Las dos Coreas y el comunismo – Raúl Sanz Machado

Después de la segunda guerra mundial, la extensa península de Corea de más de dos  millones de klms2, fue dividida, por el paralelo 38, en dos territorios de ocupación: la región norte, vecina a China y Rusia, quedó en manos de la URSS en 1948 con el nombre de República Popular Democrática de Corea –norte– y Corea del sur, ocupada por Estados Unidos, territorio  que mantuvo desde 1945 hasta 1948 cuando se fundó la república, libre, independiente y  democrática, el 15 de agosto, hace ahora 70 años, presidida por Syngman Rhee. En el mismo año se funda la RPD de Corea del Norte, bajo el yugo del dictador Kim, Il Sung, promotor de la ideología Juche que consagra a las masas como propietarios únicos de la revolución, al estilo de los regímenes comunistas, hasta nuestros días. Kim Il Sung fue el fundador del Partido de los Trabajadores  –el único– y  comandante en jefe del ejército. A partir de 1967 acometió un baño político de sangre, purgando a una veintena de altos funcionarios que habían sido miembros de la guerrilla de Kim Il Sung, consolidando su liderazgo, para ganarse la venerable obediencia incondicional del pueblo. Así creó la dinastía que aún hoy 70 años después,  detenta el poder, en manos de  su siniestro nieto Kim Jong-Un, quien a fines de 2011 asumió el poder totalitario, reformó la Constitución y proclamó a Corea del Norte como “Estado Nuclear”,  su obsesión psicótica; consolidó el partido Comunista, manteniendo el poder de vida y  muerte de manera discrecional. Ejecutó a su propio tío y a su medio hermano Kim Jong-Nam, mediante una inyección letal, aplicada por dos agentes femeninas en Malasia

Desde marzo pasado, el demencial gobernante coreano, ha llevado a cabo 17 pruebas misilísticas de mediano y largo alcance, ante la estupefacción del mundo. Las reacciones y sanciones aplicadas, entre otros, por USA, Canadá, Francia, Inglaterra y Corea del Sur no solo no han logrado su objetivo disuasivo. La respuesta fue el último ensayo con el poderoso misil Taepdong, dotado de un cabezal de hidrógeno, con una inimaginable potencia destructiva de 250 kilotones, equivalente a 250.000 toneladas de TNT, capaz de alcanzar una distancia de 6.000 kls. cuyas consecuencias serían apocalípticas. El lanzamiento del temible artefacto a principios de septiembre pasado, cuando en China estaba reunida la Cumbre del Grupo BRIC –Brasil, Rusia, India, China y Sur Africa– constituyó una abierta provocación contra China, cuyo anfitrión era el Primer Ministro Xi Jinping.

Ante las denuncias y sanciones promovidas en la ONU, el embajador coreano Han Tae Song, sin perder la compostura hizo el anuncio de que su país redoblaría su capacidad nuclear y de paso ofreció “un regalito” para USA. No obstante su amenazadora demostración de fuerza, un mínimo rasgo de sentido común, permite suponer que Corea del Norte no se atrevería a desencadenar una hecatombe de tal naturaleza, lo que implicaría su propia e irremediable extinción.

Corea del Norte, es un país de unos 25 millones de habitantes, considerado como el más aislado y hermético del mundo. Como en toda dictadura, impera el gasto público en el poder armado, por sobre la satisfacción de las necesidades básicas de alimentación, salud pública y bienestar social. La energía eléctrica es muy escasa; impresiona la oscuridad reinante en la ciudad capital Pyongyang que en contraste posee uno de los más grandes aeropuertos de la región asiática, aunque el turismo es escaso y rígidamente controlado por razones políticas. A partir de 1997 se desató una severa crisis de hambre considerada la peor en los 3 siglos precedentes. No falta el problema del narco tráfico con la metanfetamina, conocida comúnmente como “cristal” o “ice”, siendo Corea del Norte el mayor exportador a China. Aparte de su poderío bélico y nuclear, la situación económica incide en el nivel y calidad de vida de los norcoreanos. No existen fortunas privadas como en las de sus países vecinos.

Corea del Sur, por su parte, ostenta un alto nivel de desarrollo socio-económico. Con una población de 55 millones de habitantes, posee un apreciable PIB de USD$40.000 per cápita, una sólida estructura económica, baja tasa de inflación de 4.7% y desempleo y un vigoroso comercio de exportación de aproximadamente USD$440.000 billones, gracias a su capacidad industrial y empresarial, especialmente en el área electrónica, que le ha ganado justo reconocimiento como uno de los tigres asiáticos”. Es, en síntesis, la singular diferencia entre el comunismo disfrazado de socialismo democrático y la democracia liberal inspirada en los derechos humanos.  

El gran pensador y escritor francés del siglo XIX, Honorato de Balzac, dejó esta reflexión de actualidad: “El socialismo que se cree moderno, es un viejo parricida, siempre mató a la república, su madre, y a la libertad, su hermana”.-

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