De película – José Domingo Blanco

¿No será que Danny Glover ¡por fin! comenzó a filmar la película? ¿Recuerdan? Sí, Danny Glover, el actor americano. Ese al que Chávez le regaló, en 2007, 18 millones de dólares para que hiciera una película y la Asamblea Nacional de aquel momento consintió. ¿Se acuerdan de ese capricho del difunto? Bueno, uno de los muchos caprichos de Hugo, quien despilfarraba y regalaba nuestro dinero -el de todos los venezolanos- como si fuera el de su cuenta bancaria personal. Glover fue uno de los que recibió un chequecito, con un monto tan jugoso que, si en vez de dárselo al actor se lo hubieran invertido al Hospital JM de los Ríos, hoy nuestros niños no estarían muriéndose por falta de equipos médicos, camas, quirófanos en buen estado, medicamentos y comida.
¿Por qué recordé a Glover, su película y los 18 millones de dólares que le regaló Chávez? Porque de pronto no es descabellado pensar que la hazaña del helicóptero del pasado martes, no es más que una de las escenas del film del gringo. Y como el piloto, además de funcionario del BAE, ya tiene experiencia como actor, el papel se lo asignaron sin necesidad de hacer casting. Para no arruinar la filmación, y lograr que las reacciones de los testigos presenciales fueran auténticas, todo se mantuvo en el más estricto hermetismo. La puesta en escena tenía que ser perfecta: Maduro estaría celebrando el Día del Periodista; mientras, un helicóptero del Cicpc sería secuestrado, aterrizaría en la azotea de un edificio en La Trinidad, el valiente y arrojado piloto, descendería de la nave, arrancaría una pancarta pidiendo la aplicación del 350, despegaría de nuevo rumbo al TSJ, sus ocupantes irían ondeando la pancarta del 350, lanzarían granadas sobre el Tribunal (sin causar ningún daño a la estructura, porque las granadas serían de utilería). Luego, el helicóptero desaparecería en el horizonte, llegaría a la playa, sus ocupantes saltarían a una lancha rápida a toda velocidad, con piruetas como las que hace Jacky Chan, para navegar rumbo al Triángulo de las Bermudas donde, ni los radares de Maiquetía, ni los de la CIA, ni los del FBI, ni los de Scotland Yard ¡mucho menos los del G2 cubano! los podrían detectar…plano general…paneo a la trayectoria de la nave…fin de la toma… ¡Corten! gritaría un camuflado Glover, emocionado con la tremenda actuación, tan apegada al guión que le dictó Nicolás, a su vez por mandato de Raúl Castro.
Todo es posible en un país como el nuestro, gobernado por un régimen como el que nos oprime. Por eso, no se extrañen si dentro de unos días nos anuncian que todo el show del helicóptero, no fue más que una de las escenas de la película que, por fin –insisto- comenzó a filmar Danny Glover, con esos reales –¡en dólares!- que hace 10 años le regalara el difunto. Porque, después de 90 días de protesta y cerca de 80 muchachos asesinados, el régimen necesita “El Pan y El Circo” del que siempre se ha valido para salir airoso de las contingencias. Algo así como el pote de humo del que se vale el mago para desaparecer y dejar a la audiencia con la boca abierta. Porque, todo es posible con este régimen que pretende desacreditar la verdad que vivimos a diario los ciudadanos que no comulgamos con su ideología. Porque, para el régimen y sus cómplices, cada uno de los venezolanos opositores somos la caricatura de la que se burlan. Somos la realidad que no se transmite por VTV. Somos el grito que intentan acallar. Somos el blanco de los esbirros, que amedrentan con su violencia a los que protestan. Porque para ellos, Venezuela es el escenario donde sus mentiras son las semillas de muerte que desgarran a nuestra tierra.
La siguiente escena de la misma cinta la dejarán en manos de otro actor bien pana del régimen: Sean Penn, a quien vestirán con un atuendo similar al que pudo haber lucido el psiquiatra Edmundo Chirinos. Penn será el encargado de hacer un anuncio extremadamente alarmante. La cámara cerrará el plano para enfocar mejor su cara: en un español machucado le anunciará al país que la extrema derecha –a los efectos, “los malos” del rodaje- robó de unos laboratorios ubicados en Aragua unos tubos de ensayo con cepas contagiosas, muy peligrosas, de las enfermedades más temidas: incluyendo la tuberculosis que mató a Bolívar. Denunciará que, “los malos”, asesorados por Almagro y la gente del Imperio donde él vive –pero que no le pagan tanto como le pagan sus amigos maduristas/chavistas- esparcieron los mortales virus en las aceras y calles donde protesta la oposición. Alertará a la nación que, de no militarizar el Estado, y declarar un toque de queda, se expandirá una pandemia que amenazará con exterminarnos a todos. Pero, el trasfondo del anuncio no será más que detener las protestas sostenidas y en escalada que están ocurriendo en Maracay por la falta de las bolsas Clap y medicamentos. Luego, en la toma siguiente, Penn aparecerá riéndose. Y con cara de satisfacción se presentará ante un mandatario -a quien nunca le veremos la cara, solo los bigotes- diciéndole “todo está saliendo de acuerdo con el plan…pronto podrá militarizar al resto de la nación. Raúl se pondrá muy contento. Mientras tanto, continúe con su propaganda y la represión, que de divulgar estos montajes que asustarán a la oposición, me encargo yo”.

@mingo_1

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