Resumen político venezolano – Luís Fuenmayor Toro

Luego de abandonada la conducta electoral, la claque gobernante se desplazó hacia un comportamiento cada vez menos democrático y más violador de las leyes y la Constitución. Se profundizaron y extendieron las conductas ventajistas, las limitaciones delictivas contra toda oposición y se incrementó el peculado de uso de los recursos públicos, el chantaje de los votantes, la propaganda mentirosa y la represión. Estamos en una dictadura militar cívica, que no ha terminado de cercenar la libertad de expresión y que desea, por ahora, seguir utilizando las elecciones para legitimarse ante el mundo y continuar el engaño interno, siempre y cuando no haya el peligro de perderlas.
Internacionalmente, el gobierno está muy aislado, sobre todo en nuestro hemisferio y en nuestro continente. Nicaragua y El Salvador ya no lo acompañan como antes, por lo que sólo le quedan Bolivia y pequeñas naciones en el Caribe. La presión estadounidense se dirige a erradicar al régimen de Maduro “por las buenas o por las malas”, posición compartida entusiastamente por Colombia y Guyana, dadas sus apetencias territoriales, y por un grupo muy activo de otros 12 países latinoamericanos y Canadá. Europa se ha plegado también a esta política, con España, Francia y Alemania como protagonistas.
En lo interno, el chantaje a los funcionarios públicos, a los recipiendarios de las cajas de los CLAP, a los pocos favorecidos actualmente por las misiones y las amenazas a la población por los grupos paramilitares, pero sobre todo el mecanismo perverso de control social del “carnet de la patria”, le aseguran al gobierno un respaldo electoral de unos 4 millones de votos, la quinta parte del padrón electoral. Esto se ve reforzado por la ausencia de opciones distintas capaces de generar entusiasmo. Sin embargo, las divisiones internas, aunque todavía no han aflorado en su real dimensión, pues sólo ha habido pequeños desgajamientos, constituyen una debilidad y un peligro presente a su estabilidad, sobre todo si la situación se hace más crítica.
La oposición se encuentra muy dividida, carece de proyecto político propio, es incoherente, tan sectaria como el PSUV y muy dependiente de las directrices extranjeras. Además, no cuenta con el mismo respaldo electoral que tuvo hace dos años y carece de un liderazgo capaz de aglutinar el gran sentimiento nacional de rechazo a las actuaciones del gobierno. La posibilidad de la candidatura de Lorenzo Mendoza parece haber desaparecido por el momento.
Las ambigüedades, las contradicciones y el juego político de los actores, hacen muy difícil la comprensión del escenario y dificultan también la elaboración de una propuesta política para la coyuntura. Los intereses de EEUU, Colombia, Guyana y otros, están dirigidos al no reconocimiento de Nicolás Maduro como próximo Presidente de la República, lo cual será un hecho de realizarse las elecciones como están convocadas en la actualidad. Pero es que además, impidieron la posibilidad de realizar unas elecciones con condiciones que las hicieran similares o mejores que las de diciembre de 2015, donde la oposición ganó con amplio margen, al presionar a la Mesa para que no firmara el acuerdo de Santo Domingo. No podemos sino concluir que tienen como propósito que el gobierno venezolano sea desconocido mundialmente, para poder actuar sin las limitaciones de hoy día. Lamentablemente, en esta agresión los acompañan partidos, grupos y personalidades de gentilicio venezolano, consciente o inconscientemente, en el interior y en el exterior del país.
El gobierno no ha valorado en su justa dimensión esta posibilidad y avanza decididamente hacia la trampa que le han colocado, no sólo a él sino a la república. Un país sin gobierno reconocido es fácil víctima de depredación de sus recursos naturales y de reparto de su territorio entre las hienas interventoras. No podemos afirmar que éste sea el ineluctable camino a recorrer; en política las cosas no se cumplen con la precisión de la física. Pero sí podemos afirmar que en esa dirección están jugando los actores internacionales más importantes y parte de los nacionales. El “corredor humanitario”, que elimina las fronteras a su paso, fue el mecanismo instrumentado en Yugoeslavia para intervenirla, y que terminó con la disgregación total de ese país; parece ser el dispositivo a utilizar en Venezuela vistas las acciones de Santos en este sentido.
Este panorama obliga a luchar por hacer conscientes de estos peligros a los dirigentes y partidos patrióticos, para elaborar una estrategia que los haga fracasar.

Continuidad y Cambio, año 7, Nº 103, pp 2-3, febrero 2018, https://issuu.com/continuidad.y.cambio/docs/a._cyc__a__o_7__n___103__febrero_20

Un comentario

  • Qué bien. Me alegra escuchar de usted que estamos en un país destruido por ambiciones y criterios errados. Solo quisiera escuchar algo de arrepentimiento por su contribución directa a esta crisis mientras jugaba posiciones adelantadas con el chavismo. Convenientemente olvida aclarar usted quien inició este desastre y la ruina de la producción nacional para enarbolar ahora, rasgándose las vestiduras, la banderita ya bastante roída de los intereses mezquinos extranjeros que quieren adueñarse de nuestro país. ¿Su discurso antiimperialista algunas vez incluyó a los cubanos? ¿A los chinos? ¿A los rusos? ¿Los iraníes? ¿Y que propone? Tienen otro líder mesiánico que desate el odio entre hermanos para lograr destruir todo lo establecido y construir sobre cenizas?
    A Chávez le costó mucho hacerlo porque teníamos un país rico, unas universidades pujantes llenas de excelentes recursos formados en las aulas del mundo con los mejores profesores, con profesores que vinieron de otras latitudes huyendo del odio y la exclusión, con alumnos deseosos de aprender, de cambiar su mundo y de ser los mejores profesionales. POr cierto, usted ayudo a mejorar esas universidades? A mejorar la educación?
    Basta mirar a cualquier lado para saber que no fue así y que aunque quieran desconocer la paternidad de la criatura, este engendro que nació de ese odio y resentimiento es y será suyo , de ustedes.
    Ahora sí está fácil, el país está destruido, la gente hará lo que le digan. Hagan otro experimento de país como el que usted ayudo a construir y esperemos los resultados. Nada puede ser peor que lo que tenemos. Ah y pida a Dios que los perdone por su participación en este desastre, pues todos son responsables de cada hogar enlutado, cada lágrima que se vierte, cada niño desnutrido y cada ancianito que muere en una cola esperando las migajas que le corresponden por una vida de trabajo como la suya o la mía.

    Me gusta