No solo parece – Andrés Maroti

Ahora sí, se montó gata en la batea; o éramos muchos y parió la abuela, si queremos ser más ibéricos.

Los exministros españoles colaboradores de los horribles gobiernos presididos por el mediador parcializado en contra del pueblo venezolano han cerrado filas muy espontáneamente para defender la gestión aplacadora de quien nos quiere meter en cintura por cuenta del régimen comunista dictatorial que nos acoquina, mediante un comunicado folclórico que pretende apoyar y justificar los descaros ideológicos y crematísticos de Mr. Bean. Es notoria la inducción en ese sentido porque si hubiera sido por identidad y solidaridad española podía esperarse algún pronunciamiento coligado al embajador últimamente expulsado del territorio venezolano. Cuando hay comunión de pensamiento y de objetivo poco les importa el gentilicio.

El cordón umbilical que los une, en el espacio, el tiempo y los individuos, es para subvertir con cualquier herramienta el funcionamiento de las democracias para convertirlas en ruinas sociocomunistas.

En 1879, Pablo Iglesias Possé, fundo el partido Psoe, al que pertenece quien nos ocupa estas líneas, basado en la ideología marxista. La doctrina marxista se abandonó recién en el Congreso Extraordinario del partido en 1979. La culebra cambió su piel pero seguramente no sus intenciones.

El abuelo del hombre que avalan los exministros fue ejecutado en la Guerra Civil española; y el afianzado declaró varias veces durante su gobierno que “fue la memoria de su abuelo ejecutado la que motivó sus convicciones políticas”. ¿Cuáles?

En asuntos emocionales no son aplicables las matemáticas pero la formación familiar de un ser, su entorno y los diferentes episodios de la infancia y la juventud dejan marcas indelebles que inciden en las actitudes, en los odios y resentimientos y en sus propósitos en la vida. Cualquier persona de mente sencilla se puede preguntar por qué este régimen confió su destino a las manipulaciones y conductas aprendidas de alguien muy mal visto políticamente en su propio país. Y cualquiera podría llegar a la conclusión visto los planteamientos que el hombre escogido es el que necesitaban para lograr lo que no querían ni buscaban. En ese sentido, el remendón ha sido todo un artista merecedor de elogios y preseas.

Que no vengan los exministros a marearnos conque el tipo es químicamente puro y está por encima de cualquier suspicacia o mal pensamiento. Es que en este momento del fracaso demostrativo está de bulto que el apuntalamiento que le hacen a la labor del agente no es más que otra de las tantas argucias propagandísticas comunistoides que vamos asimilando de a poquito. No es honesto.

Todos los actores rojitos relacionados con la famosa negociación, diálogo, intercambio o cotilleo, tienen en común la tendencia de malponer a todos aquellos que disienten, critican o adversan las tropelías ilegales e inconstitucionales que utiliza el poder de la minoría

agarrotada. Ni un asomo de sensatez, ni una pizca de entendimiento, ni un gramo de equilibrio, ni un milímetro de cesión, ni un grano de dignidad o hidalguía. La nada; pero con mucho orgullo de serla. ¿Y qué podemos esperar, entonces?