Derechos humanos, aquí y ahora – Carlos Canache Mata

Era la medianoche del 10 de diciembre de 1948. En el Palacio Chaillot de París, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba, en medio de un mundo en tensión por la llamada guerra fría, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en cuyo preámbulo se hace memoria de que “el desconocimiento y el desprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad”. Estaban aún frescos los envilecimientos de los derechos humanos protagonizados por el nazi-fascismo antes del término de la Segunda Guerra Mundial y seguían en su apogeo los que se cometían en la Unión Soviética, sin que se olvide que, a lo largo de la historia universal, esos envilecimientos ocurren cuantas veces no hay control del poder.

En Venezuela, donde todas las instituciones, con excepción de la Asamblea Nacional, obedecen al Poder Ejecutivo, estamos en presencia de un régimen que veja y viola los derechos humanos. Lo acaba de ratificar la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), quien desde el año 2002 no ha sido autorizada para visitar nuestro país, al declarar: “La situación actual en Venezuela es de doble extrema preocupación, por un lado en términos de funcionamiento de las instituciones democráticas, de la independencia de los poderes, libertad de expresión, represión de disidentes, y por otro en cuanto a derechos básicos de las personas, escasez de medicinas, alimentos básicos, escalada de precios”, lo que, a su juicio, “exige por parte de la región una respuesta contundente”.

El pueblo ha librado, en ejercicio del derecho de resistencia a la opresión, batallas de protesta en las calles, pero una facción del Ejército sostiene a la dictadura en los cuarteles. En reconocimiento a esa lucha en defensa de los derechos humanos y las libertades, el Parlamento Europeo, el día 13 de este mes, concedió a la oposición democrática venezolana, representada por la Asamblea Nacional y todos los presos políticos, el Premio Sájarov 2017, así apellidado en homenaje a quien fuera eminente científico y gran activista de los derechos humanos durante la dictadura del comunismo soviético.

En el acto de entrega del Premio en la sede del Parlamento Europeo en la ciudad de Estrasburgo, hablaron, Julio Borges por la Asamblea Nacional y Antonio Ledezma por los presos políticos. Borges expresó que “aún están nítidas las imágenes de la brutal represión que las fuerzas de seguridad del Estado desplegaron en contra de ciudadanos desarmados” y que “las armas de la República enlutaron a 157 hogares venezolanos”. Ledezma señaló que “el mundo está pendiente de Venezuela gracias al sacrificio de los que murieron, de los que marcharon, de los que sufren fuera de su país”. Las violaciones de los derechos humanos han sido una de las causas por las que países democráticos y organizaciones multilaterales internacionales han impuesto sanciones y medidas restrictivas en bienes y visas a los más altos personeros gubernamentales, que, según se ha anunciado, se profundizarán al comenzar el año 2018.

Los encarcelados y torturados, los exiliados, y los muertos desde sus tumbas, claman por la salida de los que en Venezuela, aquí y ahora, deshonran el poder que en mala hora cayó en sus manos.