El Alma de Simón Bolívar – Víctor Manuel García Hidalgo

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Muamar El Gadafi, recibe la Espada de Bolívar, de manos del Tte. Coronel Hugo Chávez Frías, Presidente de la República bolivariana de Venezuela

Simón Bolívar, el Libertador, nace el 24 julio de 1783, nunca en vida celebró su cumpleaños ese día. La vieja constumbre religiosa de celebrar el Santoral, no hay duda que influyó,  para que Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios y su familia,  recordaran su fecha natalicia el día de San Simón Apostol, el día 28 de octubre. Es decir, ayer. En Venezuela, nadie o casi nadie, lo recordó. A pesar de que esta supuesta revolución que desgobierna al país, dice ser bolivariana, minúscula ex profeso.

Lo que en realidad deseo significar en este artículo de opinión, es la incomodidad, que debe sentir el Alma de Simón Bolívar, el Libertador, partiendo del mal uso que hacen de su nombre, el hecho real de haber profanado sus restos mortales, con fines insospechados y peor aun, hacer letra muerta de su sabiduría y legado. Basta con leer su última proclama y proyectarla hasta nuestros días. Sana intención de establecer análisis y aportar ideas, que  permitan ordenar el presente y construir el futuro, veamos:

A los pueblos de Colombia Colombianos:

Habéis presenciado mis esfuerzos para plantear la libertad donde reinaba antes la tiranía. He trabajado con desinterés, abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé del mando cuando me persuadí que desconfiábais de mi desprendimiento. Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado, mi reputación y mi amor a la libertad. He sido víctima de mis perseguidores, que me han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los perdono. Al desaparecer de en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo hacer la manifestación de mis últimos deseos. No aspiro a otra gloria que a la consolidación de Colombia. Todos debéis trabajar por el bien inestimable de la Unión: los pueblos obedeciendo al actual gobierno para libertarse de la anarquía; los ministros del santuario dirigiendo sus oraciones al cielo; y los militares empleando su espada en defender las garantías sociales. ¡Colombianos! Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la Unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro.

Hacienda de San Pedro, en Santa Marta, a 10 de diciembre de 1830. Simón Bolívar

 Los pueblos liberados por Simón Bolívar, léase: Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú, han sufrido en carne propia, la desatención y la desobediencia al legado de Bolívar.

Se nos dice que la espada de Bolívar camina por la América Latina  y  la realidad es otra: lo que avanzó y a pasos acelerados, fue: la corrupción, la ignorancia, el hambre y se ensanchó la brecha entre el país político y el país nacional. Ese divorcio entre la élite política y los pueblos liberados por Bolívar, aumento de manera peligrosa, al mismo pasó como se intentó propagar la ideología fracasada del Castro – Comunismo, disfrazado de un nuevo Socialismo de Siglo XXI.

Desde Caracas, hasta el alto Perú, hoy Bolivia, los pueblos liberados por Bolívar, tienen que reencontrase y reinventarse: Poderes Públicos Autónomos e independientes; respeto al Estado de Derecho, Justicia, Educación, Salud y ECO – Desarrollo Sustentable e Integración, lo demás vendrá por añadidura. Si así lo hiciereis, el Alma de Simón Bolívar, por fin, descansará en PAZ.

“¡Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se  consolide la Unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro!”

 

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