“El CLAP es una estafa, pero es la única ‘magia’ que hay”

En conversación exclusiva con Reporte Católico Laico, el socio director de Datanálisis, Antonio Gil Luis Yepes, compara la situación venezolana con las políticas de Polpoth en Camboya, quien –al igual que Nicolás Maduro- buscó “destruirlo todo para que la gente tuviera que huir a la selva”

 

Carlos Zapata | Reporte Católico Laico

Caracas.- Las cajas de CLAP no resuelven la inédita situación de hambruna que sufren los venezolanos, pero es la “única lotería a la que pueden acceder”, por lo que tal dádiva se convierte en una herramienta política que en un alto porcentaje se traduce en votos.

Lo afirma el experto sociólogo y profesor universitario Antonio Gil Yepes, tras complejo análisis de la más reciente investigación de la firma Datanálisis, que acumula casi tres décadas de rica experiencia en la elaboración de estudios de mercado.

El también empresario, quien se doctoró en la Northwestern University, de Illinois (EEUU) y formó a no pocas generaciones desde las aulas del IESA, dirigió durante más de diez años el Banco de Venezuela- Grupo Santander y cuenta con una amplia trayectoria en el manejo del mercado asegurador.

Tras haber encabezado los equipos de Seguros La Previsora y estado al frente de la Bolsa de Valores de Caracas, actualmente es director principal de Iberoseguros y Chocolates El Rey, así como de Thomas Greg & Sons de Venezuela. Esto fue lo que respondió a las preguntas de Reporte Católico Laico.

El último estudio de Datanálisis aborda la percepción de los venezolanos con respecto a la escasez de medicamentos. ¿Cuáles son las principales conclusiones que encontró la firma al respecto?

El 54% de las personas que se encuentran en los estratos A, B y C afirman que han tenido la necesidad de tomar algún medicamento en el último mes. Sin embargo, cuando se les consulta si hubo algún medicamento que tuvieron que dejar de comprar debido al precio, el 68% de ellos confirma que sí. Y es algo que ocurre en el 80% de los estratos, independientemente de su autodefinitición política, lo que confirma que el chavismo también está sufriendo al respecto.

¿La gente encuentra las medicinas que está buscando, o es más bien una cuestión de precios?

Ni los encuentran ni los pueden comprar. Porque cuando le preguntamos al venezolano: “¿Encontró todos los medicamentos que estaba buscando? Solamente el 4% dice que “encontró todos”, mientras que el 15% asegura que lo logra “con dificultad”. La mitad de los entrevistados, 50%, asegura que únicamente encuentra “algunas de las (medicinas) que buscaba” y el 30% no halla ninguno.

¿Cómo se perciben los programas de salud gubernamentales y especialmente el CLAP en un momento constatado por organismos nacionales e internacionales de “crisis humanitaria” y hambre?

¡El CLAP es una estafa! Esto es una campaña dirigida a dividir el país. Es una campaña para doblegar a la gente, para sumirla y llevarla de regreso a la selva, para poderla dominar. Eso fue lo que hizo Polpot en Camboya: destruirlo todo para que la gente tuviera que huir a la selva.

¿Cómo evalúa la población la situación actual de Venezuela?

El 92% evalúa negativamente la situación del país. Y además es similar en todos los estratos económicos y en todos los sectores según autodefinición política.

¿Cuáles son los principales problemas según los venezolanos?

Alto costo de la vida, desabastecimiento, corrupción y delincuencia.

¿Qué peso tiene en la percepción de la gente la sistemática acusación del gobierno de Nicolás Maduro a una “guerra económica” como la culpable de los problemas del país?

La mayoría de las misiones se refieren a problemas económicas. La llamada ‘guerra económica’ a la que hace referencia el gobierno como la responsable de la grave crisis que afronta el país “es sólo reportada por el 4% de los entrevistados”.

En su opinión, ¿hay razones para creer que la crisis es intencional?

Intencionalmente están destruyendo la economía y destruyendo la moneda, de acuerdo con la recomendación de Lenín: ¿Tú quieres destruir un sistema? ¡Destruye la moneda! Eso es Lenín.

Ni hay moneda, ni hay medicina, ni hay alimentos. Pero hay CLAP, que usted califica de “mágico” porque “inyecta esperanza”… ¿Fuciona?

Es una magia, porque el 71% lo ha recibido, pero cuando ves que la frecuencia de recepción es mínima: una vez al mes, una vez cada mes y medio, una vez cada dos meses, una vez cada dos meses y medio, una vez cada tres meses, entonces: obviamente es una cosa que no te resuelve el problema… ¡Pero no hay más nada!

¿Realmente incide en la opción de voto?

¡Claro! Claro que incide, porque no hay más nada. Entonces, yo tengo una lotería o no tengo nada. Bueno, pues: juego entonces a la lotería.

De esa óptica se deduce que la gente percibe los programas de forma favorable…

Es que ¡no hay más nada!

¿Cómo percibe usted a las personas encuestadas en Venezuela? ¿Hay alternativas en la oposición?

La gente está educativamente muy deprimida, informativamente muy manipulada. La opción de la oposición no es una opción clara de nada.

En este marco, ¿cómo ve el panorama para las anunciadas elecciones presidenciales?

Más abstención…

La abstención varía mucho en función de la calidad del candidato y de la unidad del grupo que lo promueve. Si tú llevas una altísima unidad y unos candidatos excelentes, o un apoyo claro o una movilización clara, tú puedes llegar a un 25% de abstención, que está bien, eso es normal. Pero si vas con un candidato super tradicional y hay grandes sectores cansados de partidos o cosas que huelen a viejo, y vas representando una parcialidad porque aquel dijo que iba, el otro dijo que no iba a elecciones; mientras un partido dijo que va y otro dijo que no va, entonces la abstención podría llegar al 55%. Y no nos extraña, porque Caldera fue electo por el 52% de los votantes.

Y el hecho de que se hable aún de megaelecciones…

Empeora el escenario. Eso es un disparate que les podría a explotar en la cara.