Editorial de Angela Zago: ¿Qué lo-gra-mos?, revienta las redes

El qué dirán es una sombra de doble filo que siempre ha existido, que pone muros a nuestra libertad,  que frena nuestros pasos y que nos obliga a estar atentos para no quebrantar esas normas implícitas de lo que se supone, “está bien”.
 
Desde los sucesos del 11 de abril del 2002, la oposición oficial venezolana se traumatizó: 
una preocupación colma la atmósfera de cualquier decisión de la cúpula política de esta oposición.
Cualquier acción a tomar debe estar cubierta por el manto glorioso del voto. En la búsqueda del voto para las elecciones regionales, los candidatos (o quienes les apoyan)  hacen hincapié en que debemos votar porque, le quitaremos espacios a la dictadura;  somos demócratas y tenemos que demostrarlo”.
 
    También afirman que el voto no es algo tangible que nos pueden robar; es un derecho que debemos ejercer y así comprobar nuestra esencia del ser democráticos.
 
    Si somos demócratas y debemos demostrarlo,  lo primero que debemos hacer es defender la Constitución y el Estado de Derecho.
 
El voto es un instrumento del ejercicio de la democracia. Un país no es demócratico porque ejerza el derecho a votar:  hay demasiados ejemplos de países que tienen férreas dictaduras y allí  se vota.  Por lo tanto ir a votar no significa que por ello ejercemos un derecho democrático; es solo –repito- un instrumento que podemos utilizar. Pero, antes de aprovechar el instrumento que me da el derecho a elegir a nuestras autoridades, lo primero que necesito, es vivir en un país con Estado de Derecho.
Entonces vamos paso a paso. 
 
Comencemos por lo primero y fundamental: Rescatemos el Estado de Derecho;  defendamos la vigencia de la Constitución y exijamos que se cumplan las leyes.
En un país donde el Estado de Derecho no existe;  se viola la Constitución y las leyes,  el voto no es un instrumento democrático. Es más bien una simulación: Simulemos que el juego tiene reglas, que hay espacios demarcados y que el referí es imparcial. Simulemos.
    Se trata tanto de una simulación, que, si ganamos el juego no obtenemos ni premios, ni medallas.
    Por ejemplo: ¿Cuál sería el premio que se obtiene con las elecciones regionales?
    El premio sería tener una autoridad que mejore nuestra situación como sociedad o como ciudadano o individuo.
    Pero, quienes invitan a votar afirman que ellos no pueden hacer nada distinto a lo que hay:  no importa el tipo de gobernador que tengas, seguirás buscando comida en la basura; temiendo a cualquier extraño que se te acerque y llegando a hospitales donde no hay cómo tratarte. 
Además, continuarás viendo por televisión a los autores intelectuales de los asesinatos de nuestros muchachos.
    Pero hay que ir a la simulación: tenemos que mostrar nuevamente que somos demócratas.
 
Es la vieja prédica: ser honesto y también parecerlo. Es ser demócrata y también parecerlo. Es el rollo del qué dirán de nosotros.  Pues les comento: ya dicen que a ustedes les importa muy poco ser demócrata.
 
Importantes dirigentes mundiales e incluso expresidentes no entienden por qué hace apenas un par de meses hablaron sobre legitimidad; lucha de calle; desconocimiento del régimen y combate frontal para sacar del poder a un grupo de narco-traficantes. 
    Sí son demócratas demuéstrenlo: defiendan la Constitución y el Estado de Derecho primero que los cargos y sus espacios.
    El tablero de la gente que creen en las leyes y la Constitución, es defender el Estado de Derecho por encima de lo que sea. Ustedes afirman: No se va ir Maduro pero le podemos dar una derrota descomunal:
¿Si?
¿Cómo para qué?
Queremos saber como ciudadanos: ¿Qué logramos con unas elecciones regionales?
No se recupera el Estado de Derecho.
No se defiende la vigencia de la Constitución.
No obtenemos libertad.
Digan: con la honestidad de un demócrata: ¿Qué lo-gra-mos?
Angela Zago

Un comentario sobre “Editorial de Angela Zago: ¿Qué lo-gra-mos?, revienta las redes

  1. ¡Por fin! Una valiente Mujer, se atrevió a “descifrar” el Propósito enmascarado y confuso de la Oposición. Su denuncia aclaratoria desnuda a la MUD y queda la “AMBICIÓN DE PODER” Adiós LIBERTAD Y CONSTITUCIÓN!

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