Opinión: Violeta Chamorro, la mejor opción para derrotar el Sandinismo – Dr. Mario Valdez

El 25 de febrero de 1990, Violeta Chamorro gana las elecciones presidenciales en Nicaragua, su contendor Daniel Ortega del frente sandinista, quien venía de ejercer la presidencia de la República, durante 10 años y seis meses. La señora Chamorro, había logrado conformar un bloque político de oposición integrado por 14 partidos políticos de todas las ideologías, de derecha y de izquierda, tenían un propósito común “salir del sandinismo”. Conformaron la “Unión Nacional Opositora” y lo lograron. Hay un hecho curiosos, interesante de analizar,  ella no era de ningún partido político, estaba delicada de salud, decían sus detractores, que no tenía experiencia ni habilidad política, que como una mujer iba a ganar unas elecciones de un país en guerra, se estima que entre los años 1972 y 1991, en “Nicaragua hubo unas 65.000 muertes, 35.000 de ellas durante la lucha contra el somocismo y 30.000 durante el periodo de gobierno del FSLN, en el conflicto con los Contra”. Pero había una realidad, ella era la mejor opción que tenían para ganarle al sandinismo.

Violeta Chamorro fue la primera y única mujer presidente de Nicaragua y la primera en América Latina electa por el voto.

De origen feudal

El 18 de octubre de 1929, en el pequeño pueblo de Rivas, cabecera del Departamento de Rivas, que separa al Gran Lago de Nicaragua del océano Pacifico, ubicada cerca de la frontera con Costa Rica, nació la niña Violeta Barrios Torres, en el seno de una familia de clase alta, terratenientes, sus padres fueron Carlos José Barrios Sacasa y Amalia Torres Hurtado, el matrimonio tuvo siete hijos. Sus primeros años los pasó en la finca de sus padres a orillas del Lago, fue educada en colegios de formación católica en los Estados Unidos, en la ciudad de San Antonio (Texas), y en la región de Southside (Virginia), interrumpió sus estudios por la repentina muerte de su padre y regreso a Nicaragua.

En 1949, en la finca familiar conoció al joven periodista Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, miembro de una poderosa familia nicaraguense, su padre era el dueño editor del periódico La Prensa, su abuelo fue presidente de ese país. El 8 de diciembre de 1950, Violeta a los 22 años de edad, contrae matrimonio con su joven enamorado de 26 años de edad. De la unión nacen cuatro hijos: Pedro Joaquín (hoy diputado), Claudia Lucia, cristina y Carlos Fernando.

Destierro, cárcel y exilio

En 1952, su esposo asume la dirección del periódico de la familia, La Prensa, y se convierten en el principal medio de protesta y oposición al régimen dictatorial y represivo que mantenía en ese país centro americano la dinastía Somoza desde  1934, el último, Anastasio  (Tacho) Somoza.

Violeta Chamorro acompaño a su marido Pedro Chamorro, en todas las luchas que éste libró contra el dictador Somoza, a quien enfrentó en todos los terrenos, lo que le trajo como consecuencia destierro y exilios, regresan de Costa Rica en 1960, su marido organiza una invasión armada para tumbar el gobierno de “Tacho” Somoza, fracasan en el intento y es condenado a nueve años de cárcel.

La muerte le marcó la vida

El 10 de enero de 1978, a las 8 y 20 minutos de la mañana, Managua y toda Nicaragua, quedó impactada, rodaron las lagrimas al correr la noticia, de que   dos pistoleros (hoy sicarios), con una escopeta asesinaron al doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, director de La Prensa, en el momento en que conducía su vehículo, por una de las calles del viejo Managua, la calle del Trebor, en dirección hacia el periódico, los asesinos conocían su rutina y sabían que no llevaba armas. La prensa de la época, publicó: “…Toda su vida batalló valientemente contra el régimen somocista, sufrió cárceles, destierros y torturas y nadie pudo jamás hacerlo desviarse, ni con halagos ni amenazas, de su inclaudicable senda de verticalidad, de su insobornable convicción de ver libre a nuestro país. A esa dura y azarosa tarea entregó los mejores años de su existencia, de su capacidad, intelectualidad, de periodista grande, y en ella ha ofrendado su vida y su sangre, la cual indudablemente tendrá que caer no solo sobre los victimarios físicos, sobre los que alzaron su mano criminal contra él, sino que implacablemente contra quienes los usaron de cobarde instrumento”.  

Desde ese momento, la mujer que había sido solidaria y fiel compañera de un hombre que había decidido luchar por la libertad y la paz de su país, aferrado a su pluma y sus ideales, lo mataron. Entendió que debía continuar la senda dejada por su marido, asumió la dirección de La Prensa, y mantuvo con dignidad y coraje la lucha sin cuartel contra la dictadura, continuaba el ideal libertario de su marido. En los 27 años de matrimonio siempre mantuvo un bajo perfil en la opinión pública, su prioridad fue la educación y la crianza de sus cuatro hijos.

Hay hechos y circunstancias que les cambian la vida a las personas y a Violeta Chamorro la muerte de su esposo, le marcó la vida.  

La Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional

En marzo de 1979, se firma el acuerdo de unidad por parte del sandinismo y las fuerzas opositoras para impulsar la lucha contra la dictadura somocista. En junio se convoca a la huelga general y se pone en práctica la ofensiva final.

El 19 de julio de 1979, los comandos guerrilleros del sandinismo (FSLN) entran triunfantes a Managua, con todo el respaldo popular. Ese día se había sellado la victoria, se acababa la dinastía de los Somozas, que con mano dura, se mantuvieron en el poder tres generaciones durante 45 años, el último Anastasio “Tacho” Somoza, había huido a Miami donde le dieron el asilo político. El gobierno norteamericano de Jimmy Carter le había quitado el apoyo y con la presión internacional de la  OEA, se vio obligado a renunciar y huyó del país.

Inmediatamente, se integra una Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, de la cual forma parte Violeta Chamorro, es nombrado presidente Daniel Ortega, Vicepresidente Sergio Ramírez, Moisés Hassan y Alfonso Robelo. A los nueve meses la señora Chamorro renuncia por motivos de salud, luego los hechos demostraron que fue por disensiones con el grupo gobernante, cuando los acuso de “traicionar los principios democráticos”.  

Dialogo y cohabitación política

Su triunfo político electoral fue reconocido internacionalmente y se convirtió en el símbolo de la transición de la guerra a la paz en Nicaragua.

Daniel Ortega reconoció su derrota, le puso la banda presidencial y le transmitió el mando. La presidente Chamorro para garantizar la paz, llamo al desarme, Daniel Ortega dijo que el sandinismo lo haría cuando se desarme la “Contra nicaragüense”.

El 19 de abril de 1990, después de largos debates en la mesa de negociación, el Frente Sandinista y la “Contra”, firmaron el acuerdo de paz, enterrando así ocho años de guerra civil, logró el desarme y el alto al fuego.

El 25 de abril de 1990, en el discurso de la toma posesión del cargo, la presidente Chamorro nombra su gabinete y entre ellos mantiene en el cargo al ministro de la Defensa, el general Humberto Ortega, hermano del ex presidente Ortega.

Así se juega la política, los detractores de la candidata presidencial deben haber quedado sorprendidos, porque si no tenía experiencia ni habilidad para la política, lo que si estaba demostrado es que desde el momento de la asunción presidencial demostró temple, seriedad y buen asesoramiento.

marioevaldez@gmail.com

@marioevaldez

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