¿Cuál es la estrategia de la abstención? – Luis Fuenmayor Toro

No quiero que se interprete este artículo como un apoyo a alguno de los candidatos participantes en las elecciones presidenciales próximas. No es ése el tema que en este momento quiero tocar. Se trata sólo de saber qué proponen hacer quienes llaman a la abstención, luego de que se cuenten los votos de los comicios en mayo venidero. ¿Qué es lo que harán? ¿Qué es lo que persiguen? Curiosamente hablan de la necesidad de la unidad, pero cada cosa que hacen es en función de generar divisiones más profundas y más extendidas. La primera crítica que les hago es la de considerarse dueños absolutos de la verdad. Ellos tienen la razón y los demás no es que están equivocados sino que son unos bandidos al servicio de Maduro, gente indeseable que se ha vendido a la “narco dictadura castro comunista”, personas deleznables que han decidido votar, algo que según ellos todo el mundo considera impropio. Son idénticos en sus acusaciones y pseudo argumentos a los que efectúan Diosdado Cabello, Iris Varela y varios otros menos importantes.

Una segunda cosa es que muchos actúan vergonzantemente, como hicieron en las elecciones de alcaldes. No se llaman a sí mismos abstencionistas, sino que utilizan eufemismos que lo que demuestran es que no están convencidos de lo que proponen. “Abstención sería si fuera una elección legal”, señalan, “lo que se está haciendo es no participando en un fraude convocado por una ANC ilegítima”. Con ese “profundísimo” argumento creen que pueden despachar el asunto con facilidad. Dicen esto pero curiosamente participaron, junto con los hermanos Rodríguez, el MAS, Avanzada Progresista y COPEI, en la discusión de las condiciones electorales que luego firmaron estos grupos firmaron con el presidente Maduro. ¿Qué hacen en una reunión de este tipo AD, PJ, UNT, si no están participando en las elecciones? ¿Para qué discuten condiciones electorales si ellos no ven a participar en la elección y llaman a la abstención? ¿No es ésta una posición extraña? A menos que existan acuerdos ocultos, que no sabemos ni imaginamos y que nos impiden llegar a la verdad.

Si no están de acuerdo con la participación electoral, deben tener una ruta de acción opositora al gobierno chaveco dirigida a impulsar su salida de una manera distinta a la electoral. Eso trataron de hacer en 2002 y fueron exitosos inicialmente. Tumbaron a Chávez, lo apresaron, lo escondieron y tomaron Miraflores, con una alianza cívico militar que se concretó el 11 y 12 de abril de ese año. Que luego se hayan vuelto locos y perdieran lo obtenido es culpa de ellos y de más nadie. Repitieron una conducta no electoral en 2005, cuando se abstuvieron en las elecciones parlamentarias y le permitieron al gobierno chaveco cinco años de acción legislativa sin oposición ninguna. De nuevo lo intentan en 2014 y en 2016, con saldo trágico por la represión gubernamental sumada a las acciones violentas de sus grupos radicales. En todos estos casos fracasaron. Pero lo más absurdo es que hoy pretendan dirigir e impulsar una posición abstencionista, sin que nadie tenga derecho a oponérseles y todo ello basado en una montaña construida a base de errores y fracasos. ¡Por favor! Deberían estar avergonzados.

Y volviendo sobre la pregunta inicial: ¿Si no es por elecciones, cómo es? Parecería que basan todas sus esperanzas en la presión internacional y en la intervención militar extranjera, aunque no lo dicen en forma clara. También hay vergüenza en este sentido. Como vergüenza también existe en los países latinoamericanos y sus gobiernos que, independientemente de trabajar en función de una injerencia militar, no la llaman de esa manera sino la refieren como canal humanitario, al cual no se le pueden oponer las fronteras nacionales, pues los derechos humanos están por encima de esas cuestiones “arcaicas”. Canal humanitario que tiene que ser protegido militarmente, pues se trata de alimentos y medicinas que deben llegar con seguridad a la población. Así procedieron en Yugoeslavia y terminaron fragmentándola y apresando a Milosevic, a quien la prensa internacional había bautizado como el carnicero de los Balcanes, quien fue apresado y muere 6 años después en la cárcel sin haber sido declarado culpable.

Esperando la invasión liberadora, los cubanos tienen seis décadas y la invasión no se produce. Ojalá y los venezolanos nos libren de esa traumática posibilidad, saliendo a votar contra Maduro y su régimen por el candidato que consideren mejor o simplemente el menos malo, ya que se frustró la posibilidad de un candidato único. Votar por quien pudiera iniciar una transición, que devuelva al pueblo venezolano su capacidad constitucional de decisión, además de recuperar la economía, los servicios y las instituciones.