Editorial de Angela Zago en 24 Horas con Napoleón Bravo – Revientan las redes

Angela Zago 12
Angela Zago, periodista, escritora y profesora universitaria
En medio de la conflictividad mundial más de una vez, tanto en broma como en serio hemos comentado:
    ¿Será que a los candidatos a las presidencias de nuestros países, además de los requisitos usuales, se le deberá pedir un certificado de salubridad mental?
    No es una petición tan loca: por allí nos hemos topado con ególatra, narcisista y algo peor: sociopatas.
    Pero, además de pedir una evaluación siquiátrica a nuestras posibles autoridades, también hay que realizar una investigación acerca de su formación como demócratas.
    ¿Cómo fue la familia en la cual se formó?
    El elemento central que fortalece las responsabilidades familiares compartidas es el diálogo entre los miembros. Diálogo que permita conocer las expectativas de los padres, de los hijos y sus puntos de discrepancia a fin de generar consenso o acuerdos.
Pertenecer a una familia democrática supone afrontar el desarrollo en diálogo con los miembros de la familia y de la sociedad.
Los dirigentes que asumen ser demócratas saben que todos los miembros de una familia son importantes que cada uno tiene el derecho y deber de opinar y que no basta con decirlo, hay que demostrarlo y una gran oportunidad para hacerlo es cuando se presentan problemas o cuando quieren hacer una actividad juntos.
Los padres democráticos no juzgan sin antes escuchar ambas partes y tomar en cuenta la opinión de los otros miembros de la familia.
    Un líder democrático permite y acepta los comentarios y apreciaciones distintas a las suyas a la vez de estimular el sentido de la pertenencia al grupo y al proyecto.
    Un líder democrático no cambia de estrategia sin el consenso de la sociedad en la cual actúa y no margina a nadie. Así evita conflictos o separaciones.
Toma en serio todo lo que se prevé desarrollar y sabe que cambiar de planes de manera arbitraria crea inestabilidad.
    Un demócrata cuando hay problemas, los enfrenta y promueve resultados en conjuntos y no crear competencia en el grupo.
    Un líder democrático pondrá gran énfasis en permitir una amplia participación al momento de tomar decisiones.
Promoverá activamente el intercambio de ideas, de modo que todas las personas con diferentes niveles de conocimientos y habilidades puedan exponer sus puntos de vista.
Los líderes democráticos respetan la opinión de otros y la toman en consideración. No descalifican ni agreden a quienes piensan diferente a ellos, o creen en otras estrategias.
    A veces, en la confusión actual se siente un tufito autocrático que caracteriza al líder que no permite ni quiere saber de la opinión contrarias a la suya.
El líder autocrático  es dominante, exigente, restrictivo. Firme en su carácter; desconfía de los demás y es controlador y sobretodo:
    Descalifica cualquier opinión contraria a la suya: o estás conmigo o contra mí….o puedo sugerir que eres un infiltrado y están con el enemigo.
    Es hora de exigir democracia a quienes dicen ser demócratas.

Un comentario sobre “Editorial de Angela Zago en 24 Horas con Napoleón Bravo – Revientan las redes

  1. Estoy 100% de acuerdo con tu opinión expresada en el contenido de este artículo. Cuanto sufrimiento nos podríamos haber ahorrado si ese concepto estuviese incluido en nuestra Constitución como principio fundamental para defender la democracia. Cuanta verdad comprimida en aquel valioso pensamiento que nos enseñaron en los primeros años de nuestras escuelas “Moral y Luces son nuestras primeras necesidades”

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