese sujeto, fue separado de la docencia, por carecer de méritos para ejercerla. No obstante, un tribunal de la república, obligó a la UCV, a reincorporarlo. De manera, que está aquí por un mandato judicial y debemos acatarlo. Así nos recuerda a diario que en Venezuela no hay Estado de Derecho, pero si funciona el imperio de la injusticia” -. Fin de la conversación.

El que  Silva, tiene sembrada la semilla. No hay duda de ello.

Editorial.