Iglesia de Caracas celebra los 50 años de vida sacerdotal del Card. Urosa

La Iglesia arquidiocesana de Caracas comenzó este domingo 13 de agosto, la semana jubilar por los 50 años de la ordenación sacerdotal del Cardenal Jorge Urosa Savino, a los cuales arribó el martes 15 de agosto, y cuya actividad central será una misa en acción de gracias que se realizará el sábado 19, a partir de las 9 de la mañana, en el Gimnasio José Joaquín “Papá” Carrillo, en Los Dos Caminos.

“Vuestra Eminencia ha sido testigo de la poderosa mano del Señor, la cual por la gracia del Espíritu Santo, ha sido la brújula que le ha orientado en el discurrir de su vida sacerdotal, la cual se asemeja a una nave en medio de mares tempestuosos y pacíficos”, expresa el acuerdo del Capítulo Metropolitano, que fue leído durante la misa del domingo en la Catedral de Caracas, dando inicio de esta manera a la semana jubilar.

El cardenal Urosa presidió la ceremonia acompañado de sus obispos auxiliares, monseñores: Jesús González de Zárate y Tulio Luis Ramírez Padilla; además, estuvieron presentes monseñor Adán Ramírez Ortiz, actual Deán de la Catedral de Caracas y monseñor Héctor Maldonado Panacci, quien le antecedió en este cargo eclesiástico.

El Purpurado saludó la presencia de monseñor Juan Francisco Monterrey, vicario general emérito de la Arquidiócesis de Caracas y a su actual responsable, monseñor Francisco Terán. Junto a ellos estuvo el presbítero canónigo, Juan Carlos Silva Unda, que en nombre del Capítulo Metropolitano hizo lectura del Acuerdo Capitular; así como el padre Francisco Morales, rector del seminario Santa Rosa de Lima y el padre Johan Contreras.

La madre María Eugenia Noreña, superiora general de las Siervas de Jesús, acudió con varias de las religiosas integrantes de esta congregación venezolana, y presentó sus saludos al Arzobispo de Caracas.

El padre Juan Carlos Silva relató algunas responsabilidades asumidas a lo largo de su sacerdocio por el cardenal Urosa, a quien definió como “Venerable Pastor”.

Leyó del Acuerdo que “éste Capítulo Metropolitano impregnado del júbilo que embarga tan feliz efeméride, se une a la Iglesia de Caracas y Venezuela, con la gratitud perenne (…) por haberlo agregado al número de los presbíteros, quienes reproducen en medio de la humanidad el rostro de Cristo…”.

Consagración de la Catedral de Caracas

El Cardenal Jorge Urosa Savino comenzó su homilía recordando que el 12 de agosto se cumplieron 150 años de la consagración de la Catedral Metropolitana de Caracas.

Recordó que el arzobispo de Caracas de entonces, “el insigne monseñor Silvestre Guevara y Lira, quien acompañado de sus canónigos, muchísimos sacerdotes y una gran muchedumbre de fieles, en medio del júbilo de la feligresía católica caraqueña, consagró al Señor esta bellísima catedral, y hoy le damos gracias a Dios”.

Sostuvo que el templo es el símbolo de la iglesia viva, y de la comunidad eclesial. “Esta imponente edificación es el símbolo de nuestra Iglesia arquidiocesana de Caracas. Es la Iglesia Madre de todas las iglesias caraqueñas porque fue la primera”.

Explicó que esta iglesia metropolitana de Caracas fue construida en el siglo XVI como iglesia parroquial y luego fue elevada a la categoría de Catedral con el título de “Santa Ana”, “porque así era el título que llevaba la Catedral de Santa Ana de Coro, cuya entidad catedralicia fue trasladada a Caracas”.

Al concluir la eucaristía, el arzobispo de Caracas saludó a la feligresía presente compartiendo palabras de esperanza y escuchando los clamores del pueblo sencillo que, con orgullo pedían su bendición.

