Centro Gumilla: “Alianzas son clave para reconstruir el tejido social en Venezuela”

Centro Gumilla tiende puentes y crea espacios para la concertación, al tiempo que establece programas de formación para personal de otras instituciones de la Iglesia Católica, como: Cáritas, AVEC o Fe y Alegría, con el ánimo de impulsar el desarrollo en las comunidades.

 Carlos Zapata | Reporte Católico Laico

Caracas.- Crear puentes, construir alternativas y promover “espacios para la cultura ciudadana” son fundamentales para reducir la violencia, empoderar a la población e impulsar “encuentros que realmente permitan superar la anticultura de la muerte”.

Es la visión de Manuel Zapata, coordinador del Centro Gumilla en Venezuela, ente clave en la formación de otros organismos de la Iglesia, y uno de los más visibles “constructores” de progreso y desarrollo en la sociedad criolla desde su existencia, hace más de 50 años.

En conversación con Reporte Católico Laico, el sacerdote explicó que “la acción social del Centro Gumilla, a través de la reflexión propone temas para la incidencia nacional por medio de conferencias, talleres, seminarios, eventos y foros”, lo que se combina con alianzas en las comunidades para disminuir los hechos violentos y fomentar la paz.

Tras citar los casos exitosos de Catuche, Machiques y la Vega, explicó que mantienen acuerdos y alianzas estratégicas con “instancias gubernamentales como la alcaldía de Caracas” y un amplio voluntariado que integra a ingenieros, arquitectos y profesionales en muy distintas áreas.

La investigación, la formación, el análisis y la acción social también forma parte de esta organización emblemática, que es una criatura de la comunidad jesuita en el país y que cuenta con órganos de divulgación especializados como la revista SIC, reconocida como una de las publicaciones de mayor prestigio –e incidencia- en América Latina.

Sostiene que “existe un esfuerzo conjunto para lograr éxito en las comunidades”. Y establece que “no se trata solamente de darle a la gente nuestro conocimiento, sino también aprender de ellos, de las comunidades, como lugar de conocimiento, de intercambio y de aprendizaje”.

Los resultados no son inmediatos. Exigen una inversión sostenida, perseverante y silenciosa. Es el “esfuerzo conjunto de muchos años el que hace posible que se logre la paz”. Es un trabajo de hormiguita “que no se debe solamente al Centro Gumilla, sino a las comunidades cristianas que allí se han formado y se siguen consolidando”, resalta.

Además de su responsabilidad al frente del organismo, coordina el apostolado social de la comunidad jesuita en Venezuela, lo que le permite “tejer relaciones y crear puentes a lo interno de la compañía, pero también hacia afuera de ella, en un complejo trabajo conjunto con Cáritas y AVEC (Asociación Venezolana de Educación Católica)”.

A través de la red de acción social de la Iglesia, “nuestro programa de formación brinda mucho apoyo a las demás instituciones trabajando en la educación de personal de Cáritas, AVEC, y Fe y Alegría”, detalla.

 

Múltiples programas

“Tenemos un programa que se llama: ‘Fortalecimiento de la Organización Comunitaria’, el cual actualmente se adapta a las necesidades de cada organización. Fe y Alegría, por ejemplo, nos ha demandado que formemos a sus maestros en animación sociocultural”, indica.

Este tipo de labor particular ha llevado a que los “programas foco” se conviertan también en un “punto de apoyo que está sirviendo a la comunidad, por cuanto tiene una línea que abarca también las necesidades de otras instituciones”.

Otro de los programas bandera es el de Reconstrucción del tejido social’, que además se adapta a las necesidades de las “muchas organizaciones que lo piden”. Esto, considera el sacerdote, representa un “aporte significativo en apoyo a grupos de la Iglesia”, que sin embargo, no se circunscribe solamente al catolicismo, aunque sí es un aporte suyo a la comunidad.

Un caso particular está en Zulia, donde “brindamos apoyo a grupos evangélicos”. En la región concreta de Machiques, se trabaja en el programa ‘Liderazgo para la transformación’, gracias al cual “grupos evangélicos y católicos se han unido para hacer un programa de atención pastoral conjunto en la línea de reconstruir el tejido social”.

De esta forma, “nuestros programas están generando un impacto social bien positivo” y son un referente clave en materia de desarrollo para las comunidades en toda Venezuela.