Nuevas construcciones golpean la memoria arquitectónica de la ciudad

JULIO MATERANO

En Caracas no solo desaparecen los medios de transporte y el efectivo para usarlos, también se desvanece su testimonio arquitectónico, el acervo y la huella física de lo que alguna vez fue la ciudad. En medio del bosque de grúas mecánicas que se erigen en Las Mercedes, una zona de espíritu predominantemente comercial, hay quienes resienten la demolición de inmuebles multifamiliares, bienes de interés cultural que datan de los años 40 y 50 y que son sustituidos por torres de grandes dimensiones que violan los parámetros de construcción de la zona.

En medio de la crisis y la hiperinflación anualizada que supera el 6.500%, el negocio inmobiliario gana terreno sobre el patrimonio arquitectónico y desdibuja cualquier vestigio de convivencia, denuncian activistas urbanos. El fenómeno, que reconfigura la fisonomía de la capital, late en la calle Londres de Las Mercedes, donde es demolido el edificio Good Luck, cuya fachada aún permanece en pie. Se trata de un bien de tres plantas de los años 50, registrado por la Fundación de la Memoria Urbana y que fue adquirido por militares que planean construir un centro de oficinas, según revelaron fuentes.

 No se trata de un capítulo aislado. La problemática evoca episodios como el ocurrido en diciembre de 2016, cuando se demolió el edificio Gastizar, proyectado por Miguel Salvador Cordón en los 50 y que estuvo ubicado en la avenida Orinoco de Las Mercedes.

 Luis Rafael Bergolla, fundador de CCSen365, una organización que promueve el patrimonio arquitectónico y que ayer organizó un adiós simbólico al Good Luck, señala que desde 2010 se han levantado al menos 20 torres de oficinas en el corazón comercial de Baruta y sus alrededores. Las obras, cuyo capital se atribuye al lavado de dinero, destruyen el tejido urbano. Para Bergolla, el final del Good Luck es la paradoja que envuelve al inmueble cuyo nombre se traduce al español como buena fortuna. La misma suerte que rodea al New York, un edificio de tres pisos, corroído por la falta de mantenimiento, que perdió su estructura gemela hace varios años.

Por ahora, las 12 familias que habitan el New York, uno de los 100 edificios que el Estado ordenó comprar en 2011 para venderlos a crédito a sus inquilinos, no se oponen a la oferta de los militares, quienes les han ofrecido un millón de dólares para que desocupen la estructura de 80 años. A propósito de ello, Baruta aduce que no tiene facultades para hacer declaratoria patrimonial ni para proteger los bienes. La administración endosa la responsabilidad al Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, donde aseguran que el Good Luck no tiene una declaratoria y solo la alcaldía otorga permisos de construcción. Desde CCSen365 atribuyen el problema a la ordenanza de zonificación de Las Mercedes. El instrumento vigente desde 2008 modificó el estatus de área residencial a comercial, y ello devino en el desarrollo.

Fuente: El Nacional