“En Venezuela la desnutrición en niños es cuestión de vida o muerte”

La experta en nutrición, Mercedes López, publicó un estudio en el cual confirma el desplome de la tendencia secular: indicador que refleja de forma integral el nivel de salud y calidad de vida del venezolano. No obstante, se mostró optimista del equipo al que se integra en la Academia de Medicina, porque los investigadores están unidos en grandes proyectos para el país

 Carlos Zapata | Reporte Católico Laico

Caracas.- Es la nueva adquisición de la Academia Nacional de Medicina en Venezuela y se convirtió en individuo de número con un complejo trabajo de investigación que estudió durante varias décadas la “variabilidad del crecimiento y la maduración física” en niños venezolanos.

Se trata de Mercedes López, médico pediatra especialista en nutrición infantil, quien conversó en exclusiva con Reporte Católico Laico, acerca de las conclusiones de su estudio y la particular situación de la nación sudamericana.

El estudio tomó en consideración los marcadores genéticos y frecuencias génicas, las diferencias entre regiones: Urbano-rurales y por estrato social; así como el dimorfismo sexual en talla y peso, que está “genéticamente determinado”. Con base en ello, realizaron un análisis del caso venezolano desde los años 1935 hasta el 2016, lo que representa un excepcional aporte para la ciencia nacional.

¿Cuáles fueron las principales conclusiones de su estudio?

-Primero, que el mestizaje venezolano es heterogéneo. Y hay diferencias importantes entre estratos sociales.

Segundo, que dejó de crecer la ‘tendencia secular’ y podría hacerse negativa.

Tercero, que en los años 80 los niños de Caracas ‘eran’ significativamente más altos que los del resto del país.

Lo que significa que tenían mayor calidad de vida…

                -Sí, efectivamente. Quiere decir que tenían mejor nutrición, porque se alimentaban mejor, que el resto del país. Eso ya no ocurre. Hay una igualdad hacia abajo: ahora todos comen mal. O incluso, no comen.

                Explíquenos ¿cómo es que en una familia se puede encontrar a una persona con sobrepeso y al mismo tiempo a un niño con desnutrición?

-En Venezuela existe lo que se conoce como ‘doble carga nutricional’, lo que implica sobrepeso y desnutrición, simultánea, en una misma familia, pueblo o ciudad.

Puede haber un papá con sobrepeso y probablemente hipertensión, una mamá embarazada anémica (¡Otra gran tragedia, muy común en Venezuela!) y un niño de 2 años de edad desnutrido.

¿Por qué ocurre ese fenómeno?

-Porque los padres les dan de comer harinas y carbohidratos que les resultan más baratos que la proteína. Ya no les dan carne o pollo, porque les sale caro. Engordan pero no se alimentan adecuadamente.

Además, en Venezuela se está presentando cada vez con más frecuencia la ‘transición alimentaria’, lo que implica el cambio de hábitos alimenticios. Están muy apurados con el tiempo porque tienen dos o tres empleos para sobrevivir en el país, así que se llevan comida, generalmente rápida, algún sándwich o harinas, o pasta; o compran o elaboran alguna comida rápida o precocida. Están de moda, igualmente, las sopas y comidas precocidas, cargadas de alto contenido en harinas, azúcares y grasas, con sus respectivas consecuencias en la salud de toda la familia.

¿Cómo está Venezuela en indicadores de peso y talla, a propósito de los informes de Cáritas que denuncian frecuentemente el aumento de la desnutrición infantil aguda en la nación?

-Nosotros estudiamos la tendencia secular (indicador que refleja el número de kilogramos y centímetros globales, promedio, por década en un país y refleja la mejora o desmejora de su población). Encontramos que sigue siendo positiva y que no ha empezado a ser negativa aún, pero coincidimos con estudios precedentes (de la Dra. Maritza Landaeta de Jiménez) en cuanto al hecho de que sí ha disminuido.

¿Así que tienen menos talla los venezolanos? ¿Son más bajos?

-Sí, pero el problema no es ése. Porque ¿qué importa que un adulto termine midiendo 3 o 5 centímetros menos de lo que podría llegar a ser su estatura final? En cambio, sí nos preocupa que ese mismo adulto tenga un menor coeficiente intelectual y por ende menos oportunidades de igualdad y competitividad para su desarrollo.

El problema real, la verdadera tragedia en este panorama, es para los niños.

Porque para ellos es mortal…

-Sí, la desnutrición en niños es cuestión de vida o muerte.

Mientras un adulto deja de comer, perderá peso y podría caer en un cuadro de anemia generalizado. Pero no se a morir. Seguramente rendirá menos en el trabajo y presentará debilidad y agotamiento, además de una menor capacidad para laborar, en general. Mientras que en los niños, especialmente en los que están en edad de formación: entre los 0 y 2 años de edad, la falta de nutrientes puede implicar su muerte o daños irreversibles en cuanto a la formación, desde el punto de vista cognitivo y en general. ¡Eso es una tragedia!

¿Por qué es tan importante el indicador denominado tendencia secular?

-Porque mide el progreso del país en términos de salud, cuidado personal, atención médica.

Entonces es una cifra que aplica para todos los países…

-Sí, es el indicador más importante en el mundo.

Mide talla, peso, hemoglobina (que refleja temas de anemia), entre otros.

Como indicador biológico (¿?)

-Sí, porque traduce el desarrollo o involución de la ciudad.

Las únicas sociedades del mundo donde un agricultor presenta la misma tendencia secular que un profesional o un banquero, por citar un ejemplo, es en los países nórdicos y específicamente en lugares como: Alemania, Austria, Noruega o Suecia.

Allá, habrá diferencias entre lo que ambos quisieron estudiar o en lo que desearon especializarse, pero desde el punto de vista biológico, tanto el banquero como el agricultor están en las mismas condiciones de competencia en materia biológica.

Son países “sin clase” social. Algo que no se ve en parte de Europa y muchísimo menos en América Latina. En el caso venezolano, veníamos en ascenso en los años 80 y se nota una exponencial tendencia a la baja que podría llevarnos muy pronto a tendencia secular negativa.

Usted acaba de ingresar a la Academia de Medicina… ¿Qué es lo más positivo que encuentra en esta nueva familia, para beneficio de un país urgido de investigación, ciencia y salud?

-Para mí es un grandísimo honor estar allí, sobre todo por el espíritu que reina adentro. El promedio de personas son mayores que yo y sin embargo los ves con mucho optimismo, haciendo planes para mejora del país en todos los renglones.

Eso me anima, porque qué maravilla que en medio de tantas dificultades y los desafíos propios de Venezuela, haya gente intelectualmente brillante con ese espíritu de integración para trabajar unidos en beneficio de la población.

Hoy más que nunca debemos trabajar por nuestro país. ¡Y en esta casa estamos en ello!

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