Bateman, “más importante que Fidel Castro” – Mario Valdez

Con motivo de los acuerdos de Paz, firmado entre la guerrilla “Timochenko” y el gobierno colombiano en dias recientes. Recordamos que ya a finales de los años 70, el jefe guerrillero Jaime Bateman, tenía diferencia con sus camaradas porque hablaba de la paz, del desarme y la vía electoral, decia: “el problema no son las armas sino las masas. Cuando ellos ‘los guerrilleros´ entiendan eso, van a dejar las armas y van a salir corriendo detrás de las masas, porque de ellas depende el futuro político que quieren construir a partir de estos dialogos con el gobierno”.

El escritor Gabriel García Marquez, colombiano, premio Nobel de la Paz, quien valorando la personalidad de Jaime Bateman, dijó: “de no haber muerto prematuramente, habría llegado a ser más importante que Fidel Castro”.

“El profeta por la paz”

En 1973, Jaime Bateman cofundador de las FARC, deja la organización, las diferencias con sus camaradas más que ideológicas eran estratégicas, él sostenía que había que llevar la guerra a la ciudad, ir en búsqueda de las masas, del pueblo, que no se debía ser tan radical. Planteaba que la lucha no podía ser solo en las montañas, que había que luchar con el pueblo, hacer la guerra, para buscar la paz. En el prologo del Libro sobre Bateman, escrito por el historiador y ex M-19, Darío Villamizar, puede leerse:

“En 1980 Bateman supo, antes que cualquier colombiano, que se aproximaban los tiempos de la paz. Y también supo que se aproximaba su muerte. Quienes lo conocimos y podemos dar testimonio de su inmenso amor por la vida y de su alta vocación revolucionaria sabemos que cuando respondió que le gustaría ser recordado como ´el profeta de la paz´, lo hizo con el orgullo de ser el pregonero de los nuevos tiempos pero también con la resignación de no alcanzar a edificarla”.

Formado para la guerra, pero amante de la Paz”

En 1964 Jaime Bateman, conocido como “El Flaco” y  “comandante Pablo”,  a los 24 años de edad, ya había estado preso, hecho guerrilla rural y urbana, había ido varias veces a Moscú y Cuba a recibir formación teórica, política y militar, se hace secretario de Luis Alberto Morales Jaimes “Jacobo Arenas” y de Manuel Marulanda Vélez  “Tiro Fijo”, dos jefes históricos de ese ejercito insurgente, era instructor de marxismo leninismo.

Jaime Alfonso Bateman Cayón, nació el 23 de abril de 1940, en Santa Marta, Colombia, era un caribeño. En largas conversaciones que sostuve con Carlos Alonso Lucio ex M-19, un sobreviviente de ese entonces, a quien conocí en Caracas el año 2006, en compañía de Hugo Salazar y de un hombre muy cercano al comandante Hugo Chavez, de fuente viva pude conocer muchas historias de los líderes guerrilleros de esa época, Lucio estuvo en la cafetería donde con una granada le volaron la pierna izquierda a Navarro Wolff, supe de su amistad con Iván Marino Ospina, buenas historias para otra crónica. Me narraba Lucio, que  “para Bateman la revolución era una fiesta”, “como buen costeño, era chistoso, de buen humor y decía que las cosas había que hacerlas con alegría”.

A veces los hombres predestinados que hacen historia mueren jóvenes y en Bateman encontramos que fue un hombre formado para la guerra, pero amante de la paz.

Nace el M-19 y se roban la espada de Bolívar

El 17 de enero de 1974, Jaime Bateman funda el Movimiento 19 de abril (M-19), nace una guerrilla innovadora en Colombia, incorpora campesinos y obreros, abogados, poetas, escritores, poniendo en práctica la guerrilla urbana (la hubo en Venezuela, en los años ´60).  El eme, desarrolla en tiempo record una guerrilla efectista, combina la política con las armas, dando golpes espectaculares y publicitarios, se hicieron famosos, se dieron a conocer rapidamente y coparon la escena con: secuestros, asesinatos y robos. El mismo día se diferenciaron de la FARC y del ELN, puso en practica su teoria y le dio resultados.

