H O R I Z O N T E S – Dr. Valentín Arenas

REVOLUCIÓN O ESTAFA. Lo primero que hizo esta revuelta fue llamarle revolución a lo que apenas era una revuelta que utilizó el nombre propio de las Instituciones de un Estado democrático para así confundir y engañar al soberano pueblo. De esta manera se conservó todo el aparato externo de una democracia para ocultar la dictadura pues así podría presentársele mejor al pueblo venezolano que vivió durante varias décadas una cultura democrática y era necesario engañarlo. Fue así como tomaron la Asamblea (Poder Legislativo), el Tribunal Supremo (Poder Judicial) y la presidencia (Poder Ejecutivo) y fueron ubicando a sus representantes en el mismo sitio donde estuvieron instalados los diferentes poderes del estado democrático. De esta manera, ante el país y ante el mundo lo que sucedió en Venezuela no había sido un golpe de Estado sino solo un cambio de los funcionarios. Nada sucedió en Venezuela. Todo sigue igual, aparentemente, cuando la realidad es que de una democracia se pasó a una dictadura. El dictador Chávez pasó a ser sustituido por el dictador Maduro. Heredó el cargo pero no el carisma. Ni de lejos, es carismático.
El comunismo democrático y la democracia comunista conservan la careta pero no la doctrina. Ambos son contradictorios. Un comunismo auténtico no puede ser democrático y una democracia auténtica no puede ser jamás comunista como no sea para engañar al pueblo.
Por eso la Doctrina Social de la Iglesia cuya fuente está en las Encíclicas Papales sí ofrecen una base firme y consecuente sobre la cual puede desarrollarse una labor social, sólida y estable, en beneficio de la sociedad. Las encíclicas son varias pero ninguna contradice a la otra sino la complementa y todas buscan promover el Bien Común de la Sociedad Civil donde se aplique.

Dr. Valentín Arenas Amigó
Profesor de Instituciones
Políticas de la U.C.A.B.
Correo: alenri@gmail.com

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