¿Quién mató el Son Cubano? – Víctor Manuel García Hidalgo

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Con motivo del inicio de la décima temporada de la Hora de la Salsa con Víctor Manuel, me adentré en el sabroso Son cubano, esa fusión que mezcló las cuerdas tradicionales de España, con la percusión y cueros de la música africana que llegó a Cuba, hacia mediados y finales del Siglo 19.

(Relacionado:  La Hora de la Salsa con Víctor Manuel – Nos Vamos de Son – Décima Temporada)

Del Este de Cuba, llegó a La Habana y a partir de ahí, tomó su nombre: Son cubano. Una música que en principio gustaba mucho a los trabajadores de la zafra (Cosecha de la caña de azúcar), considerado como un baile de ritmo  indecente y fundamentalmente, hecho por negros, para negros y esclavos, el son cubano se abrió paso y comenzó a popularizarse entre las décadas de los años 30, 40 y 50.

Grandes orquestas cubanas como  las de Benny Moré y su Banda Gigante; la Orquesta Aragón; Pacho Alonso y sus Pachucos; la Orquesta América; La Sonora Matancera; la Orquesta Riverside; la Orquesta Casino de la Playa; Pio Leyba y la Orquesta de Bebo Valdes, e interpretes como Compay Segundo; Machito; Antonio Machín; Miguel Matamoros, el gran Benny Moré; Miguelito Cuní; Elena Burke; Celia Cruz; Panchito Riset; Orlando Contreras  y Miguel Ángel Eugenio Lázaro Zacarías Izquierdo Valdés Hernández, mejor conocido como Miguelito Valdés, entre otros, impulsaron, promocionaron, popularizaron e internacionalizaron el Son.

El Son dejó de ser un producto casero para convertirse  en  producto de exportación. Las grandes bandas y los soneros cubanos visitaron países como España, Venezuela, Colombia, México, Perú y Puerto Rico, dejando una semilla sembrada que dio frutos musicales extraordinarios. Muchos países hicieron suyo el Son cubano, pero a la vuelta de la esquina, sin nadie pensarlo, ni quererlo, estaba el asesino del son cubano: el comunismo.

La llegada de la revolución cubana y el desarrollo de una contracultura venida de otras latitudes como Rusia, Bulgaria, Alemania Oriental, Hungría, Bielorrusia y Albania, introdujeron en la Isla, nuevos ritmos, otros compases, diferentes gustos y una nueva trova cubana, hecha en comunismo. Los cines, los teatros, la música, las librerías, se llenaron de obras, canciones y textos revolucionarios. El llamado comunismo científico preconizado por Fidel Alejandro Castro Rus, cobró su primera víctima: el son cubano.

Por la década de los 90, trataron de enmendar el error de haber asesinado el son. Así nace el documental de Buena Vista Social Club, que comienza a recorrer países con el sabroso son y algunas canciones ineditas o poco conocidas, comenzaron a sonar. Aunque con mucha menor fuerza, que el sabroso son, que nos legaron  los años 30, 40 y 50. El daño antropológico y la contracultura cubana, cobró la vida del son. Ahora ya saben la respuesta a la pregunta: ¿Quien mató el Son Cubano?  

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