Luis Alberto Machado: “Todas las mañanas son nuevas”

Luis Alberto Machado Martínez nació en Caracas, parroquia La Pastora, 21 de enero de 1932. ”Mamerto” era el sobrenombre que le decían sus amigos de infancia. Lo inventaron en el colegio La Salle, de los Hermanos de La Salle, una congregación religiosa dedicada a la educación de los jóvenes, todo de acuerdo al carisma que les dejó su fundador, San Juan Bautista de La Salle. Dicho colegió quedaba de Tienda Honda a Mercedes, donde estudió la primaria.

La secundaria la estudió en Staunton Military Academy, en el Estado de Virginia, USA.  Esta academia militar fue fundada en el año 1860. Tuvo 116 años de historia. Cerró en 1976. Mi papá llegó a los 14 años a Staunton, en el año 1946. Tanto el colegio La Salle, como la Academia Militar, le marcarían la vida: en el colegio La Salle en la fe y Staunton en la disciplina.

En cuanto a su profunda fe en Dios vamos a poner un solo ejemplo entre muchos que se pudieran poner:

Una vez le pregunté que hasta dónde y hasta cuándo pensaba que podía llegar en su cruzada por hacer de este mundo, un lugar en que la gente aprendiera a pensar, pudiera desarrollar su inteligencia y por lo tanto, pudiera hacer de este mundo un lugar mejor para vivir y que todos pudiéramos ser más felices, me contestó lo siguiente:

 

Hasta que Dios me dé vida y salud“.

En Staunton, una vez fueron castigados a barrer un patio, con un cepillo de dientes. Esto por haber echado un sucio fuera de los pipotes de basura.

II-Su cónyuge, mi mamá, es Milagros Sanz Arraez. Los novios se conocieron en la casa del ex presidente Eleazar López Contreras. La fecha del matrimonio civil fue el 21 de enero de 1952 (ese día mi papá cumplía 20 años de edad). Es de notar que puesto que tenía 20 años de edad, mi abuelo paterno tuvo que autorizar el matrimonio (mi abuelo paterno es Luis Alberto Machado González). Lo mismo sucedió en el caso de mi mamá que tenía 17 años cuando se casó por el civil con mi papá. En consecuencia, mi abuelo también tuvo que autorizar la boda (mi abuelo materno es Eloy Enrique Sanz Febres Cordero).

No era cierto que en aquellos tiempos como erróneamente se decía que el hombre alcanzaba la mayoría de edad a los 21 años y la mujer a los 18, ambos alcanzaban la mayoría de edad a los 21 años, lo que pasa es que la mujer podía casarse a los 18 años sin necesidad del consentimiento paterno o en su defecto del representante legal. En el caso del hombre sí necesitaba dicho consentimiento si era menor de 21 años aunque fuera mayor de 18. Lo anterior cambió con la reforma del Código Civil de 1982 que establecía la mayoría de edad a los 18 años, para todos los efectos y tanto para el nombre como para la mujer. En consecuencia, a partir de dicha reforma, tanto hombres como mujeres se pueden casar sin autorización de nadie a partir de los 18 años de edad.

Hacemos esta acotación porque  a mi papá le tocó refrendar dicha reforma del Código Civil como Ministro de Estado para el Desarrollo de la Inteligencia y por lo tanto miembro del Gabinete Ejecutivo del Presidente Luis Herrera Campins ya que para ese momento el Dr Luis Herrera Campins era Presidente Constitucional de la República de Venezuela y como Presidente de la República le tenía que poner el “ejecútese” a dicho Código que previamente había sido legislado por el Soberano Congreso Nacional de senadores y diputados, el cargo de “Ministro de Estado para el Desarrollo de la Inteligencia” cargo que desempeñó por todo el periodo presidencial del ex Presidente Herrera (1979-1984), siendo hasta ahora es el único ministro para el desarrollo de la inteligencia en toda la historia de la humanidad.

Una tía de mi papá, Margarita Martínez Ponte de Ball decía que aquella ceremonia, más que una boda, parecía una Primera Comunión.

La fecha del matrimonio religioso fue el 11 de febrero de 1952, día de la celebración litúrgica de la Virgen de Lourdes. La ceremonia se realizó en la sede del arzobispado de Caracas, “el Palacio Arzobispal”. Al momento de la muerte de mi papá, recientemente habían cumplido 64 años de feliz y ejemplar matrimonio. Mi papá falleció el martes 23 de enero de 2016.

Cuando he dicho que se casaron jóvenes y fueron felices durante 64 años, algunos me repican lo siguiente:

Sí, pero era otra época”.

A este argumento muy común, se puede responder con otra frase que decía mi papá, en el sentido que el secreto del matrimonio feliz y duradero es tener en cuenta unas pocas palabras que son las siguientes:

 

Mantenimiento de la relación

Entre otras características, “mantenimiento de la relación” es no perder nunca de vista el espíritu del primer día de matrimonio. No olvidar, no descuidar nunca dicho primer día, en el que hubo una gran ilusión por lo que les deparara el futuro de una vida juntos. Mi papá siempre decía lo siguiente:

 

”Nunca he visto novia fea”.

No es solo el vestido de novia y lo hermoso que dicho vestido puede ser. Es ante todo, la ilusión de la novia lo que lo que la hace hermosa. Mi papá decía que todo requiere un mantenimiento: por ejemplo, una planta. Si uno quiere que una planta dure la mayor cantidad de años posible, debe regarla todos los días, debe echarle abono, debe protegerla de insectos y comejenes que se la quieran comer y si por alguna casualidad, dichos bichos se introducen en la planta hay que desinfectarla, limpiarla, curarla, etc.

Con el matrimonio pasa lo mismo: para que un matrimonio dure hay que cultivarlo como en el ejemplo anterior del cultivo de una planta.  Es el caso, que mi papá y mi mamá, mutuamente cultivaron su matrimonio durante 64 años (aun durante la enfermedad del Alzheimer de mi papá, dentro de lo que cerebralmente se pudiera  llamar si ”disco duro”, tuvo siempre claro el sentido de lo que mi mamá significaba para él. Aun con la mente lejana debido al Alzheimer, le decía que era ”hermosa, linda y preciosa”).

En toda la anterior argumentación hay un punto muy válido en contra de los que dicen que casarse joven es una locura.

 

Seguir leyendo AQUÍ

Los comentarios están cerrados.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: