Lula Fue condenado por corrupción, Tribunal Supremo de Brasil con 6 votos a favor negó Habeas Corpus

 

Lula fue condenado por los crímenes de corrupción pasiva y lavado de dinero por el tribunal a cumplir una pena de 12 años y 1 mes de prisión en régimen cerrado y corre el riesgo de ser arrestado en los próximos días.

Hace dos semanas, el STF había dado un salvo conducto temporal para evitar la detención de Lula por orden del TRF-4 hasta el juicio del habeas corpus, cautelar esa que fue destituida. La semana pasada, ese tribunal rechazó por unanimidad los primeros embargos de la defensa del petista.

Los poderosos cuando caen por corrupción, lloran.

Ahora, el TRF-4 está libre para decretar la orden de detención, aunque es posible que el tribunal espere un nuevo embargos de declaración para eventualmente tomar esa decisión -el plazo final para la presentación de este nuevo recurso es el 10 de abril.

En el juicio de este miércoles, se manifestaron contra el pedido de la defensa, además de Edson Fachin, los colegas Alexandre de Moraes, Roberto Barroso, Rosa Weber -que era considerado el voto crucial del juicio-, Luiz Fux y la presidenta de la corte , Carmen Lúcia, responsable de dar el voto de desempate.

Y en el caso de que se trate de una de las más importantes de la historia de la humanidad.

Gilmar y Tofolli defendieron explícitamente una posición intermedia, para no haber ejecución provisional de la pena hasta que ocurra el juicio de los primeros embargos de declaración a un eventual juicio de recursos especial por el STJ.

Los demás se mostraron favorables a la ejecución sólo al fin de todos los recursos posibles, el llamado tránsito en juzgado.

Después del juicio, el abogado José Roberto Batochio evitó apuntar los próximos pasos de la defensa del ex presidente.

“Sin análisis, primero necesitamos reflexionar sobre la decisión”, dijo Batochio a periodistas.

“Se enteró una garantía”, dijo Sepúlveda Pertence, otro defensor del petista, sobre el resultado del juicio.

Como era de esperar, el resultado fue visto con desánimo por aliados del ex presidente.

“No hay duda de que fue un revés. No esperábamos. La ministra Rosa cedió a las presiones y votó contra su propio entendimiento. “Es una pena, una ministra del STF no puede doblarse a las presiones de los medios”, dijo un parlamentario cercano a Lula que habló a condición de anonimato.

“Vamos a ver ahora cuáles son los caminos que el partido va a tomar. “Todavía tenemos algunas opciones jurídicas, vamos a continuar la batalla para que el presidente sea candidato”, agregó el parlamentario.

El ex presidente asistió a la sesión del Supremo en el Sindicato de los Metalúrgicos del ABC paulista, cerca de su actual residencia. Pero acabó dejando el lugar antes del final del juicio.

SIN ILEGALIDAD

El juicio duró más de 10 horas, comenzando en la tarde del miércoles y se extendió hasta el inicio de la madrugada de quinta, con dos intervalos.

A pesar de la expectativa de grandes protestas y posibles enfrentamientos, no se registraron conflictos en las áreas destinadas en la Explanada de los Ministerios para los manifestantes favorables y contrarios a la detención del petista. Las manifestaciones fueron vaciadas, en parte, por la fuerte lluvia que se abatió bajo Brasilia.

En primer lugar a votar, Edson Fachin afirmó que no hubo ningún acto ilegal en la decisión anterior del STJ de comienzos del mes pasado, que había rechazado habeas corpus y permitía la ejecución provisional de la pena contra el ex presidente, aunque aún caben recursos a cortes superiores .

“Este escenario, a mi sentir, por sí solo indica que el acto señalado como coactor, ante el entendimiento actual de esta corte, no traduce en ilegalidad y abuso de poder”, afirmó.

En el inicio de su voto, Fachin hizo hincapié en que la decisión del habeas corpus de Lula en el STF sólo tendría validez para el caso del ex presidente y no podría convertirse en paradigma para rediscutir la prisión en segunda instancia.

En el caso de Gilmar Mendes, la apertura de la divergencia. El ministro pidió a anticipar su voto ‘Él vino y volvió a Portugal, donde asiste a un evento de su instituto de derechos.

Según Gilmar, cuando el Supremo decidió en 2016 acerca de la ejecución de la pena después de la segunda instancia, no dijo que sería un “imperativo categórico”, sino una “posibilidad”. En la ocasión, él había aceptado la nueva jurisprudencia.

Para el ministro, sin embargo, el nuevo entendimiento de la corte se ha aplicado de forma “automática”.

“No estamos ante una regla que se resuelve de todo o nada, pero sí pasible de conformación”, dijo. “Siempre hemos dicho que la prisión es una posibilidad jurídica, no una obligación”, añadió.

El ministro, que sería el octavo a votar, aprovechó su pronunciamiento para hacer críticas a lo que considera medios opresivos. En el caso de la intolerancia en la que se vive en el país, fue gestado por prácticas del PT.

Gilmar afirmó que estaba cambiando de posición sobre el inicio del cumplimiento de la pena tras la condena en segunda instancia.

“Las prisiones automáticas, ellas empoderan un estamento que está por demás empapado, el estamento de los delegados, de los fiscales, de los jueces”, afirmó.

VOTO CRUCIAL

El voto más esperado del juicio era el de la ministra Rosa Weber, ya que, por medio de declaraciones públicas y votos anteriores, los posicionamientos de los demás ministros ya eran prácticamente conocidos. Ella tampoco vio ninguna irregularidad en la decisión del STJ que rechazó el salvo conducto al ex presidente.

Ella defendió, como fundamentación de su voto, el respeto al principio de la colegialidad en la corte y la necesidad de seguir la jurisprudencia del tribunal.

En 2016, la ministra fue voto vencido -a favor de la ejecución sólo al fin de todos los recursos adecuados- pero, tras la decisión, comenzó a seguir la orientación firmada por el plenario.

“En ese contexto normativo e institucional, yo considero el principio de la colegialidad imprescindible, porque la individualidad dentro del tribunal tiene un momento delimitado a partir del cual cede espacio para la razón institucional”, dijo, al destacar que su voto independía de su posición personal en el ” sujetos.

La ministra también subrayó que, aunque la jurisprudencia comporte “obviamente” evolución, es necesario “evitar rupturas bruscas a ser justificadas”.

Después del voto de Rosa Weber, el ministro Marco Aurelio Mello-relator de dos acciones que discuten la revisión en segunda instancia- protestó contra la decisión de la presidenta del STF de haber pautado el juicio del habeas corpus de Lula en lugar de los casos que relata. “Vence la estrategia”, criticó.

El ministro Ricardo Lewandowski también comentó que había, en la decisión de Fachin para llevar el caso del petista al plenario, pedido expreso para juzgar primero las acciones que el habeas corpus.

El voto de desempate fue dado por la presidenta del STF, para quien el inicio de la ejecución de la pena no hiere el principio de la presunción de inocencia.

El resultado del juicio da un aliento a la continuidad del avance de la operación Lava Chorro, ya que hay una serie de personas que pueden ser condenadas en segunda instancia en breve, además de reforzar el instrumento de la delación premiada.

Por Ricardo Brito

(Reporte adicional de Eduardo Simões, en São Paulo, y Lisandra Paraguassu, en Brasilia)

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