La crisis de los billetes llegó para quedarse, el BCV no sabe que hacer

 

El billete de mayor denominación no alcanza para pagar un refresco de dos litros. El Banco Central contempla una reconversión monetaria que a juicio de los expertos no resolverá el problema

El desabastecimiento no se limita a los alimentos básicos o las medicinas, los venezolanos también luchan diariamente por obtener dinero en efectivo para pagar el transporte público, la tarifa del estacionamiento o la compra de frutas a un vendedor ambulante. Es viernes a las 10 de la mañana y tras fracasar ante las taquillas de cuatro oficinas de bancos y cinco cajeros automáticos una mujer se rinde y señala que “hay que llegar más temprano ya se llevaron todos los billetes”.

El incesante incremento de los precios evapora la capacidad de compra del dinero y obliga a contar con más efectivo para las transacciones diarias. El billete de cien mil bolívares, el de mayor denominación, no alcanza para pagar un refresco de dos litros y se requieren cinco piezas para adquirir un cartón de huevos.

De acuerdo con la medición que realiza el Parlamento solo entre enero y febrero de este año la inflación acumuló un salto de 231%. Analistas coinciden en que la causa principal del desequilibrio es que para tapar una enorme brecha en el presupuesto del gobierno el Banco Central crea grandes cantidades de dinero y más bolívares detrás de pocos productos se traduce en el ascenso de los precios.

La gran parte del dinero que crea el Banco Central para financiar al gobierno es electrónico, aparece como depósitos en las entidades financieras y se utiliza a través de tarjetas de débito, crédito, cheques o transferencias. Las estadísticas oficiales indican que al cierre de febrero de este año el efectivo representaba 4% del total del dinero en la economía, cuando históricamente esta relación se ubicó en 10%.

Para aliviar la falta de efectivo el Banco Central podría emitir billetes de mayor denominación y elevar el número de piezas, algo que hasta ahora no ha concretado. Otro aspecto a tomar en cuenta es que la creación de nuevos billetes no se ha hecho de la manera más acertada.

En lo que va de año el Banco Central ha puesto en circulación 12,2 millones de nuevas piezas del billete de mayor denominación y 504 millones de piezas de los de menor denominación, justo en momentos en que los precios aumentan a una velocidad meteórica.

Tres ceros

Convencido de que la economía había ingresado en un ciclo virtuoso, en una nueva etapa que necesitaba un símbolo suficientemente representativo, en enero de 2008 el directorio del Banco Central puso en circulación al “bolívar fuerte”, restándole tres ceros a los billetes, monedas y todos los precios de la economía.

El 30 de diciembre de 2007, dos días antes del nacimiento de la nueva moneda, Gastón Parra Luzardo, para ese entonces presidente del Banco Central, afirmó en cadena nacional que “la reconversión monetaria es una expresión del compromiso que asumen el Banco Central y el Ejecutivo Nacional para fortalecer la moneda, sustentar el crecimiento y el desarrollo económico-social del país y reafirmar el objetivo de estabilidad de la economía, fundamentado en la ejecución de un conjunto de políticas consistentes en el tiempo”.

Pero la economía tomó un camino muy distinto al señalado aquel día, al punto de que por primera vez en su historia Venezuela padece una hiperinflación que amenaza con prolongarse en vista de que el gobierno ha aumentado la inyección de dinero como parte de la campaña electoral previa a las elecciones presidenciales del próximo 20 de mayo.

A fin de hacer más manejables las transacciones el directorio del Banco Central contempla una nueva reducción de tres ceros a los billetes y los precios. “En poco tiempo las cifras no van a caber en las calculadoras sencillas, por eso es necesaria una nueva reforma monetaria, aparte de un plan para detener la inflación cuanto antes”, dice un gerente que prefiere reservar su identidad.

El precio de algunos productos es revelador. Una lavadora con capacidad para lavar 10 kilos de ropa se cotiza en 29 millones de bolívares y una cocina de cinco hornillas en 28 millones.

La firma Síntesis Financiera, que realiza un seguimiento constante al desenvolvimiento de la economía, señala en un reporte sobre este tema que “por diversas vías hemos sabido que el Banco Central de Venezuela planifica con apremio una reconversión monetaria, cuyo único beneficio para el sistema de pagos sería el de aliviar temporalmente el grave problema que causa a los sistemas informáticos el actual exceso en la cantidad de dígitos para el procesamiento de los pagos y la contabilidad en general”.

Agrega que esta medida no ataca la causa real del desequilibrio. “Vemos con escepticismo la idea de la reconversión como paliativo a los problemas del sistema de pagos. Las fallas del sistema de pagos se han acumulado producto del fuerte rezago en el suministro del efectivo que la economía razonablemente necesita para operar, y del efecto que la hiperinflación tiene sobre los precios. En ausencia de soluciones al problema inflacionario, el elevado costo de producir y poner a circular los nuevos billetes y monedas y ajustar los sistemas de procesamiento de datos será en vano”.

Incluso sostiene que “según nuestros cálculos, al ritmo que están subiendo los precios en la actualidad, los tres dígitos que se estarían eliminando en los precios con una reconversión hoy se habrán perdido en menos de tres meses”.

Los cajeros

El manejo del efectivo se ha convertido en uno de los principales problemas de la banca. Los clientes reclaman a diario y no hay manera de surtir adecuadamente a las agencias y los cajeros automáticos porque la inflación evaporó la capacidad de compra de los billetes.

Un elemento a considerar es que tras no ahorrar durante el período de los altos precios del petróleo y endeudarse masivamente el gobierno recortó la venta de dólares al sector privado, por lo tanto, los banqueros no tienen suficientes divisas para mantener adecuadamente a los cajeros automáticos (ATM).

En enero de 2017 la banca tenía en funcionamiento 9 mil 896 cajeros automáticos y en enero de este año 8 mil 936, es decir, en doce meses ha habido una reducción de 10% en la red por la imposibilidad de importar los repuestos. La consecuencia es que el público tiene menos opciones para el retiro de efectivo y recarga el uso de los cajeros que se encuentran operativos.

La falta de repuestos también afecta a la flota de camiones que transporta los billetes en momentos en que tienen que aumentar el número de viajes para tratar de surtir medianamente a las agencias.

Por ahora el candidato y presidente Nicolás Maduro no ha presentado un plan para frenar la inflación y se limita a señalar que después de alcanzar la reelección se dedicará a resolver los desequilibrios: “Quiero despejar el camino para dedicarme única y exclusivamente, desde que gane las elecciones, a las grandes tareas de la economía”, dijo el pasado 27 de febrero.

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