Racionamiento eléctricos: el bochorno de cada día

Mientras Maduro ofrece prosperidad jamás vista, la situación eléctrica se agrava a tal punto que el gobierno reconoce no podrá con ella a corto plazo

 

Macky Arenas/RCL 

No usamos la palabra bochorno tan solo porque así se describe el rubor que sube a los rostros producto del intenso calor. También hay otro rubor: un país petrolero que ni siquiera puede suministrar servicios de manera eficiente e ininterrumpida.

Los racionamientos eléctricos vuelven a tocar la puerta de los venezolanos, con cortes programados en cinco estados que el gobierno justifica por el descenso de los embalses, pero cuyo trasfondo es el deterioro de la infraestructura.

Desde este jueves los habitantes de Táchira, Mérida, Trujillo, Barinas y Portuguesa quedarán sin servicio cuatro horas diarias, anunció en Twitter la estatal Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec).

El gobierno niega su incompetencia y, por supuesto, ni menciona la red de corrupción y desidia que está detrás de todo el desaguisado. Niega la extensión en el tiempo de los cortes. Afirma, eso sí, que se trata de “saboteo” opositor, al que viene desde el “imperio”, a las sanciones, a los mayas y a los vinkingos…

Han justificado los largos cortes como “medida que obedece a la “disminución de los niveles de agua en las represas del suroccidente”. Por si no lo sabía, amigo lector, hay un ministro de Ecosocialismo y Aguas, Ramón Velásquez, quien aseguró que las lluvias en la zona han estado “por debajo del promedio” desde octubre pasado. Pero las recurrentes excusas no extrañan si tomamos en cuenta que una vez el gobierno se atrevió a sugerir que una iguana de afilados dientes había tomado los cables por alimento. Todo esto es rocambolesco pero es también una cruel burla a los usuarios quienes sufren día a día la falta del servicio eléctrico.

Corpoelec también desmintió un corte de 8 horas en Maracaibo, pero las quejas de los usuarios apuntan a que podrían ser más largos. Los usuarios de Mérida reportan cortes hasta por 4, 6 y 8 horas. Las redes sociales están repletas de testimonios y quejas al respecto. La gente, que se identifica plenamente, cuenta su drama cotidiano. El rechazo se debe, además, a que oficializan los cortes pero no hay manera de que tengan la mínima previsión de anunciarlos correctamente.

Ante los problemas para prestar el servicio como lo manda la ley  y corresponde a la justicia, los ciudadanos aún son comprensivos:  “Muy bien que haya un cronograma –dicen algunos- pero no solo en el papel. El corte se avisa para unas zonas donde permanece la luz y en aquellas que se anuncia que habrá, no llega”. Lo que llaman el “Plan de Administración de Carga”, es también un fraude.

Una falta de respeto intolerable que se suma al cercenamiento del derecho a recibir servicios que el Estado se empena en administrar. Una prueba más, patente y flagrante, del caos a donde nos conduce la hegemonía y controles por parte del gobierno central.

Trascendió que se realizó una reunión con el ministro Motta -la cual transcurrió a puertas cerradas- en el marco de la cual se habría informado que la situación revestía tal gravedad que no se podría corregir en poco tiempo. El ministro señala a los actuales responsables de Corpoelec, organismo donde, por decisión del mismo gobierno, solo hay gente nueva e inexperta.

Lo de siempre: el alto gobierno nunca es culpable de nada, siempre son otros, lo cual indigna aún más a una colectividad que ya sabe cómo se bate el chocolate en esos predios. Y será más delicado todavía para el gobierno si se sigue mintiendo al país, inventando saboteos y culpando a iguanas, mientras la verdad se ventila entre capillas y silencios.-

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