Américo Martín: “Manos limpias al poder” – Mario Valdez

La última vez que me encontré con Américo, fue por pura casualidad en el  mercado de Chacao, acompañado con su inseparable esposa la profesora Nancy, estaba buscando las frutas en el mismo kiosko frutero donde suelo ir, al verme vino el abrazo y el saludo de siempre, le dije “Américo no has perdido la costumbre de visitar los mercados en cada pueblo que visitas”, “Como que te estás preparando para una candidatura presidencial, credenciales tienes y sobrados”, largo la risa y me contestó “trato de venir todas las semanas como buen vecino, me hace bien y siento la calidez del pueblo”. Recordamos la campaña de 1998, cuando andaba de gira llamando a votar contra el comandante Chávez, nos encontramos en Maturín y fuimos a desayunar “pescado Frito” en el mercado popular.  Siguió haciendo sus compras entre la multitud de usuarios que lo saludaban con cariño y afecto, aquel hombre alto,  elegante y amable con su brazo tendido como lo hacía cuando estaba en la política activa y fue candidato presidencial en 1978, con su consigna. “Manos limpias al poder”.

Mientras conversábamos recordé, como lo conocí en mi época universitaria de los años 70 del siglo pasado, porque se reincorporó tarde a las clases de Abogacía, que había abandonado producto de sus luchas políticas y en defensa de sus ideales. Para nosotros Américo era una leyenda, el presidente de la FCU, el jefe guerrillero, el diputado, un hombre forjado en el combate y respetado en el mundo de la izquierda, paso muchos años de su vida en las montañas y en las cárceles, estuvo cuatro veces encarcelado. Nosotros en el MAS y él en el MIR, pero no perdía oportunidad de escucharlo cuando lo encontraba en el cafetín de Rafael o el de Chuchú, en la Facultad de Derecho, aunque era mucho mejor encontrárselo en el Gran Café de Sabana Grande, donde concurrían la pléyade de intelectuales y de la bohemia.

La Familia y los genes de la política

El 1ero de febrero de 1938, en Caracas, nació Américo Gregorio Martín Estaba,   sus padres Luis Martín y María Estaba, su cónyuge Nancy Hernández de Martín. La política la vivió en su familia, los tíos maternos sufrieron cárcel y destierro, Luis José, Federico y Gerardo Estaba, padre de la magistrada Marisela Godoy. Es Abogado, escritor y político.

Américo siempre ha manifestado un profundo afecto por sus cinco hijos. Leo, María Alejandra, Iván, Víctor y Mariana. Tiene cinco nietos, para ellos no es Américo es el Abuelo con cariño, él quisiera agradecérselo al cielo, pero tiene un grave problema no es creyente. Mención especial merece su hija María Eugenia, quien falleció en un accidente de tránsito. “Muerta para los demás, no para mí”, ha dicho. Recuerdo ese día trágico, porque me encontraba en Bahía de Los Piratas en Higuerote, cuando se dio  la infausta noticia del accidente,  la joven había pasado el fin de semana en esas playas, iba de regreso a su casa.

Los estudios y los primeros amigos

Cursó sus estudios de primaria en el Colegio Los Caobos situado en el barrio El Conde, cerca de su casa, ubicada en el Callejón El Conde. También estudió en el Colegio América de San Bernandino, aquí conoció a Moisés Moleiro y fueron amigos por toda la vida. Volvió al Colegio Los Caobos, sus amigos fueron Franco D’Agostino, Manuel Darío Penso, Leo Blasini, otros. Por esa época también conoció a Paul Del Rio también conocido como “Máximo Canales”. Conoció a Teodoro Petkoff y a sus hermanos Luben y Milko que estudiaban en la escuela Experimental.  El bachillerato  lo estudió en el Liceo Andrés Bello.  Se graduó de Abogado en el Universidad Central de Venezuela.

División de AD, nace el MIR, la FALN y la guerrilla

Américo Martín, a la edad de quince años, se incorpora a la política en plena dictadura del general Pérez Jiménez, estudiaba en el Liceo Andrés Bello,  fue un destacado dirigente juvenil de Acción Democrática. En ese partido formó parte del ala radical, a los que el presidente Rómulo Betancourt,  llamó “Los cabeza caliente”.

