Diario Región de Sucre no circula más, después de 43 años, le negaron el papel

 

Deja de circular el único diario impreso que quedaba en el Estado Sucre, el Diario “Region” despues de 43 años de fundado, esun duro golpe a la mermada economía de Sucre y a la libertad de expresion.

Editorial de Luís Marcano Barrios

Región no cerrará sus puertas, porque es historia de nuestro estado Sucre, es recuerdo de luchas, y de batallas por las reivindicaciones populares, porque es un corazón latiendo en el pecho de nuestra amada Tierra de Gracia. Región es legado y parte esencial de nuestro gentilicio, que nos hace sentir orgulloso de haber nacido en este hermoso recodo de Dios. Región es suspiro, es aire mañanero, es voz cotidiana que se siente en cada calle, en cada barrio, en cada pueblo, en cada caserío, en cada ciudad de este yunque hermoso que lleva el nombre del hombre más magnánimo de la América subyugada por la tiranía española: Antonio José De Sucre. El Gran Mariscal de Ayacucho que siendo un fiero guerrero, nunca albergó odio por sus adversarios, aquel hombre que escribió el Tratado Humanitario de Guerra, y le tendió el brazo a José de la Serna, el realista español vencido y herido bajo la frase: ¡honor al vencido!, a lo que el español respondió: Gloria al Vencedor!. Así ha sido la lucha de Región por los pobres, por los descamisados, por los miserables que han dejado los gobiernos con piel sensible a la crítica. El tiempo y la madurez, nos ha enseñado a pasar las páginas, sanar las heridas de las luchas, y tender otra vez la mano al ¡vencido! Y porque no, sin complejo alguno dar ¡Gloria al Vencedor! como lo hizo nuestro héroe epónimo, dándonos una lección de humildad por allá  en 1824, una regla de oro de la democracia y la política. Respetar al adversario y no humillarlo cuando se tiene el control absoluto del poder y el destino de su vida. Si dentro de dos semanas se cumple la nefasta sentencia que pesa sobre nuestros hombros, símil de un condenado a muerte que espera el día de su ejecución, aun siendo inocente, porque como dijo José Gervasio Artigas “con la verdad, ni ofendo ni temo”. Región aunque no esté en manos de los lectores, aunque su ausencia obligada por la intolerancia política, de aquellos que creyéndose vencedores no hacen honor a la frase del Mariscal Sucre, sino que laceran más las heridas de batalla al que está caído, continuará resonando en el Golfo de Cariaco como un sempiterno eco, en el golfete de Santa Fe, en las montañas del Turimiquire, en la histórica Carúpano, en Güiria el Crisol del Caribe, en Andrés Eloy Blanco, en Irapa, en San José de Aerocuar, en Soro, en Yaguaraparo, en Araya, en la Provincia de Cumaná, cuya irreverencia permitió tener una estrella en nuestra bandera. La voz de Región no la apagará nadie, ni el mezquino deseo de verla morir, ni el amargo anhelo de hacerla desaparecer para sustituirla por un intruso. Región se mantendrá erguida y firme, estoica, esperando su sentencia dictaminada por un verdugo que alguna vez relató le irritaba la “mordaza”. Hoy Región está amenazada por el uso más pernicioso del Poder Político, cuando este debería estar encaminado a la consecución del bienestar colectivo, tal como lo preceptuaba Aristóteles en su Tratado “La Política”, y no para la ejecución del mal general, de la aniquilación del adversario, como lo enseño Nicolás Maquiavelo en El Príncipe. La política y el político, deben ser sinónimo de servicio social, el político debe ser un hacedor de bienestar social, no un resentido que utiliza el poder transitorio que le otorga la Providencia, como medio de retaliación y venganza. El político no puede convertirse en un verdugo social que abusando de su autoridad efímera pretende castrar las libertades, los sueños y las esperanzas de los ciudadanos. Región espera serena su injusta sentencia, ¡Ojalá la conciencia y el sentido común, el menos común de los sentidos, la pueda levantar, y el papel que necesitamos llegue a nuestro galpón. Pero no nos quedaremos pasivos, seguiremos luchando por Sucre y su gente, porque 43 años no se pueden borrar de la mente y del corazón de todo un pueblo, por el sentimiento más egoísta que puede albergar un ser humano: la sed de venganza ejecutada por un poder sobrevenido, que tal como lo establecen las máximas de experiencias algún día deberá llegar a su final…

Luis Marcano Barrios

Editor