Ese 17 de enero a las 5 de la tarde un comando del M-19,  entró a la Quinta Bolívar ubicada en pleno centro de Bogota, y se robó la espada del Libertador Simón Bolívar, convirtiendola en su simbolo de lucha armada. Jaime Bateman la guarda en la embajada de Cuba en Panama. En 1989 cuando Estados Unidos invade a Panama, la sacan a La Habana en la valija diplomatica. En 1991, deciden regresarla y la trasladan a Caracas, se la entregan a Gabriel Garcia Marquez “El Gabo”, a Carlos Andres Perez presidente de Venezuela, Noemí Sanin embajadora de Colombia en Caracas y a Antonio Navarro Wolff ex M-19, quienes la regresan nuevamente a la Quinta Bolívar.

El M-19 firma la Paz y cambia las balas por votos

El 9 de marzo de 1990, el M-19, se desmoviliza, entrega las armas y firma el acuerdo de paz, el Líder había muerto, pero Carlos Pizarro, Antonio Navarro Wolff, Gustavo Petro, Carlos Alonso Lucio y otros, fueron fundamentales para la toma de decisión, por la Paz.

Dos días después, el 11 de marzo de 1990, los comandantes dejan las balas y salen a buscar los votos, Carlos Pizarro es candidato a la Alcaldía de Bogotá, Antonio Navarro Wolff a la Alcaldía de Calí, Vera Grave y Everth Bustamante candidatos a Diputados por Bogotá y Cundinamarca respectivamente, otros. En diciembre de 1990, en las elecciones para diputados a la Asamblea Nacional Constituyente se convierten en la segunda fuerza política sacando 19 representantes de 70 elegidos.

Gustavo Petro fue Alcalde de Bogotá hasta junio de 2015.

De los jefes historicos solo queda uno, Antonio Navarro Wolff

De los seis dirigentes historicos de ese movimiento, solo queda uno vivo dando la pelea en el Senado de la República, Antonio Navarro Wolff, quien perdió la pierna izquierda en un atentado sufrido en Bogotá en mayo de 1985.

Jaime Bateman pereció en un accidente aéreo el 28 de abril de 1983, en la montaña colombo – panameña. Carlos Toledo Plata fue asesinado de nueve balazos por sicarios  el 10 de agosto de 1984, saliendo de su casa en Bucaramanga. Ivan Marino Ospina murió junto a su hijo en un enfrentamiento con el ejercito y la policia, en el allanamiento a una residencia clandestina en Cali, el 28 de agosto de 1985. Alvaro Fayad Delgado “El Turco”, era el objetivo, su cabeza tenía precio, la Policia Nacional de Colombia, le monta una emboscada y es acribillado, le dan de baja en el barrio Quinta Paredes de Bogotá, el jueves 15 de marzo de 1986, Carlos Pizarro Leongómez, era candidato presidencial, asesinado por un sicario a 17 mil pies de altura en un avión que cubría la ruta Bogotá a Barranquilla, el avión regreso a Bogotá, el lider llegó sin vida, eso sucedió el jueves 26 de abril de 1990.

El mal tiempo se llevó a Bateman

El 28 de abril de 1983, a las 7 y 45 de la mañana desde el aeropuerto de Santa Marta, Bateman en compañía de dos camaradas (Nelly Vivas y Conrado Marín), abordó una avioneta monomotor Piper Pa-28 Cherokee con matricula Colombiana, el piloto era el ex congresista Antonio Escobar. Según versión del M-19, “despegaron rumbo a Apartado o Montería para firmar acuerdos de actuación conjunta con otros jefes guerrilleros, pero el mal tiempo provocó la caida del aparato en la selva del Sinu, en la región del mar Caribe,…”. Aún hoy se comenta que el destino final era el aeropuerto de Paitilla en Panamá, para una entrevista sectreta con un alto emisario del gobierno de su país. No se supo más de la avioneta ni de sus ocupantes, cayó y se perdió en la selva. A los nueve meses fueron hallados los cuerpos. El 24 de febrero de 1984, fue sepultado en el cementero San Miguel de su tierra natal, Santa Marta, durante el recorrido fue acompañado por una multitud sin precedentes.

Era amigo personal de Fidel Castro, García Márquez, el general Omar Torrijos de Antonio Noriega, de Daniel Orteda y el comandante Tomás Borge. Los acuerdos que se firman hoy, 44 años después, es justo reconocerlo a Jaime Bateman el tiempo, le dio la razón.

marioevaldez@gmail.com

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