“Esto ya no es una crisis humanitaria, porque hay un daño evidente”

Susana Raffalli, experta en seguridad alimentaria y riesgo de desastre, niega que haya restricciones para el trabajo humanitario de Cáritas, pero hay otros mecanismos para entorpecer la ayuda humanitaria

 

Isaic Calderón/ Reporte Católico Laico

Venezuela se enfrenta día a día a los elevados precios para la compra de cualquier producto y la escasez de los mismos (ya sea alimentos, medicamentos, sanitario, automotriz, entre otros), la desnutrición infantil, además de la salida masiva de ciudadanos por las fronteras de Brasil y Colombia en busca de nuevos horizontes, alejados del caos nacional y la inseguridad.

Pero ¿dónde está ubicada “situación Venezuela” en los criterios internacionales y por qué es importante saberlo?

Durante la reunión de la Red de Acción Social de la Iglesia (RASI), diversas organizaciones y movimientos de la Iglesia venezolana participaron para recibir educación sobre cómo nombrar lo que nos sucede, y partiendo de esto buscar alternativas que ayuden al menos favorecido.

Se debe ser “víctimas y sanadores” señala Susana Raffalli, experta en seguridad alimentaria y riesgo de desastre, quien impartió el taller y además, explicó la importancia de actuar en el momento indicado y con los medios que se necesitan para atender cualquier nivel de la emergencia humanitaria, sin atrasarse o adelantarse, de lo contrario “pueden haber consecuencias negativas”.

Raffalli enfatizó en que lo primero es ubicar la irregularidad del país en una de las etapas que requieren ayuda humanitaria y según Overseas Development Institute (ODI) & Humanitarian Practice Network (HPN), indicadores internacionales, Venezuela se encuentra en una “emergencia humanitaria”,  porque “es una situación inusual con daños y pérdida masiva de vidas y de integridad, que es inmanejable para el Estado, ni con recursos adicionales. Por ello, requiere de recursos excepcionales: internacionales”.

“Esto ya no es una crisis humanitaria porque hay un daño evidente” dice Raffalli y explica que va más allá porque la Emergencia Humanitaria es Compleja, debido a que no es originada por una guerra o un desastre natural, sino que se debe a mala administración del Estado y del Gobierno.

Además, en los informes de las organizaciones que registren alguno de los ámbitos afectados por la emergencia humanitaria compleja debe utilizar el lenguaje y los términos más actualizados de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por ejemplo, Venezuela no necesita la apertura de un canal humanitario (vía de comunicación desbloqueada físicamente para ayuda humanitaria), el país necesita la “apertura de mecanismos y formas de cooperación internacional”.

Por otra parte, Raffalli niega que haya restricciones para el trabajo humanitario de Cáritas, pero hay otros mecanismos para entorpecer la ayuda humanitaria, principalmente porque no hay insumos y el Estado no le ha dado protección a los suplementos nutricionales (no inflación) que se utilizan para recuperar a los niños en situación de riesgo.

La experta manifestó que partiendo de lo anteriormente mencionado, los objetivos de la RASI deben ser “el fortalecimiento de las Cáritas parroquiales y la reconstrucción del tejido social”.

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