El 12 de abril de 1960, el tribunal disciplinario de AD, expulsa a los dirigentes juveniles Américo Martín, Moisés Moleiro, Héctor Pérez Marcano, Argenis Gómez, Freddy Melo, Rómulo Henríquez, Raúl Lugo Rojas, Jesús Petit Da Costa, Lino Martínez, otros. Igual sanción reciben los dirigentes del partido Domingo Alberto Rangel, Simón Sáez Mérida, Gumersindo Rodríguez y Gabriel Quintero Luzardo entre otros.

El 8 de abril de 1960, los “Cabeza caliente” influenciados por la revolución cubana y Fidel, ya eran insalvables las diferencias con AD y el presidente de la República, antes de la expulsión de AD, fundaron el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), con los colores rojo y negro que siempre los identifico. Abrazan la política dura, asumen la lucha armada para la toma del poder como lo habían hecho los “Barbudos cubanos en la Sierra maestra”, estos jóvenes fundaron el Frente Armado de Liberación Nacional (FALN) y, crearon junto al Partido Comunista de Venezuela (PCV), las guerrillas en las montañas venezolanas.

 “A los camaradas, a los que le confié mi vida”

Américo viaja a Cuba recién derrotado Fulgencio Batista, se reúne con Fidel, Raúl Castro y con el Che Guevara. En los años 1964 y 65, regresa a La Habana, ya estaba en la clandestinidad y la lucha guerrillera, para formación y aprendizaje. Fue de los dirigentes venezolanos que mantuvo mejores relaciones con Fidel y Raúl Castro.

Américo Martín, siempre ha dicho que en los momentos más difíciles de su vida siempre  “confió en sus amigos y camaradas que por su probado coraje difícilmente iban a traicionarlo, en los años 1960, Moisés Moleiro, Héctor Pérez Marcano (El Macho), Teodoro Petkoff, Julio Escalona, José Vicente Rangel, Pompeyo Márquez, Guillermo García Ponce, Adicea Castillo (fue su primera esposa), Isabel Carmona, entre otros”.

El 23 de enero, lo sorprendió en la cárcel

La madrugada del 23 de enero de 1958, sorprendió a Américo Martín, preso  en la  cárcel del Obispo en Caracas, comenta. “Que estaba en una claraboya y desde allí pudo observar las banderas y los gritos de la gente que pedía ‘libertad libertad’ y la algarabía de la felicidad porque el dictador huía en la vaca sagrada hacia el exterior”. Se encontraba recluido en el sector conocido como “La nevera”, con el Chivo Acosta, Pedro Pablo Aguilar, Cayetano Ramírez y Jesús María Pacheco, entre otros presos. La gente gritaba “cayó la dictadura, cayó la dictadura”, recuerda que salieron todos de los pabellones corriendo a abrazarse, y se abalanzaron a la puerta central del penal que estaba trancada con una palanca. Se escuchaban gritos ¡suelten los estudiantes, suelten los presos políticos!. La puerta fue violentada y salieron a la calle, lo alzaban y cargaban en brazos como a los toreros.

Sus Memorias 

Américo Martín, publicó en dos tomos sus Memorias: el Tomo I, “Ahora es cuando”, comprende los años 1945 a 1960; el Tomo II, “La terrible década de los 60”, comprende los años 1960 a 1970.

En la presentación de las Memorias de Américo Martín, tomó la palabra el periodista Alonso Moleiro, hijo de Moisés y dijo. “Esa generación tiene que contar lo que vivió, es muchísimo tiempo. Pocos han hecho memorias de modo que es una apuesta para que el resto de los integrantes de esa generación. Hay que ir poniendo las cosas de adelante hacia atrás, ahora que estamos viviendo esta situación de especial acento y especial  dramatismo”.

Américo, es un extraordinario demócrata, con suficiente autoridad para sostener sus posiciones y planteamientos, porque lo hace con convicción buscando lo mejor para su patria, siempre he considerado que no es un político de falsas posturas, estuvimos en partidos políticos distintos, pero siempre ha habido respeto mutuo.

mariovaldez@gmail.com

@marioevaldez

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