Un país en venta – Carlos Canache Mata

Rómulo Betancourt tituló la primera parte de su libro Venezuela, Política y Petróleo, con el nombre de “una república en venta”, donde analiza la entrega de grandes extensiones del subsuelo nacional en concesiones a consorcios petroleros extranjeros por Juan Vicente Gómez. La  renta proveniente  de la explotación petrolera contribuyó decisivamente a la consolidación de su dictadura.

La actual dictadura venezolana, que comenzó en 1999 con Hugo Chávez y continúa desde 2013 con Nicolás Maduro, no utilizó los altos ingresos del tiempo de la bonanza petrolera para diversificar la economía y ahorrar dinero en un fondo de reservas en previsión de una caída de los precios de los hidrocarburos al pasar la época de las vacas gordas. El ingreso petrolero, en manos del chavo-madurismo, se ha dilapidado y desviado al enriquecimiento ilícito de los altos jerarcas del régimen.

Si Gómez concedía el subsuelo nacional para darle piso económico a su autocracia, Maduro se aferra al poder recurriendo, ante la caída de los precios petroleros que existe desde mediados de 2014 y la importante baja de la producción de PDVSA, al remate de activos del patrimonio de la república. Se recuerda que en mayo de este año la firma estadounidense Goldman Sachs compró, con un  descuento del 69%, bonos que PDVSA había dado al BCV en pago del financiamiento que recibía. Los rusos y los chinos tienen el control de parte apreciable de la producción y distribución del petróleo venezolano, al igual que del sector financiero. Es sabido que la empresa Rosneft, la mayor productora de crudo de Rusia, tiene una participación de 49,9% en Citgo como garantía de un préstamo que recibió la dictadura de Maduro el año pasado. El problema de caja del régimen se ha agravado por las sanciones financieras de Estados Unidos sobre la emisión de nueva deuda por parte de la república y de PDVSA, lo que están aprovechando Rusia y China para negociar privilegiadamente con Venezuela, aparte de que ya, como lo señaló el experto petrolero Ramón Espinasa, “la entrega de los bloques de la Faja Petrolera del Orinoco a rusos y chinos ha violado la soberanía nacional”. Sí, no cabe duda: Rusia y China ofrecen sus salvavidas financieros valiéndose del estado de necesidad en que se encuentra Venezuela para obtener un acceso ventajoso a nuestras reservas petroleras y mineras.

¿Es sostenible que sigamos hipotecando y rematando con altas tasas de descuento los activos del patrimonio público?.-

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