En la mira del mundo – Carlos Canache Mata

Ante un país que se desangra con alrededor de cuatro millones de sus habitantes que se han ido con la diáspora, que ostenta la segunda tasa de homicidios más alta del planeta (89 por cada 100.000 habitantes), que ha tenido una contracción económica de entre el 35% y el 40% de su PIB durante cuatro años consecutivos, que actualmente ubica su producción petrolera de crudo en los niveles más bajos desde hace 28 años y PDVSA ha sido declarada en “default” por retraso de pago al vencimiento de varios de sus bonos, que por la  falta de medicamentos “está matando a la gente” (testimonia la ONG Codevida) y tiene gran parte de su infraestructura hospitalaria en paro técnico debido a la parálisis de servicios de Rayos X  y de laboratorio, que posee más del 80% de su población por debajo del umbral de pobreza, y que, en fin, ha abolido la democracia, eran de esperarse el sobresalto y la reacción de la comunidad internacional democrática.

Anteayer nomás, el Grupo de Lima (12 países y otros que se han sumado) se reunió y emitió un comunicado en el que se refiere al “incremento del éxodo de miles de venezolanos que huyen  de la grave crisis que se vive en ese país (Venezuela)”, al “creciente deterioro de la situación humanitaria y exhortan al Gobierno de Venezuela a que permita sin demora la apertura de un corredor humanitario que ayude a mitigar los graves efectos del desabastecimiento de alimentos y medicinas”, y al “continuo y grave deterioro de las instituciones democráticas en Venezuela”. Irrebatible y tremenda realidad.

Dos pronunciamientos internacionales más. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, también anteayer, publicó un extenso informe en el que denuncia el “profundo deterioro de la vigencia de los derechos humanos y la grave crisis política, económica y social que atraviesa Venezuela”. Y la Corte Penal Internacional (CPI), el 8 de este mes decidió, en aplicación del Estatuto de Roma, abrir un Examen Preliminar para determinar la posible comisión de crímenes de lesa humanidad en Venezuela, y hay que precisar que la Corte tiene competencia respecto de las personas naturales  y que conforme al artículo 25, letra a) será  responsable  el que “cometa ese crimen por sí solo, con otro o por conducto de otro, sea éste o no penalmente responsable” y, en cuanto a las relaciones entre superior y subordinado, el artículo 28, letra b) declara que “el superior será penalmente responsable…en razón de no haber ejercido un control apropiado sobre esos subordinados”.

Si se está en la mira del mundo, sálvese quien pueda.

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