Cáritas Venezuela: “Nos volvemos a poner a la orden del Estado para salvar vidas”

En conversación exclusiva con Reporte Católico Laico, la directora de Cáritas, Janeth Márquez le recordó al estado venezolano que la labor realizada por el organismo internacional “no tiene tinte político”.

La prioridad de la Iglesia Católica es la salvaguarda y protección de la vida humana y en ello se enfoca su institución mundial. Aunque el gobierno la ve como amenaza, lo cierto es que siempre ha estado dispuesto –como hasta ahora- a brindar ayuda silenciosa y eficaz

 

Carlos Zapata | Reporte Católico Laico

 

Caracas.- El organismo de acción social de la Iglesia Católica es mediático debido principalmente a las alarmantes cifras que presenta, con una credibilidad de excepción en el mundo; pero sobre todo por la particular efectividad de sus obras, con resultados patentes en la mitigación de la compleja crisis que sufre Venezuela.

En conversación exclusiva con Reporte Católico Laico, la directora de Cáritas, Janeth Márquez le recordó al estado venezolano que la labor realizada por el organismo internacional “no tiene tinte político”, porque sus programas “no son para amigos y enemigos. Tampoco les decimos a las personas que atendemos si el gobierno es bueno o malo, o si tiene la culpa o no de cuanto le sucede”.

La socióloga, que acumula una dilatada experiencia de más de 28 años en labores sociales de la Iglesia en América Latina, espera que “2018 sea el año para la solución de las problemáticas sociales más graves de Venezuela”, por lo que adelantó que consolidarán alianzas con organismos globales a los que les une el deseo de salvar el mayor número de vidas humanas.

Aunque lamentó que en el caso local, “el Estado no ha sabido reconocer el trabajo que desarrolla Cáritas”, el cual resulta “vital para más del 5% de la población vulnerable” de la nación sudamericana en un universo de 30 millones de habitantes, sostuvo que ha habido encuentros positivos con resultado de al menos dos colaboraciones: una para el ingreso de medicinas específicas y otro para la entrada de tratamientos contra la malaria.

También cuestiona el hecho de que recursos logísticos, presupuestarios y de talento humano e incluso de voluntariado se tenga que destinar a trabajos de monitoreo, elaboración y recolección de data, labores de seguimiento estadístico y procesamiento técnico que “debería hacer el Instituto Nacional de Nutrición” y otros organismos del gobierno.

Pese a que no tienen datos tabulados con respecto a los gastos que ello representa, basta revisar el despliegue técnico y operativo del organismo para comprender la dimensión del “problema”, toda vez que se trata de recursos que bien podrían destinarse a la parte netamente asistencial o de formación, a través de programas que por esta razón han debido detenerse.

Cuando se le consulta con respecto a las tendencias y el gris panorama de elevación permanente del número de niños afectados por desnutrición aguda y severa en Venezuela, o del umbral ya superado de pobreza extrema en parte de las zonas tratadas, la responsable nacional de Cáritas elige elevar la mirada con esperanza hacia “lo que aún se puede hacer para cambiar el futuro y construir una realidad distinta”.

“Nuestro país tiene la mesa servida para cambiar esta realidad”, insiste la responsable de los boletines que tanto incomodan al gobierno de Nicolás Maduro, toda vez que ponen evidencia –con cifras irrebatibles- la dramática situación que sufre la nación sudamericana.

Esa credibilidad internacional solamente cuestionada por el mandatario, contrasta con el reconocimiento mundial a la labor social de la Iglesia, la cual llevó a las potencias del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas a solicitar sus datos y opinión experta en el caso local, pese a que tal foro cuenta con la participación de dos grandes aliados estratégicos de Maduro: China y Rusia, ambos con capacidad de veto.

No obstante, Cáritas va más allá de cifras: cada número corresponde a una vida, con nombre y apellido… Y Márquez revela además otras cifras inéditas que no figuran en ninguna de las publicaciones oficiales del organismo: la mayor parte de la población abarcada de manera directa por Cáritas está en situación de pobreza “y el 80% de ella está conformada por chavistas”, que reciben con cariño la ayuda integral de la Iglesia, muchas veces sin tener la más mínima idea de dónde proviene.

En este sentido, la funcionaria insiste en que están dispuestos a brindar todo el apoyo del ejército de bondades y especialistas que mantiene desplegado el organismo en Venezuela, independientemente de quien esté al frente del Gobierno, porque “debemos dejar que hable el corazón, y el corazón es la caridad”.

Insistió en la necesidad de “hablar con el corazón y no con las vísceras”, porque en un barrio –y Cáritas los conoce bien- cuando alguien está enfermo o se está muriendo, todos se movilizan para salvar esa vida… Y cuando entramos a ayudar, jamás estamos mirando colores, ideologías o tendencias, pues nuestra labor primaria es “salvar vidas y trabajar por la dignidad de la persona humana”.

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