Editorial de Angela Zago en 24 Horas con Napoleón Bravo

Editorial. 24 Horas con Napoleón Bravo

Según los pueblos antiguos, la esperanza fue una divinidad honrada por los romanos a quien le construyeron muchos templos.
 
Según los poetas, la esperanza es hermana del Sueño que da tregua a nuestras penas y de la muerte que las termina. Píndaro la llama la nodriza de los viejos.
 
Los romanos, la representan bajo la figura de una joven ninfa, con rostro sereno, sonriéndose con gracia, coronada de flores; mensajeras de los frutos y teniendo en su mano un ramo de ellos. 
Los venezolanos contamos con una imagen distinta de la esperanza: tenemos una hermosa imagen:
Es una adolescente que tiene su cabellera cubierta por un casco. Del cuello no le cuelga una medalla, ni un collar de cuencas, no, ella tiene alrededor de su garganta una máscara antigas y sus hombros están cubiertos por la bandera de Venezuela. Porta el retrato de su hermano asesinado quien también tiene la cara cubierta y sólo unos ojos brillantes de mirada fija, segura y alegre nos ven.
En la mano derecha nuestra imagen de la esperanza lleva una rosa de tallo largo
Su expresión es difícil de descubrir. Sus ojos inmensos ven directamente con cierta dureza, con mucha seguridad.
No está sonreída, ni molesta: está segura. Parece preguntar: ¿Qué? ¿Qué quieres? Aquí estoy dispuesta a defender la bandera del guerrero asesinado, que es mi hermano.
    O será. Aquí estoy dispuesta a defender mi nación de la misma forma que la defendió mi hermano mayor.
    La figura de los guerreros venezolanos cubiertos sus rostros con franelas, gorros y cascos y con escudos de cartón o de hojalata como única defensa recorrió parte del mundo occidental y nos llenó el pecho de orgullo: oímos en los diferentes noticieros y programas de opinión referirse a nuestro pueblo como pueblo de valientes, de gente digna.
    Se habló de los nuevos libertadores y nuestra fe y esperanza se plantaron encima de sus espaldas.
    Nos asesinaron en menos de un trimestre a 128 de nuestros libertadores. Los lloramos, sentimos la tristeza de sus respectivas familias pero nos impresionó que al lado de sus respectivos ataúdes siempre oímos a una madre, a un padre, hermano, tío, tía, decir: de aquí salimos a continuar la lucha.
    Hoy un manto de desesperanza y tristeza parece cubrir el escenario de nuestras calles y entonces recordamos a nuestros guerreros; a la chama de 14 años que con la Constitución en la mano se enfrentó a la agresiva Guardia Nacional y defendió su derecho a la protesta, a la libertad de estar en la calle.
    Cubrámonos con estas imágenes: desechemos la tristeza; derrotemos la desesperanza y alcemos sus banderas. Busquemos las imágenes de nuestros guerreros y con ellas hagamos estandartes.
    Olvidemos lo que nos ha llenado de tristeza y gritemos con alegría: la lucha es contra la muerte y los traidores de la patria; la lucha es por la esperanza.
    Recuperemos la gloria de nuestros nuevos libertadores y participemos en la reorganización de la resistencia
La victoria será nuestra!!

Angela Zago

Un comentario sobre “Editorial de Angela Zago en 24 Horas con Napoleón Bravo

  1. Cómo siempre, excelente
    Interpretación,de la acción, se le extraña, importante su presencia en el ámbito social, político,porque su presencia espiritual se siente, cuenta con suficiente curricula,experiencia y vivencia del acontecer ! Humanidad Amor por Venezuela! Por los Venezolanos
    dificultó quien pueda superarla ! Bienvenida!

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