San Juan Pablo II motiva a pacientes con Parkinson en Venezuela

“Hoy recuerdo con mucha esperanza a San Juan Pablo II que tenía Parkinson. Él ha sido mi guía espiritual. Él ha sido quien me ha levantado todo el tiempo ante las dificultades que pasé y que estoy pasando todavía porque el dolor no se quita, el dolor sigue ahí”.

Así se expresaba Alexander Hernández, un venezolano de 44 años de edad, este 9 de abril cuando encabezaba una caminata para denunciar ante el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en Caracas, la falta de medicamentos que afecta a más de 33.000 pacientes de Parkinson en Venezuela, y cuya responsabilidad recae en el Gobierno de Nicolás Maduro.

En conversación con Aleteia, Hernández indicó que hace nueve años fue diagnosticado con esta enfermedad crónica la cual le fue alejando del deporte. En julio de 2017, se sometió en Barcelona (España) a una novedosa pero a la vez riesgosa intervención, en la que le aplicaron un aparato que lleva estimulaciones directas al cerebro y toman el lugar de la dopamina.

Según explicó, esa operación se la realizó para reducir el consumo de los medicamentos y mantener bajo control esta enfermedad. Con la mejoría alcanzada encontró un mayor impulso y tiempo para trabajar como presidente de la Fundación Parkinson Caracas, Fundaparkca, especialmente en este momento de la crisis sanitaria que se vive en Venezuela.

Durante la caminata, junto a integrantes de la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida, Codevida, no solo se hizo pública la realidad de los “Parkinsonianos” sino también la que incumbe a los pacientes trasplantados, o quienes sufren acromegalia, cáncer y enfermedad de Huntintong, entre otras que les acompañaron hasta el PNUD.

“Siento el dolor de toda mi gente de Parkinson. Los que están en sus casas que no pudieron venir porque están paralizados”, decía Hernández. “Hay que tener Parkinson para saber lo que uno siente, hay que ser familiar para saber lo que sienten nuestros familiares”, expresó.

Alexander pedía a la “sociedad civil” y sus compañeros “unirnos para combatir este mal, pero no solamente el mal sino también la falta de medicación”.