La nueva Resistencia – Carlos Canache Mata

RCL les invita a leer a Carlos Canache Mata:

La nueva Resistencia

La resistencia librada por el pueblo venezolano contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez fue una gesta. Ocupa varias de las mejores páginas de la historia nacional. Ahora, una nueva generación, la generación del 2017, está protagonizando otra gesta, la de la lucha contra la dictadura, ya sin rebozo, de Nicolás Maduro.

Las calles y avenidas, las plazas públicas, los edificios y residencias de la gente, se han convertido en escenarios donde combatientes por la libertad derrochan valentía frente a los heraldos de la represión gubernamental que, al decir de un reciente editorial del diario El Nacional, son “alegres gatillos que superan en perversidad a los agentes de la oprobiosa Seguridad Nacional”, de penoso recuerdo para los venezolanos. Sólo falta, para que la emulación con el perezjimenismo no se quede atrás, que se abran campos de concentración como los de Guasina y Sacupana, porque ya sabemos que las torturas son, a falta del otro,  el pan de cada día en la mesa  de la tragedia que vivimos.

Cuando la noche del martes 13 de este mes unos 500 agentes de la Guardia Nacional, de la Policía Nacional Bolivariana y del Sebin asaltaron las torres del conjunto residencial “Los Verdes” en la urbanización El Paraíso, donde viven 1500 niños, y tomaron sin orden judicial las instalaciones, arrasando con insólita violencia todo lo que encontraban a su paso, se presenciaron escenas que parecen arrancadas de los relatos sobre los actos de barbarie que, en momentos de infamia, cometieron en Alemania e Italia las hordas nazi-fascistas. Tanquetas derribando rejas y portones, descargas de bombas de gases lacrimógenos y perdigones, cortes eléctricos, destrozos de ascensores, detenciones, y hasta un perro que no se salvó de los disparos, es el cuadro dantesco de lo que se vivió, según lo reportaron los medios de comunicación social.

¿Esta situación puede continuar?, es lo que nos preguntamos los venezolanos y la comunidad internacional. Es una vergüenza que se siga sosteniendo una dictadura que tiene las espaldas dobladas por el peso de un saldo fúnebre que tiene un doble rasero: los muertos en la represión callejera (alrededor de 80) y los muertos por desnutrición y por falta de medicamentos y de asistencia hospitalaria, estos últimos causados por la crisis humanitaria que el régimen se niega a reconocer y su letal obstinación en no aceptar y permitir  las ofertas de ayuda y auxilio provenientes del exterior.

El 30 de julio, si es que la dictadura que agoniza sobrevive para entonces, será un día crucial. No se escribirá el obituario de la resistencia que no cesa. Si llegare a elegirse los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente y ésta, días después, toma las decisiones ya anunciadas, entre otras, de disolver la Asamblea Nacional y destituir a la Fiscal Luis Ortega Díaz, la rebelión popular no la va a parar nadie.  Es curioso que los ventrílocuos que están en Cuba no se lo hayan hecho saber a los que desde el Palacio de Miraflores y sus vecindades hablan con voz prestada.

No hay peor ciego que el que no quiere ver, ¿no es así que dice el adagio?.-

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