Los verdaderos hijos de Chávez: Sebastiana Barráez, estalla las redes

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Hace rato que el chavismo dejó de ser una unidad monolítica. Los unen un interés común: el poder

La gran ventaja de la revolución bolivariana es la división, ambición, estrategias erradas y agendas personales de quienes han dirigido a la oposición, con sus excepciones. Pero los grupos en la revolución no pueden disimular más. Por una parte, el poder del presidente Nicolás Maduro y por la otra los llamados originarios de la revolución que han pretendido usar como cabeza a María Gabriela Chávez, con el movimiento “Los verdaderos hijos de Chávez”.

El presidente Maduro ha ido abriendo un espacio importante de poder, con incondicionales como los hermanos Rodríguez, Delcy y Jorge, el ministro de la Defensa Vladimir Padrino López, la ex gobernadora Ericka Farías, entre otros. Y  eso le ha permitido lograr la disminución, de manera acelerada, del poder de Diosdado Cabello, el del ala militarista de la revolución.

Un tolete de esas diferencias internas es el de la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, quien se desprendió públicamente hace unos meses, pero que ya algunos habíamos advertido que venía armando tienda aparte desde hace casi dos años.

¿Qué separa a Ortega Díaz del Gobierno de Maduro? Hubo siete razones evidentes: su oposición a las Operaciones de Liberación del Pueblo (OLP); el enfrentamiento con la entonces ministra de Asuntos Penitenciarios, Iris Varela, por el tema de los pranes y pasar por encima de fiscales y jueces en cuanto al destino de los presos; su negación a firmar el acta del Consejo Moral, con la postulación de los magistrados del TSJ; el haber presentado cifras de homicidios durante la presentación de su Memoria; la sustituyeron por Tareck William Saab cuando era a Ortega a quien le correspondía la presidencia del Consejo Moral; la oposición de Maduro a que se desarrollara un evento, impulsado por la pareja de la Fiscal, el diputado German Ferrer; y la resistencia de la Fiscal a la resolución 0861, con la cual el general Padrino López permitía el uso de armas de fuego para el control de las manifestaciones.

Pero la verdadera diferencia es ideológica. Y en ese aspecto se suman dos febreristas: el ex ministro del Interior y Justicia, MG (Ej) Miguel Rodríguez Torres; y el ex jefe de Redi, MG (Ej) Cliver Alcalá Cordones.

Esas diferencias

Ante la sorpresa del pueblo carabobeño, al nuevo gobernador Rafael Lacava no le tembló la mano para exponer a su antecesor Francisco Ameliach y se apresuró a publicar en Twitter que había mucho alimento en unos galpones. Ameliach reaccionó molesto, se le vio iracundo a través de un video. Poco después Lacava dijo, como quien se muestra sorprendido, que no estuvieran hablando de diferencias suyas con el compañero Ameliach. Pero ya el daño público estaba hecho.

Diosdado Cabello es el más emblemático de los polos de poder dentro de la revolución. Muchas veces, cuando gozaba de mayor poder, imponía decisiones y estrategias, aunque el presidente Maduro hubiese ordenado lo contrario.

Esos tiempos han cambiado. Diosdado es hoy, al menos en apariencia, más obediente a “la revolución”. Él sabe moverse con mucha astucia y así ha mantenido su imagen de poder, y para ello ha sido fundamental el programa que conduce los miércoles, durante cuatro o cinco horas, y para los cuales moviliza a un importante número de militares y civiles de las organizaciones de base del PSUV.

Diosdado no cede poder y tiene sus incondicionales, tanto en el sector civil como en el militar.

En otros sectores las diferencias son más en número y en hechos. El enfrentamiento duro y radical que sostiene el gobernador de Apure, Ramón Carrizalez, con el alcalde del Alto Apure, Jorge Rodríguez, es ejemplo de ello.

La guerra que el sector de los Montilla, en el estado Falcón, desencadenó contra el alcalde de Carirubana, Alcides Goitía, quien ha gozado de aprecio entre la población de la Península de Paraguaná, desarrollando una gestión exitosa y que pasó la prueba de la Contraloría General de la República.

Hace tiempo, casi desde que Maduro llegó a la presidencia, pretendió la salida de Rafael Ramírez del poder que es Petróleos de Venezuela y el Ministerio de Petróleo. Ramírez se resistió pero finalmente se impuso el poder de Maduro y Ramírez terminó en actividades diplomáticas en Estados Unidos, desde donde desarrolla su estrategia en apoyo a “Los verdaderos hijos de Chávez”.

No es casual la imputación y detención de varios gerentes de PDVSA, acusados de corrupción y relacionados a Ramírez. Allí hay que incluir al alcalde de Guanta, quien logró fugarse de Venezuela y ahora está en el imperio.

El arma de Maduro para aplicar los azotes respectivos es Tareck William Saab, a quien la Asamblea Constituyente designó como Fiscal General, y quien se ha encargado de decirle al país lo pillos que han resultado esos gerentes de Pdvsa.

Y no resulta inocente que Saab haya revelado hace unas semanas que se reabrió la investigación de la desaparición del dirigente social, perteneciente a esa ala radical de los grupos de izquierda, a los cuales también es afecta Ortega Díaz. Pero qué habría detrás de esa acción. Familiares y amigos de Alcedo Mora conocido como “Batería” habían venido solicitado que se investigara a Rafael Ramírez por ese caso.

Cuadre electoral

Las elecciones para gobernadores y las que se avecinan para alcaldes, les permite a los grupos de poder en el chavismo, demostrar qué controlan y en qué sectores.

Es evidente que para la selección de candidatos no hay democracia que valga. Se impone el que “desde Caracas” se decida; unos para el sector de Maduro y otros para Diosdado. Y si alguno osa no cumplir y decide lanzar su candidatura fuera del PSUV, pues es advertido de que se atenga a las consecuencias: expedientes reabiertos, investigaciones en Contraloría, etc. No hay caciquismo que se imponga.

En ese espacio electoral tienen menos poder de autonomía sectores como el que dirige Tareck El Aissami, por ejemplo.

A eso hay que sumarle que desde el chavismo se alimentan candidaturas opositoras con el fin de dividir los votos de una oposición desorientada y en crisis.

El tic tac de un reloj, el de las elecciones presidenciales, se oye con más  claridad. El chavismo se prepara para lanzar elecciones presidenciales en marzo del 2018, aprovechando la desbandada y descrédito que tiene la dirigencia opositora entre los que han sido sus seguidores.

No pierdan de vista al movimiento “Los verdaderos hijos de Chávez”. Tienen poder económico, control de instituciones, de altos funcionarios y de militares. Además gozan de simpatías a nivel internacional de quienes ven con preocupación la crisis social, sanitaria, económica, ética y política de Venezuela. Y ante la ausencia de un interlocutor válido en la Oposición, ven con interés al sector que enfrenta a Nicolás Maduro.

Vía El Estímulo

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