El amor entre La Ceiba y El Mango -Víctor Manuel García Hidalgo

El amor entre La Ceiba y El Mango

Desde la raíz hasta el cielo, entrelazan su majestuosidad, magia y secretos con mucho amor. Sus ramas, son brazos que se abrazan en eterno idilio,  sus hojas se recorren por todo el hermoso verdor, como dedos que se acarician al batir el viento, las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año.

Así es el amor entre La Ceiba y El Mango del Parque del Este: limpio, puro, hermoso, verde, majestuoso,  natural. Está a la vista de todos y todos a veces, ni lo determinan. Pasan inadvertidos, para los que no aman la naturaleza ni conocen el “Shinrin Yoku”, la práctica japonesa de los Baños Medicinales Forestales.

 Shinrin Yoku, en el Parque del Este

“¡No se trata de caminar por el bosque!” – “¡No!” –   “ Se trata de tomarse el tiempo para notar lo que vemos, respirar profundamente, sentir el contacto con el aire, las texturas de las hojas, escuchar el viento entre los árboles, oír los pájaros” – explica Amos Clifford, fundador de la Asociación de Terapias de la Naturaleza y el Bosque (Association of Nature and Forest Therapy), con sede en California, que promueve la práctica japonesa en Estados Unidos.

Recuerdo una frase que Herman Hesse, inmortalizó en el Lobo Estepario, el libro que relata la iluminación de las zonas oscuras de la condición humana y retrata los devastadores efectos de una sociedad nada solidaria y cada vez más atomizada:  -“¡Los Arboles son nuestros santuarios!” – “¡ Cuando aprendemos a escucharlos llegamos a casa…. Son nobles, héroes, hermosos, nos dan la felicidad…!”  Fin de la cita de Hesse.

Los científicos japoneses, según estudios realizados, concluyen que  el impacto de los baños forestales en la salud es claro: bajan la presión arterial, fortalecen el sistema inmunológico, reducen las hormonas relacionadas al estrés y la incidencia de infartos.

Terapia forestal

El término “shinrin yoku” significa literamente “absorber la atmósfera del bosque” y fue acuñado inicialmente por técnicos de la Agencia Forestal de Japón. Pero el concepto está inspirado en prácticas budistas ancestrales y en el sintoísmo, una religión nativa de Japón que venera los espíritus de la naturaleza.

La Agencia Forestal del Japón,  designó a cerca de 50 bosques como centros de terapia forestal y espera expandir el número a 100 en la próxima década.

 

El Amor entre la Ceiba y el Mango

Impactado estoy por tanto amor que se profesan,

lo celebran batiendo sus hojas al viento,

despidiendo y regalando,  el aire puro, producto de su amor.

Un amor natural que nació quizás, furtivamente,

pero que,  con los años, se fortaleció ante la vista de todos.

Cual cimiento, entrecruzado  de raíces que sirven de base a

tan hermoso sombrero, que cobija,  sana y  deleita.

Son sus hojas  las que mueven la brisa musical,

cada vez que se acarician, se besan

y se hacen el Amor entre la Ceiba y El Mango.

“¡Acércanos a tu amor!” – te lo pedimos. –“¡Lo haremos con respeto, admiración y seguridad!”.  Tan solo queremos cuidarte, de la misma forma amorosa, como el Amor de la Ceiba y el Mango, cuida de nosotros: “¡Los caminantes del Parque del Este!”

 

Caracas, 1 de octubre de 2017  

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