De La Senectud – Miguel Apichella

Es un cliché (y uno, distintivamente condescendiente), decir: No te estás poniendo más viejo; te estás poniendo mejor. Pero hay más que algo de verdad al respecto. Como escribe el escritor del libro de Job: “¿No está entre los ancianos el saber, en los muchos años la inteligencia?“(Job: 12:12)

Envejecer es difícil, y es una equivocación idealizarlo asumiendo que la vejez siempre da sabiduría. Pero por la misma razón, la vejez no debe considerarse intrínsecamente como un período de esterilidad y declive.

Después de todo, al igual que algunos vinos que mejoran con la edad, los siervos de Dios no sólo ganan sabiduría con el tiempo, sino que a menudo no es hasta que son francamente mayores que puedan alcanzar sus mayores logros – piense en Abraham, Sarah, Moisés, Elizabeth , Zacarías y otros, entre ellos el cardenal Vincenzo Gioacchino Pecci.

Pecci tenía 68 años cuando se convirtió en el papa León XIII en 1878. Dadas su avanzada edad y su frágil salud, muchos asumieron que sería un papa de transición hasta que se pudiere poner a un hombre más joven en el cargo. En vez de eso, se convirtió en el papa más viejo de la historia de la Iglesia y disfrutó del tercer período más largo en el cargo. Durante esos años, se estableció como un reformador incansable hasta su muerte a los 93 años.

En la Inglaterra protestante, León XIII es mejor recordado por su astucia al nombrar al sacerdote-teólogo-poeta, de 78 años, John Henry Newman, como cardenal en 1878. El cardenalato de Newman obtuvo amplia aprobación en Gran Bretaña y ayudó a disminuir los persistentes sentimientos anticatólicos.

El —muy del sistema— Financial Times, ha sugerido que Newman fue el principal pensador religioso y escritor británico de los últimos dos siglos. Lo cual no es un elogio pequeño, teniendo en cuenta que Gran Bretaña ha producido numerosos gigantes intelectuales en los tiempos modernos. Pero, yendo también al punto, la designación de Newman fue una inteligente jugada diplomática internacional por parte del sabio León XIII.

¡He ahí una lección! Como ha dicho repetidamente el Papa Francisco, los ancianos son un rico recurso humano natural con un papel vital en cualquier comunidad. Sus vidas deben rebosar de oportunidades para servir a los demás. La vejez no necesita ser estéril. Debería ser una etapa sobresaliente de la vida, aquella en la cual los maestros, no los aprendices, son animados a servir. Como lo demuestra la vida de León XIII, Dios no retira a las personas cuando alcanzan los 66. ¿Por qué tendíamos que hacerlo nosotros?

Tal vez tengamos que buscar actividades útiles para nuestros mayores; pero, buscándolas, seguramente las encontraremos. San Pablo, San Agustín, San Jerónimo, Juliano de Norwich, Santa Katharine Drexel, y muchos otros trabajaron en sus setenta, ochenta, noventa y más allá.

Las personas mayores no son inherentemente mejores que los jóvenes. Considere a hombres como Nicholas Morrison, de 22 años, que está en vías de estudiar para el sacerdocio el próximo año en Roma. Es uno de una nueva generación de sacerdotes del milenio, “El Buen Equipo”, que fue recientemente destacado en Time. Estos jóvenes carismáticos han resuelto entregar al mundo una visión fresca de otra joven y radical figura religiosa: Jesucristo.

Los jóvenes tienen idealismo y virtud y energía de alto octanaje, sólo carecen de la sabiduría que proviene de la experiencia. Una buena idea podría ser, entonces, forjar asociaciones entre jóvenes y viejos. Ha funcionado en el pasado: Eli y Samuel, Rut y Naomi, Pablo y Timoteo.

Sin embargo, en estos días, miles de hombres y mujeres maduros son jubilados en el tope de su potencial. Alguien o algo parece haberlos convencido de que los más jóvenes, solos, son los más adecuados para continuar el trabajo de la Iglesia, la comunidad en general y la nación —y esto, en un momento en que las tres necesitan toda la energía y la sabiduría que pueden obtener.

Una cosa es querer jubilarse, pero muchas personas mayores son forzadas a salir, a pesar de la Ley Contra la Discriminación en el Empleo por Razón de la Edad (ADEA). Existen innumerables casos de discriminación por la edad en todos los sectores sociales, desde la educación superior hasta el sector empresarial, donde parece que el joven es bueno y el viejo es malo.

Pero la discriminación por razón de la edad es como un auto-gol. El presidente emérito del American Council of Learned Societies, el doctor Francis Oakley, afirma que la diferencia entre la productividad de los trabajadores maduros y los jóvenes es insignificante. Estudios respetables confirman esto. Añade, que lo que a los ancianos les falta en resistencia queda compensado con la experiencia.

Yo no habría querido ser pontífice en el tiempo de León XIII. Abundaban las teorías  católicas de conspiración, acerca de los planes del Papa de hacerse cargo de los gobiernos y ponerlos bajo su autoridad. León XIII poco a poco ayudó a cambiar las actitudes anti-católicas por sus diversos esfuerzos – escritos y diplomáticos – en apoyo de todos los gobiernos que promueven un orden social legítimo.

León XIII rejuveneció las moribundas relaciones diplomáticas que existían entre el Vaticano y muchos países; sobre todo alentando un encuentro católico con la República Francesa, con el que trató de distinguir entre la necesidad de resistir el secularismo militante y el apoyo adecuado de un gobierno popular. (Una distinción que no tiene poca relevancia todavía.)

Ejemplos como estos demuestran que nadie puede predecir lo que los ancianos son capaces de hacer. Pero una cosa es segura. Si a las personas mayores como León XIII no se les da ninguna oportunidad, entonces su experiencia, sabiduría y potencial simplemente se perderán.
Michael Apichella
Jueves, 24 de agosto de 2017
 
Tomado/traducido por Jorge Pardo Febres-Cordero, de: https://www.thecatholicthing.org/2017/08/24/de-senectute/
 
Sobre el Autor; Artículos más recientes 

Michael Apichella, PhD, es profesor emérito (inglés) de la Universidad de Maryland, University College, Europa. Ha escrito muchos libros y artículos, y es tátara sobrino de Leo XIII.

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