ACUERDO CAPITULAR EN EL JUBILEO DE 50 ANIVERSARIO SACERDOTAL DEL EMMO. SEÑOR CARDENAL JORGE UROSA, ARZOBISPO DE CARACAS

A nuestro Venerable Pastor:

Al transcurrir diez lustros del fausto día en el cual el Emmo. Cardenal José Humberto Quintero, a la sazón Arzobispo de Caracas y de muy venerada memoria, imprimió en vuestra Eminencia el Sagrado Carácter del Orden Sacerdotal, éste Capítulo Metropolitano impregnado del júbilo que embarga tan feliz efeméride, se une a la Iglesia de Caracas y Venezuela, con la gratitud perenne respecto munificencia Divina, ante todo por haberlo agregado al número de los presbíteros, quienes reproducen en medio de la humanidad el rostro de Cristo pastor de nuestras alma y seguidamente, por haberle conferido la asaz delicada misión del Ministerio Episcopal, hasta ser cabeza y pastor de la Iglesia que peregrina en ésta capital de la República.

En el dilatado ejercicio del Ministerio Sacerdotal que su persona asumió al seguir el llamado de Cristo, imperioso y penetrante, dirigido hacia la continuidad de la misión salvífica en favor de la humanidad, Vuestra Eminencia ha sido testigo de la poderosa mano del Señor, la cual por la gracia del Espíritu Santo, ha sido la brújula que le ha orientado en el discurrir de su vida sacerdotal, la cual se asemeja a una nave en medio de mares tempestuosos y pacíficos.

Su vida dedicada en la lozanía del ímpetu juvenil a la formación de nuevos sacerdotes, misión harto delicada y abnegada, exalta su generosidad hacia los mandatos la Iglesia, cuando nos pide servir a Cristo en ella, pues “quien pierde la vida por el Evangelio la salvará”. Así mismo y en la madurez humana alcanzada en medio del conglomerado empírico del ejercicio pastoral, la Iglesia le llamó a formar parte del Ministerio Episcopal, el cual manifiesta una mayor exigencia y entrega al cuidado de una grey, ante la cual se asume la responsabilidad más terrible y a la vez más hermosa, la salvación de su pueblo como sucesor de los apóstoles.

A imagen de Cristo buen pastor, quien da la vida por sus ovejas y va en pos de aquella descarriada, usted fue llamado como Obispo Auxiliar a servir a esta Iglesia de Caracas junto al Emmo. Cardenal José Alí Lebrún, también de venerada memoria, haciendo presente el anuncio de Cristo muerto y resucitado, donde éste Capítulo Metropolitano fue honrado de contarlo entre sus Deanes, quienes han descollado en los anales eclesiásticos venezolanos como varones conspicuos de Dios, santos pastores quienes han honrado esta Santa Iglesia Metropolitana.

La Sede Apostólica considerando las cualidades que signaron el ejercicio pastoral que su persona desempeñó en Caracas, lo llamó a una responsabilidad mayor como Arzobispo de Valencia, curtiendo aún más su experiencia aquilatando en profundidad su vida sacerdotal.

Por último la semilla del Evangelio que fue plantada en el corazón de Vuestra Eminencia, germinó hasta transformarse en el árbol que ha producido frutos en cantidad, al ser designado como digno portador del báculo caraqueño, y más aún como directo cooperador del Romano Pontífice, en el gobierno de la Iglesia Universal.

Por lo tanto éste Capítulo Metropolitano acuerda unirse al gozo jubilar que impregna tanto la Iglesia de Caracas como de Venezuela, festejando así las bodas de oro sacerdotales de Vuestra Eminencia, ofreciendo incesantes plegarias por la prosperidad y santificación de su persona, al mismo tiempo que reitera la total adhesión filial a sus paternales dictámenes, haciendo presente nuestra efectiva como afectiva unión, en comunión con todo el presbiterio y fieles que peregrinamos en esta Caracas republicana.

Dado en caracas, a los 15 días del mes de agosto, en la solemnidad de la Asunción de Nuestra Señora, del año del Señor 2017.

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