La oposición y la hora loca – Mario Valdez

A nadie debe sorprender lo que esta sucediendo en el campo de la oposición venezolana, eso es un juego cantado, sencillamente ha llegado el momento de las definiciones, del decantamiento. Desde el nacimiento de la Coordinadora Democrática y luego con la Mud, siempre han existido las diferencias políticas y las posiciones encontradas, producto de los intereses particulares de los que se han considerado los próximos inquilinos de Miraflores, a los partidos y grupos los ha unido un interés o denominador común, salir del gobierno chavista ahora madurista.
Todos los partidos y los dirigentes políticos estaban conscientes y aceptaron las condiciones para participar en el proceso electoral, es más, el CNE llamó a elecciones y fijo una fecha, la ANC la modificó y dijo las elecciones se realizaran el 15 de octubre de 2017, todos aceptaron, no recuerdo a uno solo de los actores que haya levantado la voz oponiéndose a lo dicho por la ANC. El secretario general de la OEA, Almagro ha calificado las elecciones, de fraudulentas y ha dicho que la oposición es coparticipe del fraude, porque aceptó todas condiciones con las que se realizaron las elecciones y participó. No vengan a decir ahora que a Ustedes los engañaron, nadie puede alegar su torpeza en defensa propia.
La oposición se encuentra como los asistentes a una fiesta cuando empieza la hora loca, los que perdieron le echan la culpa de su derrota a los otros y los acusan de traidores, judas y vendidos al gobierno; el otro factor dice que la culpa es de los que propusieron “la salida como sea”, que llamaron a la guarimba y al desastre. Es probable que todos tengan razón, que existan dos políticas, lo sensato es que le hablen claro al país, definan sus posiciones y actúen, porque los electores lo saben y por eso los castigo en el proceso electoral. Si no hubiesen actuado con tanta incoherencia y políticas erradas seguramente los resultados serian a la inversa.
El pelotón de fusilamiento
La gobernadora Laidy Gómez sumó a su favor el 64 por ciento de los votantes en Táchira, una de las regiones más duras en el proceso; Alfredito Díaz en Nueva Esparta le puso un mundo para ganarle al general Mata Figueroa, igual sucedió con Barreto Sira en Anzoátegui, Guanipa en el Zulia y Ramón Guevara en Mérida. Ahora bien, esos pueblos salieron a votar para salir de esos gobiernos que no le resolvieron sus problemas, que se pudrieron en corrupción y albergan la esperanza que sus nuevos gobernantes puedan hacerlo mejor que los anteriores, con todas las dificultades que representa para ellos el gobierno nacional. Porque tienen ellos que renunciar a sus victorias ganadas en buena lid y con la corriente en contra. Cuando deberían premiarlos y reconocerlos como los lideres victoriosos de ese proceso, lo que hacen es ponerlos en el paredón y le ponen al frente un pelotón de fusilamiento.
Los gobernadores merecen el respaldo y el apoyo, el camino es electoral, con una dirección política que dialogue de cara al país, que haga respetar la voluntad del pueblo, que llame a la unidad, que ponga en su sitio a los que están jugando adelantado por encima de los intereses colectivo, para mantener una lucha frontal y sin cuartel contra el abuso y el autoritarismo.
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