Tiranía de la minoría – Oscar Arnal

 

A la Fiscal le han caído encima de una manera salvaje. En los próximos días el TSJ declarará el antejuicio de méritos en su contra. Además de procesarla, dictarán que está fuera del cargo. La juzgan por asumir a carta cabal su papel. Me imagino que tendrán que sacarla por la fuerza porque lo que le han hecho carece de toda legitimidad. Es el derecho al revés. Luisa Ortega Díaz sigue siendo la Fiscal General y tiene todo el respaldo de la Asamblea Nacional, único órgano que según la Constitución puede destituirla. Ella pasará con su mismo carácter de jefa del Ministerio Público a ser parte del nuevo gobierno, que nombrará la Asamblea Nacional antes de que se instale la Constituyente. El 16 de julio todos votaremos en el referéndum porque se haga realidad el nombramiento de unos poderes hoy usurpados por el oficialismo.

En pocas semanas tendremos dos gobiernos. Uno que perdió la legitimidad y otro que tiene el reto de hacerse respetar por las Fuerzas Armadas. Será un gobierno de salvación y unidad nacional, con reconocimiento internacional, pero amenazado por la guardia pretoriana del señor Maduro, entregada al Castro comunismo.
Asimismo, la división se profundizará al instalarse una Constituyente, que desde ya amenaza “con caerle a palo a todo mogote”. En el supuesto negado que se formalice, sus más radicales exponentes terminaran como Danton y Robespierre. La situación que se avecina en lo político es de pronósticos reservados. Las cárceles están repletas y tendrán que hacer presos a centenares de jóvenes y dirigentes dispuestos a resistir.

En la vertiente económica, la crisis también se profundiza. La hiperinflación se hace insostenible. El inquilino de Miraflores no toma medidas para detener la caída. No se le ocurre que debía por ejemplo darle una llamadita a Alan García y preguntarle qué hizo durante su segundo gobierno para que no le pasara lo que le sucedió en el primero. Este lo único que hace es seguir profundizando el círculo vicioso, emitiendo más bolívares sin respaldo. Lo cierto, es que si con la fuerza bruta se dispone a acabar con la oposición como lo hace con la Fiscal y nada lo detiene, la fuerza del torbellino económico se encargará de barrerlo para siempre. En definitiva “si no lo agarra el chingo, lo agarra el sin nariz”.

oscar.arnaln@gmail.com

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