Dos crónicas, dos realidades, una misma Venezuela – Víctor Manuel García Hidalgo

La crónica de Chacao

Está mañana muy temprano fui al Parque del Este, contraviniendo una orden médica de reposo, debido a una Terapia Neural y de Ozono, que me aplican, para mis dolencias lumbares, caminé durante unos 50 minutos.

-¿Esto no lo puedo creer?- Pensé en silencio. – “¡Sorpresa Mayúscula¡” – A esa hora, las 7.00 de la mañana, una cuadrilla de trabajadores de obras públicas de la Alcaldía de Chacao, ya estaba laborando en la reparación de las barandas de la isla central que divide  las pistas de la Avenida Francisco de Miranda, a la altura de Parque Cristal. Eso no se veía en Chacao, desde los tiempos de Irene Saez Conde y Leopoldo López.

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Ya en el Parque del Este, luego de responder a las preguntas de otros caminantes sobre la situación del país y lo que va a suceder en Venezuela, recordé una conversación que sostuve con el Alcalde de Chacao Gustavo Duque, durante su corta y exitosa campaña electoral, –  ” Vamos a trabajar, vamos a hacer las cosas, vamos a mejorar la calidad de vida de nuestros vecinos, yo voy a ser el Conserje Mayor de Chacao. Eso sí lo vamos a hacer en medio de la peor crisis que jamas hayamos vivido en Venezuela”, -me aseguró Gustavo Duque. Esta crónica de Chacao, que habla de la Venezuela posible, es un canto al futuro, a la Venezuela unida e inclusiva, que entre todos debemos construir.

Pobre robando a pobre

La otra crónica social tiene que ver con un vídeo que rueda en las redes sociales y da cuenta, de un saqueo frustrado a una carnicería, ubicada  en cualquier lugar de Venezuela. Vale decir, que 75 saqueos, se contabilizaron durante la primera semana de enero. –¡Un récord digno de Guinnes!- La poblada al no poder saquear al portugués carnicero, atacó a un vendedor ambulante de plátanos, a quien robaron toda la mercancía que llevaba sobre una humilde carretilla.

Vean el vídeo, se trata de pobre robando a pobre. ¡Que desgracia!  -¿A dónde hemos llegado?-

El daño antropológico y cultural

Lo peor de la revolución Castro-Chavista, es el daño antropológico y cultural, causado a la sociedad venezolana. Legado perverso este, que alimenta a una población que vive en las fronteras de la contravención social. La ausencia del Estado de Derecho y la impunidad ante la Ley, trajo consigo un modelo de sociedad delincuente, alejada de principios y valores, que hace del día, una aventura para sobrevivir y comer, sin importar para nada: el trabajo, las buenas costumbres y el respeto a lo ajeno, peor aun, no respetan ni la vida de sus connacionales. ¿Que legado?  

Conclusión

Dos crónicas, dos realidades, una misma Venezuela.

Lo que está ocurriendo en Chacao, nos dice que a pesar del terrible presente, si se pueden hacer las cosas. Nos llenamos de esperanza, se nos reaviva la fe en los venezolanos. ¡Si Hay Futuro!

En cambio, la otra crónica nos dibuja que en el país hay:  “pobres robando a pobres”. Aseguramos que ni ellos mismos, estos actores del pasado,  sujetos protagonistas de la involución, desean ese modelo de sociedad delincuencial para sus hijos.